Demanda de ortodoncia por personas adultas


En la actualidad existe una gran demanda de tratamientos para corregir la posición de los dientes en las personas adultas. Ello se debe a la importancia que se la da a la estética de la boca y por tanto de la cara.

Normalmente hasta hace un tiempo los pacientes que solicitaban este tipo de tratamiento eran de edades comprendidas entre 5 y 15 años aproximadamente, ya que en la mayoría de los casos las alteraciones de la posición de las piezas dentales se deben a alteraciones en la salida de los mismos o anomalías en el crecimiento de los huesos maxilares.

Siempre se ha tenido la creencia de que el poner los dientes rectos solamente se podía conseguir en los niños pero hoy en día gracias al avance de la ciencia en este campo, la correcta colocación de los dientes en personas adultas puede realizarse, aunque siempre teniendo en cuenta algunas limitaciones como el cese de crecimiento de los huesos o la presencia de alteraciones que se presentan con los años.

¿Para qué sirve la ortodoncia en los adultos?

La ortodoncia es el tratamiento odontológico que se encarga de mover los dientes para colocarlos en su correcta posición dentro de la boca. De esta forma las piezas dentales quedan alineadas y en su correcta inclinación. Este hecho le proporciona a las personas que necesitan el tratamiento diversas satisfacciones.

Por una parte su sonrisa es mucho más bonita lo que a su vez otorga mayor estética a su rostro.

Por otra parte, lo que se pretende con este tratamiento es que estas personas puedan realizar correctamente todas las funciones de la boca, masticar, hablar etc., ello se debe a que los dientes contactan mejor entre sí, mantienen una estabilidad. Además las fuerzas que reciben por los impactos producidos durante la masticación son menos perjudiciales para ellos, con lo que se aumenta el tiempo que pueden llegar a durar en la boca.

La ortodoncia, al poner los dientes más rectos, hace que éstos puedan ser utilizados para soportar una prótesis con mayor retención y con mejores condiciones en general.

Además, con este tratamiento se mejora la salud de la encía ya que al proporcionar el espacio normal entre los dientes puede limpiarse mejor que cuando están amontonados.

En algunos casos mejora el soporte de los labios de forma que, al no estar los dientes hacia dentro sino en una correcta inclinación, produce el efecto contrario de cara envejecida en el que los labios están hundidos.

Por último, los pacientes con una buena alineación de sus dientes, y por tanto con una bonita sonrisa, se sienten mejor y más cómodos a la hora de expresarse y relacionarse en su entorno.

¿Qué hace diferente el tratamiento de adultos del de niños?

En el adulto no se pueden plantear unas pautas de tratamiento ortodóncico generales cono en los niños sino que los casos se han de individualizar en mayor grado. Ello es debido a que en el adulto hay alteraciones añadidas como la falta de piezas dentales, mal estado de la encía o lesiones a nivel de la articulación.

En cuanto a la estética se refiere el paciente adulto acude al gabinete dental con unos objetivos muy claros tanto por una deformidad facial como por una inadecuada posición de sus dientes.

Si su deformidad tiene origen dental y el paciente acepta el tratamiento de llevar aparatos correctores visibles podrá conseguir sus objetivos, pero en ocasiones la causa de su problema se encuentra no en los dientes sino en los huesos maxilares superior o inferior. En este caso la actuación sobre el crecimiento anómalo de los huesos, ya sea por exceso o por defecto, es escasa o nula. Esto se debe a que los huesos faciales dejan de crecer sobre la pubertad y es casi imposible influir sobre ellos.

Es por esto por lo que el tratamiento ortopédico, que es el que se realiza sobre los huesos, varía desde un 50% de casos en los niños a un bajísimo porcentaje en adultos. No obstante ante una deformidad grande los adultos pueden solucionarla a través de una cirugía maxilofacial.

A parte de esta limitación en el tratamiento el adulto se diferencia del niño en que es más probable que le falten piezas debido a algunas extracciones que se le han tenido que realizar por caries etc. Esto conlleva a que el resultado del tratamiento no sea simétrico y en el lado derecho falte un tipo de diente y en el lado derecho de la boca no falte ninguno o falte otro tipo distinto.

El tratamiento de los adultos se diferencia del de niños en que en el primer caso es frecuente que se realice con el objetivo de poder colocar una prótesis. En muchas ocasiones cuando se extraen piezas dentales las de al lado se inclinan para intentar ocupar el espacio que ha quedado; estos dientes inclinados, a parte de que a veces no dejan suficiente espacio para el diente de la prótesis, son piezas que en esa posición, si ha de soportar fuerzas para aguantar la prótesis, tienen mal pronóstico. Por ello, para mejorar tanto la retención de la prótesis como para evitar lesionar a ese diente de soporte es mejor colocarlo en su posición e inclinación correcta.

Además de tener objetivos estéticos o protésicos, la ortodoncia puede complementar un tratamiento de cirugía para mejorar las relaciones entre dientes superiores e inferiores.

