DOLOR DE OÍDOS EN EL VERANO


En esta época del año no es raro que los niños se vean afectados por fuertes dolores de oídos. La razón, infecciones en el conducto externo de éste órgano provocadas por el excesivo contacto con el agua.

La Otitis es una infección e inflamación de alguna parte del oído (interno, medio o externo) producida por una multiplicidad de causas. En las afecciones más frecuentes, su síntoma más característico es el fuerte y progresivo dolor de oídos, uno de los dolores más intensos del organismo.

Cuando se presenta en verano generalmente se está frente a una Otitis del oído externo, causada por el permanente y prolongado contacto del oído con el agua. “Este exceso de contacto con el agua puede producir que se contamine el oído, independientemente que la piscina esté muy limpia, ya que el agua va afectando las defensas de la piel y el oído se contamina por bacterias que producen un dolor cada vez más intenso”, explica el doctor Santiago Ibacache, otorrinolaringólogo de Clínica Santa María.

Además del fuerte dolor de oídos, que se vuelve más intenso cuando se toca o mueve la oreja, la Otitis del oído externo puede manifestarse con un compromiso de la audición que genera la sensación de tener el oído tapado o zumbido.

Esta enfermedad afecta primordialmente a los niños que con frecuencia bucean o nadan debajo del agua, siendo menos habitual en adultos. También incide en su desarrollo el grado de manipulación de la oreja, es decir, aumenta el riesgo de infección si la persona, al intentar limpiarse, ha rasguñado o pasado a llevar el canal auditivo del oído.

Una vez que empiezan las molestias la medida más importante a tomar es suspender la entrada de agua al oído, lo que no significa que la persona deba dejar de bañarse sino basta con que no sumerja la cabeza. “Muchas veces, esta medida es suficiente para que el dolor pase en dos o tres días y la infección no progrese. En esos casos, es recomendable no sumergir la oreja en el agua por un período de 7 días”, asegura el especialista.

Sin embargo, si pasan 72 horas y el oído cada vez duele más, se debe consultar a un médico, “porque la resolución del cuadro –señala el Dr. Ibacache- está basada en mantener el conducto auditivo permeable a través de aseos realizados por un profesional y un tratamiento tópico adecuado”.

Para manejar el dolor, el especialista aconseja utilizar analgésicos orales (como Paracetamol, Ibuprofeno o Diclofenaco) y calor local, por ejemplo con un “güatero” envuelto en una toalla. “Es recomendable que en primera instancia los medicamentos sean ingeridos en forma oral y no utilizar gotas al interior del oído, ya que su uso precipitado puede confundir el diagnóstico correcto en caso de que sea necesario el examen médico”, agrega.

Si el cuadro es bien tratado son bajas las probabilidades de que surjan complicaciones. Sin embargo, las personas con déficit inmunitario como los pacientes con Cáncer, inmunodeprimidos por VIH o Diabéticos Insulinodependientes, corren más riesgos de desarrollar alguna complicación.

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Categoría: Pediatría.




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