DISPLASIA DE CADERA: DETECTÉMOSLA PRECOZMENTE


Es una patología que se desarrolla en los primeros meses de vida del ser humano, afectando principalmente a las niñitas. Es una enfermedad de tendencia hereditaria que consiste en que la cabeza del fémur no se afirma de manera adecuada en la pelvis.

La articulación de la cadera es normal cuando es congruente, es decir, cuando la cabeza del fémur encaja perfectamente en la cavidad llamada cotilo. Por el contrario, se dice que la cadera no es congruente cuando el encaje de las partes no es perfecto, por lo tanto la cabeza femoral tiene cierta holgura que permite su desplazamiento paulatino hacia fuera, pudiendo llegar a perder toda relación con el cotilo.

Dependiendo del grado de desplazamiento de la cadera, se denominará displasia o Enfermedad Luxante de Cadera (ELC), sub-luxación o luxación. Cuando la alteración es parcial se habla de subluxación de cadera y cuando es total de luxación. El Dr. Eduardo Díaz, traumatólogo de Clínica Santa María explica que “puede ser que esa displasia termine en una luxación de cadera, es decir, como el cotilo no se fue formando ni cubriendo bien la cabeza femoral, el cotilo está oblicuo, por lo que lentamente la cabeza se sale de este sitio. A esto se llama luxación de cadera, y como secuela se ve las personas que caminan con el bamboleo típico de la ‘marcha de pato’”.

Cuando no es tratada a tiempo, la displasia de cadera puede provocar dolor, cojera y limitación de la movilidad. Por eso, es importante que el diagnóstico se realice en forma precoz, realizando una evaluación y estudios de imágenes antes de los tres meses de edad. Así será posible tratar la patología en forma temprana y evitar sus consecuencias.

– Diagnóstico y Tratamiento

Una ELC la presentan aquellos niños que están en uno de los cuatro grupos de riesgo. Estos son:

· Las guaguas que presentan resistencia para separar los muslos, lo que dificulta el aseo y cambio de pañales.
· Las que tienen antecedentes familiares de ELC.
· Las que han transcurrido el embarazo en posición sentada, aunque nazcan por cesárea.
· Las que tienen otras malformaciones congénitas, ya que éstas se asocian con frecuencia.

El diagnóstico de la displasia se realiza a través de tres pasos. Primero, es necesaria una historia clínica minuciosa, indagando todos los posibles antecedentes familiares. En segundo lugar, se debe realizar un examen físico cuidadoso y, finalmente, un estudio con imágenes. Lo tradicional en imágenes ha sido la radiografía de caderas solicitada antes de los tres meses de edad.

“Mientras antes se diagnostique la displasia, es mejor para salvar esa cadera de la potencial luxación o incongruencia. Para esto, es necesario realizar una ecografía antes del mes de vida en aquellos pacientes con factores de riesgo, es decir, si existen antecedentes familiares, patologías del embarazo o si en los exámenes físicos uno nota algo extraño. Teniendo claro el diagnóstico, se puede comenzar a hacer el tratamiento para evitar que esta cadera quede con alguna secuela posterior”, asegura el traumatólogo.

Si bien la radiografía sigue siendo el modo de imagen universal, actualmente también se utiliza la ecotomografía de caderas que permite un diagnóstico precoz, ya que se realiza idealmente antes del mes de vida del paciente, comenzando el tratamiento a una temprana edad.

Las ventajas que ofrece este sistema es que permite tener imágenes dinámicas, obteniendo una visión más completa de la articulación, porque en ella se puede observar claramente la cabeza femoral y su relación con el cotilo.

El especialista asegura que “la ecografía se ha constituido como un examen fundamental, poco invasivo y que nos entrega bastante información, no solo de la parte ósea sino también de la parte cartilaginosa que no se ve en la radiografía. Es una herramienta muy útil para el diagnóstico junto con la radiografía que sigue siendo un pilar fundamental”.

Una vez hecho el diagnóstico el tratamiento a seguir es uno solo. Colocar la cabeza femoral en una posición óptima que permita el desarrollo del cotilo en forma congruente. Esto se puede conseguir con una variedad de elementos protésicos como las correas de Pawlik, el calzón de Van Rosen o el cojín de Freijka o en casos mas graves con cirugía. Todos son útiles si se aplican en forma progresiva, para evitar daños agregados que pueden surgir de una aplicación de comienzo brusco. La aplicación de uno u otro depende de la “escuela” en que se ha formado cada especialista.

Si bien el manejo oportuno de la displasia de cadera logra disminuir significativamente su desarrollo y consecuencias, es fundamental que los niños que han sido tratados sigan teniendo controles periódicos para evaluar la evolución.

Dada la importancia del tema, es recomendable que si su guagua está dentro de alguno de los grupos de riesgo prescrito, solicite a su médico una orden para una ecografía de caderas para ser realizada antes del mes de edad.

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Categoría: Traumatología.




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