CUIDEMOS LOS OJOS DEL SOL


Usar anteojos de sol no solo protege de los rayos del sol, sino que también evita lesiones en los ojos.

La exposición al sol no solo afecta a la piel sino también a los ojos, ya que la radiación ultravioleta (UVA y UVB) causa daños en distintas estructuras del globo ocular, produciendo lesiones degenerativas en la córnea, conjuntiva y estimula el crecimiento de tejido fibroso o tumoral, que en algunos casos es maligno.

“La radiación ultravioleta aumenta la incidencia de Catarata y produce daño en la retina, especialmente en la mácula donde se encuentra la mayor concentración de fotorreceptores –células responsables de la visión-”, explica la Dra. Ghislaine Lepeley, oftalmóloga de Clínica Santa María.

Por otro lado, la piel de los párpados al igual que el cuerpo, está expuesta a desarrollar Cáncer de Piel, pero al ser más delgada sufre con mayor fuerza el daño degenerativo e irreversible del sol.

Los daños que se pueden producir en el ojo, se deben a que la radiación ultravioleta altera directamente la estructura genética de las células, logrando que se pierda el control de la replicación y diferenciación de las células. “Esto es el origen de los tumores donde se produce un crecimiento descontrolado de un tejido. Éstos se pueden presentar en la conjuntiva, córnea y piel de los párpados”, asegura la especialista.

– Prevenir es simple

La radiación solar llega de forma directa e indirecta al ojo, al reflejarse como un espejo en superficies como la arena, agua o nieve.

Para esto, es importante usar anteojos de sol que tengan una buena cobertura frontal, lateral y protegerse del sol incluso bajo la sombra de un quitasol. “Un buen lente no significa que sea caro. Se recomienda que tengan un grado de certificación de filtro de 100 o 400, sin importar necesariamente el color del lente” asegura la especialista.

Al ocupar anteojos sin filtro puede aumentar la radiación que llega al ojo. A su vez, las personas que usan lentes ópticos, se les recomienda incorporar en sus lentes filtro UVA y UVB.

La prevención debe comenzar en los niños más pequeños, ya que la radiación que se recibe en los primeros años de vida es la más peligrosa. “Los mecanismos de defensa de las guaguas y los niños es menor que el de los adultos, debido a que tienen un cristalino con menos filtro natural y su piel es más delgada y delicada”, afirma la oftalmóloga.

No importa el color de ojos, el riesgo es el mismo. Por eso, es importante que recuerde proteger a sus hijos desde pequeños y asegurarse de usar anteojos con filtro.

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Categoría: Oftalmología.




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