Déficit de Alfa-1 Antitripsina


SinónimosLos pacientes con déficit sérico del mayor inhibidor de las proteasas, la alfa-1-antitripsina, son particularmente susceptibles al desarrollo de enfisema panlobular precoz. Algunos pacientes con este déficit desarrollan otras complicaciones pulmonares como bronquitis crónica y, ocasionalmente, BQ, si bien esta asociación no está del todo aclarada.

Colestasis Neonatal
Déficit de Alfa 1 Antitripsina en Homozigosis
Déficit de Antitripsina
Enfisema Hereditario
Enfisema Familiar
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica Familiar

Causa
Existe una Alfa-1) cuando la cantidad de proteína alfa-1 antitripsina (AAT), sintetizada preferentemente por el hígado, no es suficiente para desarrollar su función inhibidora de las proteasas (sustancias producidas por los glóbulos blancos ante de la presencia de infección o inflamación) o cuando la proteína AAT se sintetiza con una alteración molecular que impide su movilidad normal. Un desequilibrio entre las cantidades de AAT (antiproteasas) y las elastasas (proteasas) a favor de estas últimas provocaría destrucción de tejidos y, por tanto, síntomas de enfermedad y/o alteraciones analíticas.

En España, por la frecuencia de la alteración genética se estima que la prevalencia (número de casos de una enfermedad en una población) es de alrededor de 22 casos por cada 100.000 habitantes.

El déficit de alfa-1 antitripsina es un trastorno genético. En un individuo normal sólo es posible encontrar un máximo de dos alelos (para la producción de la proteína AAT) de cada gen en su genoma, uno paterno y otro materno. Los alelos más comunes para la AAT son los M, que producen una versión de la proteína funcionalmente normal. No obstante, se han descrito más de setenta y cinco alelos distintos, entre los cuales solamente algunos como el Pi*Z (el más frecuente) y el Pi*Null, entre otros, son los que generan moléculas de actividad muy reducida en la inhibición de las proteasas.

Un factor añadido es el tabaquismo. El humo del cigarrillo oxida el residuo de metionina 358, fundamental en el lugar activo de la proteína AAT, lo que reduce 2,000 veces su capacidad para inhabilitar la elastasa de los neutrófilos.

Datos relevantes
Esta enfermedad puede predisponer a un individuo a padecer diferentes tipos de manifestaciones clínicas; se debe sospechar la presencia de la enfermedad en las siguientes situaciones:

– Historia familiar de Alfa-1
– Historia familiar de enfermedad pulmonar
– Enfisema
– Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
– Rápido deterioro de la función pulmonar sin una historia significativa del hábito de fumar
– Historia de alergias todo el año o asma que no responde a tratamiento
– Bronquiectasias
– Falta de aire en reposo
– Infecciones pulmonares recurrentes
– Tolerancia reducida para el ejercicio
– Historia familiar de enfermedad hepática
– Enfermedad hepática crónica o de origen desconocido
– Encimas hepáticas elevadas
– Paniculitis (un tipo de enfermedad de la piel)

Esta enfermedad puede predisponer a un individuo a padecer diferentes tipos de manifestaciones clínicas; siendo las más frecuentes las respiratorias: las personas homocigotas (portadora de un único alelo que determina la mutación, alelo es la parte de la herencia materna o paterna que se hereda de un gen), para el déficit de alfa 1 antitripsina, tienen tendencia a padecer enfisema, (dilatación exagerada y permanente de las vesículas pulmonares, con rotura de las paredes de las mismas) precoz en la edad adulta, y el hábito de fumar acelera este proceso entre 7 y 10 años produciendo un gran deterioro funcional.

De expresión clínica variable, su pronóstico depende de la gravedad del cuadro clínico. El enfisema por déficit de alfa 1 antitripsina se asocia con el desarrollo prematuro de enfisema panlobulillar y la pérdida progresiva de función pulmonar, especialmente en fumadores, con una disminución de su esperanza de vida en relación al resto de la población. Además debido a que la mayoría de los pacientes son relativamente jóvenes, se convierten en candidatos para trasplante pulmonar.

