Desintoxicaciones ultracortas


Introducción
La controversia sobre este tema se observa hasta en su denominación pues se han utilizado otros términos como desintoxicación ultrarrápida, desintoxicación rápida, inducción rápida o pauta de antagonización rápida.

Para entender este tratamiento de la dependencia de opiáceos es necesario comprender el concepto de antagonista ya explicado en el apartado de tratamiento de la dependencia de opiáceos (ver documento relacionado).

La función terapéutica que tienen los antagonistas (el más utilizado es la naltrexona) es que son moléculas que también encajan en los receptores endorfínicos impidiendo la unión de la heroína y separándola si ya está unida. Pero al unirse no provoca activación de la neurona postsináptica y por lo tanto el consumo de heroína no tiene efecto, sirviendo así como tratamiento de la dependencia.

Una vez recordado el concepto de antagonista podemos comprender la definición de desintoxicación ultracorta que consiste en administrar una dosis no inferior a 50 miligramos de naltrexona con la intención de liberar la heroína consumida y así eliminarla. Además se administra una gran variedad de otros fármacos que controlan el síndrome de abstinencia, todo ello en un periodo no superior a 24 horas.

Sin embargo, en la práctica clínica, la duración media es de tres a cuatro días ya que se requieren dos días para controlar los síntomas del síndrome de abstinencia y si se utiliza anestesia general ingresan antes para la preparación.

La situación actual en España es que existen más de 20 centros en los que se realiza este tratamiento, de los cuales, aproximadamente el 50% se financia con fondos públicos. La media de pacientes atendidos por centro suele ser de 97 por año y la rapidez del método utilizado hace que no exista una lista de espera prolongada.

Metodología de tratamiento
Existe muy poca homogeneidad entre las diversas técnicas utilizadas para realizar las desintoxicaciones. Las que se realizan en nuestro país son cinco:

?Desintoxicaciones en el “domicilio” del paciente. En este caso los profesionales sanitarios dan al paciente y a la/s persona/s que van a supervisar la desintoxicación las instrucciones y la medicación necesaria para realizar la misma.
?Desintoxicaciones ambulatorias. La desintoxicación se realiza en un centro ambulatorio de tratamiento de drogodependientes bajo supervisión de profesionales sanitarios.
?Desintoxicaciones en hospital de día. El proceso de desintoxicación se realiza sin producir un grado de sedación que precise de los servicios de cuidados intensivos o de anestesia. La desintoxicación se produce en una habitación de un centro hospitalario bajo supervisión médica.
?Desintoxicación hospitalaria bajo sedación. Se le produce al paciente un marcado grado de sedación que precisa que sea realizado en colaboración con los servicios de cuidados intensivos, y con una intensa monitorización.
?Desintoxicación hospitalaria bajo anestesia. Muy similar a la situación anterior, se requiere intubación del paciente e intensa monitorización.
Aunque algunos autores no están de acuerdo, parece que la mayoría de los profesionales apoyan la realización de esta técnica solo en medios hospitalarios, tanto si es en una sala general o en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), con supervisión sanitaria por si fuera necesaria una intervención médica urgente.

Donde sí parece existir consenso es en el tipo de pacientes para los que va dirigida esta práctica. Las desintoxicaciones ultracortas se orientan para pacientes dependientes de heroína, siendo más dudoso que se puedan beneficiar los dependientes de metadona y siendo muy poco beneficiosas para los pacientes politoxicómanos, que tras la desintoxicación de opiáceos seguirán dependiendo del resto de sustancias. Así los criterios que se utilizan para incluir a un paciente en este tipo de tratamiento son:

?Dependencia (sólo de opiáceos).
?Consumo de heroína (mejor que de metadona).
?Necesidad de rapidez en la desintoxicación en aquellos pacientes con escasa disponibilidad de tiempo (p.e. por motivos laborales).
?Fracaso con otras técnicas de desintoxicación.
?Buena integración social.
?Recaída reciente en pacientes incluidos en programas de mantenimiento con naltrexona.

Ventajas e inconvenientes de esta modalidad de tratamiento
Las desintoxicaciones ultracortas presentan una serie de ventajas e inconvenientes frente a las convencionales.

Como ventajas destacan las siguientes:

?El sufrimiento de los pacientes debido a la abstinencia es probablemente menor pues la sedación profunda o la anestesia general lo evitan. Así presentan menos impulsividad, “craving” (deseo de consumo), disforia (malestar anímico) y distorsiones del pensamiento. Por ello se reduce la ansiedad de expectación ante el síndrome de abstinencia, aunque otros pacientes pueden presentar más ansiedad por el miedo a la anestesia.
?La rapidez del tratamiento permite que las incidencias del mismo sobre aspectos socio-laborales sea mínima, consiguiendo una rápida reincorporación del paciente a sus actividades previas.
?La ventaja más importante es que el 100% terminan con éxito el tratamiento, a diferencia de las desintoxicaciones convencionales en las que el 18.6% las abandonan. Sin embargo este marcador de buen pronóstico debe ser considerado con cautela pues no se debe a que el paciente este motivado y controle el “craving” sino que se produce forzosamente, por incapacidad física del paciente.
Con relación a los inconvenientes de las desintoxicaciones ultracortas destaca que:

?Presenta más contraindicaciones médicas como son la dependencia de otras sustancias, la presencia de enfermedades que contraindiquen esta técnica de desintoxicación (patología orgánica grave, insuficiencia renal, hipertensión arterial grave no controlada, la insuficiencia hepática, las enfermedades cerebrovasculares), la presencia de enfermedad psiquiátrica concomitante, el embarazo y la ausencia de control de la medicación en el modelo ambulatorio. Entraña más riesgos que la convencional, principalmente los derivados de la anestesia y la sedación profunda.
?Las desintoxicaciones ultracortas dificultan la instauración del tratamiento psicosocial pues son un acto médico donde el paciente se limita a recibir pasivamente el tratamiento.
Los síntomas más frecuentes durante la desintoxicación son la inquietud, los bostezos, el lacrimeo y la sintomatología gastrointestinal (diarrea, vómitos, nauseas y epigastralgias).

Respecto a las 24 horas posteriores a la desintoxicación los pacientes suelen presentar ansiedad, astenia y sintomatología gastrointestinal.

Sin embargo existen todavía muchas dudas en la comparación con las convencionales en cuanto a cual es más económica, pero sobre todo en cuanto a cual facilita más que el paciente se enganche a la segunda parte del tratamiento de la dependencia que consiste en la deshabituación (fase en la que el paciente debe mantenerse abstinente, deben prevenirse las recaídas y donde tiene que adaptarse a su nueva situación psicosocial).

Conclusiones
Aunque todavía no es totalmente homogénea la técnica utilizada en las desintoxicaciones ultracortas, se ha demostrado que este es otro tratamiento válido para la dependencia de opiáceos, con sus ventajas e inconvenientes, que no excluye los demás tratamientos sino que los complementa.

Son necesarios más estudios que aclaren cual es la técnica más adecuada para realizar las desintoxicaciones ultracortas así como cuál es el tipo de paciente que mejor se beneficiará de este tratamiento.

Además, hay que resaltar que sólo tienen utilidad en el proceso de desintoxicación, siendo necesario un tratamiento de deshabituación adicional a la desintoxicación que facilitan la rehabilitación y reinserción del sujeto dependiente de opiáceos.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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