Otra diferencia que encontramos en el tratamiento para personas adultas es que los cambios que producimos nivel oral repercuten en la musculatura y en la articulación; esto también se da en los niños pero con la salvedad de que estos últimos tienen una adaptación más fácil mientras que en los adultos pueden producirse traumas o alteraciones a estos niveles.

El tratamiento ortodóncico conlleva la participación de otros especialistas debido a que deben tratarse o prevenirse la existencia de ciertas patologías. Así por ejemplo en el niño es poco frecuente la intervención de un especialista en el tratamiento de la encía y del hueso que soporta los dientes, llamado periodoncista. Pero en el adulto la opinión de éste es importante para evitar que se produzcan pérdidas de hueso y por tanto de sujeción en algunas piezas dentales, producidas por las fuerzas que se ejercen en el movimiento ortodóncico.

Además, el tratamiento en adultos por norma general es más largo que el de los niños, al menos en una tercera parte, ya que las fuerzas que se aplican con los aparatos deben ser lentas y graduales para que se produzca hueso alrededor de la nueva posición del diente. Aún así hay más tendencia a que los dientes vuelvan a su colocación inicial y a la pérdida de parte de la raíz dental.

Por último hay que tener en cuenta las consideraciones psicológicas ya que el paciente adulto en ocasiones le cuesta aceptar la idea de llevar un aparato corrector, mientras que los niños se acostumbran mejor. No obstante, un paciente de edad adulta que esta comprometido con el tratamiento es mucho más colaborador que un niño.

Tipos de tratamiento ortodóncico

La ortodoncia en el adulto al igual que en el niño centra su objetivo en poner los dientes en su posición e inclinación correcta para otorgar estética, estabilidad y mejorar las funciones orales.

Cuando la anomalía se produce exclusivamente por culpa de los dientes la llamada ortodoncia correctora, con el uso exclusivo de aparatos, puede conseguir su objetivo, pero si la deformidad es debida a la posición de los huesos, y es grande, la ortodoncia alinea los dientes para servir de guía a una cirugía de los maxilares superior o inferior.

Pero a veces el tratamiento se realiza para poder conseguir espacio para una prótesis o para conseguir mejorar el estado de la encía, en estos casos la llamada ortodoncia complementaria ejerce una función esencial para conseguir esos propósitos.

El movimiento de dientes en los adultos

La edad ortodoncica convencional es aquella en la que el hueso y los tejidos encargados de mantener al diente en su posición están en fase de crecimiento; esto es desde seis a catorce años.

En este tiempo es más fácil y por tanto más rápido inducir cambios en la posición dental como ósea.

Pasada esta época posterior al brote puberal puede quedar parte de crecimiento pero siempre el tratamiento es más lento y dificultoso pues ya no tenemos esa capacidad de transformación que existe durante el crecimiento y además es más difícil la adaptación a los cambios que producimos.

Para evitar que en los pacientes ortodóncicos se produzcan consecuencias negativas debidas al movimiento dentario, como pueden ser la pérdida de parte de las raíces dentales, y para lograr que se forme hueso alrededor de la nueva posición del diente debemos procurar las fuerzas ejercidas por los aparatos sean ligeras y graduales. También deberemos hacer frecuentes revisiones para controlar el estado de las raíces.

Además es recomendable que en los adultos se haga lo que entendemos por sobrecorrección, por ejemplo, si se pretende llevar un diente de atrás hacia delante, cuando se acaba el tratamiento se lo deja un poco más adelantado de lo debería estar idealmente. Esto se debe a que en los adultos, como en algunas correcciones de los niños, los dientes tienden a volver a la posición que ocupaban antes de comenzar el tratamiento.

Tipos de aparatos correctores

Los aparatos para producir el movimiento de los dientes pueden ser al igual que en los niños de tipo fijo o removibles (de quita y pon).

Los removibles pueden tener una finalidad de diagnóstico para evitar posibles alteraciones a nivel de la articulación, que se encarga de producir los movimientos de la boca, o pueden hacernos una idea del grado de aceptación que tiene el paciente del tratamiento. Además pueden mover los dientes de forma que se tengan que llevar durante menos tiempo los aparatos fijos.

Respecto a los aparatos fijos cabe decir que los pacientes adultos a menudo no los aceptan por ser visibles y sentirse incómodos para relacionarse con su ambiente social. No obstante el tratamiento con aparatos fijos es más rápido que con el removible de forma que se lleva durante un tiempo menor.

Además existen piezas de porcelana que se colocan en los dientes y resultan más estéticas que las de metal aunque es conveniente tener en cuenta que tienen limitaciones mecánicas para cierto tipo de problemas de ubicación y por ello deben valorarse.

En general los removibles son más aceptados por este tipo de pacientes aún sabiendo que con los fijos obtenemos un grado de precisión mayor.

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Categoría: Odontología.




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