En los casos menos severos se manifiesta solamente como bronquiectasias (dilatación en forma de saco, irreversible, con destrucción de la pared de los bronquios). Aproximadamente el 10% de los niños con deficiencia homocigota presentaran una hepatopatía (término general para enfermedad del hígado) importante, incluyendo hepatitis neonatal y cirrosis (fibrosis, proliferación del tejido conectivo fibroso, hepática) progresiva, siendo necesario un trasplante hepático.

En el adulto la manifestación hepática más frecuente es la cirrosis asintomática que puede desembocar en un carcinoma hepatocelular. Excepcionalmente se presenta como una alteración de la piel llamada paniculitis (inflamación del tejido de soporte de la grasa), se han descrito también aneurismas (bolsa formada por la dilatación o rotura de las paredes de una arteria o vena) abdominales e intracraneales, así como vasculitis (inflamación de un vaso sanguíneo).

El diagnostico de sospecha es fundamentalmente clínico, se apoya en las siguientes pruebas complementarias: Estudio radiológico que pone de manifiesto los signos tradicionales de enfisema, pruebas de función respiratoria que demuestren la disminución de la capacidad vital con patrón obstructivo y las alteraciones de la difusión pulmonar.

El diagnostico de confirmación se realiza mediante la medición directa de alfa 1 antitripsina en suero, ante un diagnostico positivo se recomienda realizar estudio genético, puesto que el pronostico es diferente según la distinta alteración genética.

Según recomendaciones de La Organización Mundial de la Salud (OMS) el diagnóstico de la Deficiencia de Alfa-1 Antitripsina (Alfa-1) se debe llevar a cabo por medio de dos pruebas de sangre que se complementan: niveles de alfa-1 antitripsina (AAT) y fenotipificación.

Se consideran como niveles normales de la proteína AAT en sangre los comprendidos entre el intervalo de 150 a 350 mg/dl ó 20-53 µM. Niveles por debajo de los 80 mg/dl u 11 µM son indicativos del déficit de Alfa-1 y ponen en riesgo al individuo de padecer alguna de las enfermedades relacionadas con la Alfa-1.

La fenotipificación es una prueba de sangre que determina los tipos o variantes (fenotipos) de la proteína AAT que circulan en su sangre por medio de la técnica de electroforesis (electroenfoque). Esta prueba es de vital importancia para detectar a los portadores de genes deficientes, ya que algunas veces estas personas pueden tener niveles normales de AAT por ser ésta una proteína reactiva–sus niveles en sangre pueden aparecer aumentados cuando existe inflamación hepática, tumores, infecciones, embarazos, o cuando se está bajo tratamiento con ciertos fármacos como anticonceptivos, danazol y tamoxifén. Por esta razón, se recomienda que se realice siempre la prueba de fenotipificación.

Una de las principales metas en el manejo de pacientes con Alfa-1 es la prevención de la enfermedad pulmonar o la reducción del progreso de cualquier año o deterioro existente en la función pulmonar. Dejar de fumar debe ser la principal prioridad del paciente diagnosticado con Alfa-1. Los pacientes con Alfa-1 tienen una historia de infecciones pulmonares recurrentes, por lo que incluso las infecciones respiratorias leves probablemente deban ser tratadas con un antibiótico de espectro amplio

No existe tratamiento curativo especifico, pero actualmente existe un tratamiento sustitutivo con prolastina cuya eficacia está muy discutida. La terapia con prolastina es un tratamiento de reemplazo intravenoso con AAT extraída de la sangre humana para mantener los niveles necesarios en sangre para inhibir las proteasas. Al ser un producto derivado de la sangre humana, el paciente deberá ser vacunado contra la Hepatitis A y B. El AAT en aerosol continúa en bajo estudios clínicos. Este tratamiento no es curativo y, aunque podría dilatar o detener el progreso de la enfermedad, no revierte el daño ya existente. Los problemas hepáticos no parecen beneficiarse con la terapia de reemplazo.

El tratamiento quirúrgico comprende desde la resección de zonas de pulmón con destrucción total de las paredes alveolares, hasta los trasplantes de un pulmón o de dos y el corazón, pasando por los trasplantes de hígado, son tratamientos que buscan mejorar la función pulmonar, en la mayoría de los casos, o salvar la vida en la enfermedad hepática y pulmonar.

Especialidad médica que la trata
Neumología
Digestivo
Medicina Interna
Cirugía Torácica

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Glosario Médico.




Deja un comentario