Duelo: Cómo enfrentar la pérdida de un ser querido


Lo más importante es que la persona poco a poco incorpore la situación y retome su vida de manera sana, sin culpa, rabia ni resentimientos.

Uno de los episodios más traumáticos de la vida es, sin duda, perder a un ser querido. El doctor Alejandro Koppmann, jefe de la Unidad de Psiquiatría de Clínica Alemana, explica que toda situación de pérdida, real o simbólica, (muerte de un familiar, pérdida de una oportunidad laboral o de una relación de pareja, entre otras cosas) implica un periodo de ajuste (duelo).

“En general, la salud física y la mental se relacionan con situaciones de equilibrio o armonía. El duelo representa una pérdida de este equilibrio y, por lo tanto, implica un proceso natural de adaptación ante este nuevo escenario, cuya resolución se relaciona con características de la pérdida, de quién la sufre y del entorno”, sostiene.

Dr. Alejandro Koppmann
Jefe de la Unidad de Psiquiatría

Además, agrega que la forma de reaccionar dependerá del tipo de pérdida, de la persona que la padece y del momento en que ocurre, ya que, por ejemplo, cuando sucede de manera súbita es más difícil de asumir. Frente a una enfermedad, en cambio, hay más tiempo para trabajar algunos elementos que ayuden al paciente a hacer un duelo normal que incluya una pena natural, y no sentimientos de culpa o remordimiento por lo que pudo haber hecho y no hizo.

“No es lo mismo perder a la madre de 80 años cuando uno tiene 55 y ella ha estado enferma durante el último tiempo, que perder a un hijo pequeño en un accidente, ya que la muerte es más ‘lógica’ cuando se pierde a un familiar anciano que a un niño. Tampoco es lo mismo perder a un padre cuando uno es niño que hacerlo cuando se es mayor, ni tampoco perder a los padres en un corto lapso de tiempo que de manera más espaciada”, ejemplifica el especialista.

Asimismo, explica que las etapas de un duelo son una mezcla de shock, pena, frustración y rabia, y luego, resolución o pacto en el que la persona incorpora la pérdida y la asume.

En general, este periodo es doloroso, pero es normal y necesario para incorporar la experiencia y seguir adelante con la vida. En promedio, debería durar unos seis meses.

Sin embargo, el doctor Koppmann estima que es recomendable tratar a las personas cuando el duelo se ve afectado en duración (breve o prolongado) o intensidad (nula o excesiva), o bien, si existen antecedentes depresivos o duelos patológicos en el pasado.

Preparar el duelo
Cuando alguien enfermo va a morir, el doctor Koppmann sostiene que una preparación previa para los familiares puede ser necesaria, aunque no es fundamental, ya que hay familias muy unidas y con muchos recursos de contención para enfrentar estos procesos. La fe, agrega, también es algo que ayuda mucho.
¿Cómo hablar con los hijos?
El doctor Koppmann sostiene que la manera en que se le cuenta a un hijo que un ser querido va a morir o ha muerto depende de la edad del niño, aunque aconseja que siempre sea de manera natural, sin eufemismos, pero tampoco con crueldad.

“Es importante que los niños manejen la información básica y que la puedan comprender. Hay que asegurarse de haber entendido lo que el menor pregunta antes de responder y asumir que hay preguntas que no necesariamente tienen respuesta”, recalca.

La idea es que la persona no se quede detenida en la experiencia dolorosa, sino que vaya poco a poco incorporando la situación y retomando su vida de manera sana (estudios, trabajo, relaciones de amistad y afectivas), sin culpa, sin rabia y sin resentimientos.

“La participación de un psiquiatra puede ser de utilidad, pero siempre respetando la evolución natural del cuadro y entendiendo que en esta materia no hay una sola manera de vivir la pérdida”, enfatiza.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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