DEPRESIÓN Y CÁNCER: UNA COMBINACIÓN QUE NO SE DEBE DESCUIDAR


DEPRESIÓN Y CÁNCER: UNA COMBINACIÓN QUE NO SE DEBE DESCUIDAR
Las enfermedades depresivas afectan entre a un 5% y 7% de la población adulta. Sin embargo, el porcentaje aumenta cuando existen enfermedades como el cáncer, donde alcanza hasta un 30%.

Pensar que la tristeza y decaimiento de quien padece cáncer es algo propio y normal de la enfermedad, descartando la posibilidad de una patología, genera el riesgo de dejar a la persona sin el tratamiento antidepresivo adecuado.

Según explica el Dr. Pedro Retamal, psiquiatra de Clínica Santa María y Profesor Asociado del Departamento Psiquiatría Oriente de la Universidad de Chile, siempre que la persona esté más decaída de lo normal se debe hacer el diagnóstico de enfermedad depresiva y verificar si corresponde o no a una verdadera enfermedad del ánimo.

“Recibir el tratamiento indicado es importante debido a que la depresión en un paciente con cáncer acarrea dos grandes problemas: le va a costar asumir la enfermedad y enfrentar cosas cotidianas se vuelve mucho más complejo”, explica el Dr. Retamal. “Incluso -y más importante aún-, pareciera ser que una depresión no tratada disminuye el pronóstico de sobrevida y la calidad de vida del paciente con cáncer”, agrega.

– ¿Solo tristeza o verdadera depresión?

Para diagnosticar si la persona padece un cuadro depresivo debe presentar, por un plazo no menor a dos semanas, una serie de síntomas como agotamiento, tristeza e incapacidad de experimentar placer por las cosas cotidianas de la vida.

Además, el especialista detalla una serie de otros signos como el apagamiento, desgano, apatía, desinterés, insomnio y angustia. Sumado a la dificultad para enfrentar sus terapias, controles médicos o su vida laboral.

“Se debe tener especial cuidado si la persona ha presentado episodios depresivos previos a su enfermedad o si existen antecedentes genéticos, ya que eso aumenta la posibilidad de sufrir una depresión”, asegura el psiquiatra y agrega que la depresión no es inmediata, sino que aparece después de varios meses de realizado el diagnóstico y tratamiento.

– Con los ojos abiertos

Cuando el enfermo de cáncer tiene una predisposición genética a una patología del ánimo o ha presentado cuadros anteriores es difícil evitar que se vuelva a producir.

El Oncólogo debe estar atento para poder derivar al paciente a un Psiquiatra, quien implementará los tratamientos adecuados.

Es importante que la familia esté advertida de esta probabilidad, para que esté atenta y tenga conciencia de que cualquier conflicto -sobre todo los conyugales- afectará de manera importante al enfermo.

Según explica el Dr. Retamal, las personas jóvenes son más propensas a hacer cuadros depresivos que la gente mayor: “Los jóvenes tienen un proyecto de vida muy a largo plazo y, por tanto, menos tolerancia a enfrentar el riesgo de muerte que una persona de 70 años”.

– Tratamiento especial

El tratamiento para la depresión que recibe un paciente con cáncer debe ser bastante más cuidadoso que el que se daría a un paciente sin esta patología. Esto porque la enfermedad física existente y los procedimientos que se están utilizando para frenarla debilitan bastante a la persona.

En tal caso, el Psiquiatra indica que a veces se deben suministrar dosis menores de medicamentos y poner mayor cuidado en los efectos colaterales que pueden producir, entre otros inhibir los deseos sexuales del paciente, ya que muchas veces la relación emocional de pareja es un importante aliciente para sobrellevar la enfermedad.

Por otro lado, es importante tratar los aspectos emocionales del paciente y muchas veces de toda la familia nuclear, considerando sentimientos de duelo y de pérdida. “Se debe brindar apoyo a la persona para entender la enfermedad y poner en la balanza los aspectos positivos del tratamiento oncológico y trabajar con la angustia que le produce los riesgos que tiene. Además, la psicoterapia es una buena herramienta para sobrelleva los problemas que la persona enferma deberá enfrentar”, concluye el Dr. Retamal.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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