Dormir bien luego de una tragedia


En instancias de tensión, el estrés es uno de los grandes protagonistas, porque afecta todos los ámbitos de la vida, sobre todo el buen descanso y el sueño profundo.

A partir de la madrugada del sábado 27 de febrero hay un antes y un después para Chile. El terremoto que azotó al país dejó cuantiosas pérdidas materiales y humanas. Además, muchos de quienes vivieron la tragedia quedaron con consecuencias psicológicas asociadas fundamentalmente al trauma que les provocó el sismo.

Este tipo de situaciones genera un gran estrés, que deja como secuelas, entre otras cosas, un deficiente descanso, el cual termina perjudicando la calidad de vida.

El doctor Leonardo Serra, neurólogo del Centro de Trastornos del Sueño de Clínica Alemana, explica que la carencia de un buen dormir conduce a una lentitud de pensamiento, con aumento en el número de errores que se cometen, lo cual puede contribuir a tomar malas decisiones y a reaccionar en forma lenta o inapropiada frente a un evento (tanto víctimas como rescatistas y autoridades). Además, contribuye a la irritabilidad y agresividad.

“En momentos de tensión se producen cambios físicos y liberaciones de hormonas, lo que conduce a un sueño más superficial y liviano, de modo que se tiene menos dificultad para despertar en caso de peligro (por ejemplo, una réplica), lo que en estas circunstancias es bueno para la supervivencia, pero a costa de un menor descanso”, sostiene.
Si bien, generalmente, las personas se despiertan durante la noche, esta conducta aumenta cuando el sueño es ligero, y los lapsos de vigilia se vuelven más prolongados (normalmente son de escasos segundos), loq ue provoca que las pesadillas se sientan como más frecuentes. “Hay que recordar que soñamos de cuatro a cinco veces por noche, y lo recordaremos sólo en la medida en que despertemos mientras lo estamos haciendo”.

Para el buen dormir de los niños

Procurarles un entorno adecuado o al menos hacerlo similar al que les era habitual.
Intentar recuperar sus rutinas.
Explicar la situación de acuerdo a cuánto puedan comprender según la edad.
Brindarles la seguridad de que están bien cuidados y protegidos por sus cercanos.

Hay que tener precaución cuando las pesadillas son muy recurrentes y a ello se suma angustia, ansiedad o se está recordando constantemente lo vivido, ya que se podría tratar de un cuadro de estrés post traumático.

Quienes, a pesar de encontrarse en un lugar seguro y sin peligro inmediato, no pueden conciliar el sueño reparador, deben consultar con un especialista para ver si es necesario recurrir a medicamentos. El doctor Serra advierte que de preferencia deben ser remedios que tengan sólo esa función y no la de sedación o tranquilizante, porque se pueden producir efectos más profundos, como confusión, e incluso, se puede entorpecer la motricidad, especialmente en adultos mayores. “Ojalá su uso sea indicado por un médico, para acompañar la receta (pues son de receta retenida) con las indicaciones adecuadas, para que no lleven a un abuso y posterior dependencia”.

En escenarios límites no existe un tiempo establecido para recuperar la regularidad del sueño, y sólo la experiencia personal que se vivió determina el periodo necesario para regresar a la normalidad.

Sin embargo, el especialista indica que para los que sólo se asustaron con el terremoto, el mal dormir podría durarles desde siete a diez días.

Quienes perdieron a seres queridos comenzarán a vivir un duelo que se mantendrá por un tiempo de al menos tres meses. En el caso de los damnificados, éstos recuperarán el sueño una vez que logren conseguir algún grado de normalidad en sus vidas (techo, cubrir necesidades básicas de alimento y agua, y un ambiente medianamente adecuado para dormir).

Técnicas para un buen dormir en tiempo de crisis

Procurar un lugar adecuado y seguro para dormir, en la medida de lo posible.
Dejar resueltos problemas que estresen o preocupen antes de acostarse: guardias si temen saqueos, despejar un camino de salida o identificar el lugar más seguro de la casa en caso de réplica y dejar guardada agua, por ejemplo.
Intentar reincorporarse a la rutina (horarios de comida, de acostarse, levantarse, etc.).
Evitar las siestas, y de ser necesarias, realizarlas de no más de 30 minutos.
En horas de la tarde, evitar el consumo de elementos como cafeína, nicotina o alcohol, ya que interfieren con el buen dormir.
No quedarse en la angustia o los reclamos, sino enfocar la energía en cosas positivas, como la reconstrucción y la solidaridad.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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