Dormir mal afecta el rendimiento escolar


Una mala calidad de sueño disminuye la capacidad para focalizar la atención, altera las estrategias cognitivas y afecta la memoria. Además, influye negativamente en el humor, lo que finalmente también interfiere en el aprendizaje.

Un sueño poco reparador puede tener múltiples consecuencias en la calidad de vida de adultos y niños. Para quienes están estudiando, puede traducirse en desconcentración en la sala de clases, desgano a la hora de hacer las tareas y, por lo tanto, en un deterioro del rendimiento escolar.

Los trastornos del sueño son muy comunes durante la niñez. De hecho, la Academia Americana de Pediatría en 2001 informó una tasa global de 20% a 30%.

Dormir mal afecta el rendimiento escolar Pediatría

Hay distintas investigaciones que demuestran que estos desórdenes tienen una importante repercusión en el aprendizaje, en especial en áreas como matemáticas y lenguaje. Es más, un nuevo estudio publicado en abril de este año en la revista Pediatrics, sugiere que existiría una relación entre los trastornos del sueño en la niñez y la función mental en la adolescencia temprana.

Esta investigación, realizada por un equipo de la Universidad de London, analizó datos sobre 1.037 niños para evaluar los problemas del sueño -según el relato de los padres- a los 5, 7 y 9 años y el rendimiento de los menores en pruebas mentales a los 13 años. Entre otras cosas, se observó que los trastornos del sueño persistentes en la niñez se asociaban con resultados relativamente bajos en las pruebas que medían cuánto demoraban los adolescentes en completar una tarea de procesamiento compleja, por ejemplo.

Dormir mal puede repercutir negativamente en el rendimiento escolar por distintas vías, ya que además de mermar la capacidad de concentración, altera el humor, lo que se traduce en menos energía y deseos de aprender.

¿De qué manera un sueño poco reparador afecta el rendimiento escolar?

Cuando un niño tiene un déficit de sueño, ya sea porque no duerme las horas necesarias o porque lo hace en forma fragmentada, disminuye su capacidad para focalizar la atención, se alteran las estrategias cognitivas, la función ejecutiva -es decir, la flexibilidad para adaptarse a situaciones nuevas- y se ve afectada la memoria.

Además, estos menores tienen dificultades para modular sus impulsos, son más hiperactivos e irritables, se frustran con mayor facilidad, lo que finalmente interfiere en la capacidad para adquirir nuevos conocimientos.

¿Es efectivo que el sueño está relacionado con el proceso de consolidación de la memoria?

Sí. Durante el sueño ocurren una serie de procesos, dentro de los cuales está la consolidación de la memoria. Se ha visto, por ejemplo, que después de estudiar algo hay una mayor capacidad de recordar lo aprendido si luego se duerme en vez de pasar ese periodo en vigilia. Esto se ha relacionado especialmente con la etapa REM del sueño (cuando hay movimientos oculares rápidos).

¿Cuál es el origen más común de los trastornos de sueño en niños y adolescentes?

La gran mayoría de los problemas de sueño son ambientales, es decir, malos hábitos, una mala higiene de sueño. Sin embargo, también puede haber factores médicos que es importante descartar, como apneas obstructivas o reflujo gastroesofágico.

¿Cómo evitar las causas ambientales?

Los hábitos de sueño hay que formarlos desde pequeños. Es sabido que un gran porcentaje de los niños que tienen estos problemas en las primeros años de vida, continuarán presentándolos más adelante, es decir, tienden a hacerse crónicos. Por eso lo más importante es hacerles rutinas con horarios y hábitos bien definidos.

En el caso de los adolescentes, ¿cómo se pueden cambiar malos hábitos de sueño?

Actualmente, es difícil hacer buenos hábitos en el adolescente, ya que tienen la tecnología en el dormitorio, con televisión, computador y celular conectado las 24 horas. Además, los fines de semana los horarios se alteran totalmente, pues las fiestas y carretes son demasiado tarde. Todos estos son factores que influyen negativamente en el sueño. Hay que tratar de que tengan horarios y rutinas, además de evitar los televisores en el dormitorio y las bebidas que contienen cafeína (colas, café y té, entre otros)

Horas y patrones de sueño según la edad

Hay que considerar que la cantidad de horas que se debe dormir y los patrones de sueño cambian según edad.

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Categoría: Pediatría.




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