El estrés en la cavidad oral


En la sociedad actual los problemas económicos, emocionales etc… a los que nos vemos sometidos generan tensión psíquica o estrés a gran parte de la población. Este problema repercute en la salud general de las personas pero a lo largo de este tema nos centraremos en sus manifestaciones en la cavidad oral.

La ansiedad puede reflejarse en la boca de diversas formas como favoreciendo la aparición de lesiones o enfermedades de la mucosa oral (herpes, candidiasis etc…) o agravando los casos de gingivitis y periodontitis, pero una de las manifestaciones más comunes en nuestros días es el bruxismo.

¿Qué es el bruxismo?
Entendemos por bruxismo el rechinamiento o apretamiento de los dientes superiores con los inferiores de una forma inconsciente, frecuente e intensa. Este hecho se convierte en un hábito persistente y que se realiza fuera de los movimientos que realizamos al masticar o deglutir normalmente.

Según la parte del día en que se realice, diferenciaremos al bruxómano, quien produce el rechinamiento por el día, del bruxista que lo hace por la noche.

¿Por qué se produce?
El bruxismo puede ser predispuesto por una gingivitis o periodontitis, pero su causa más frecuente es por una alteración en la forma de ocluir los dientes entre sí. Así, si en principio existe un obstáculo que impida que al cerrar la boca los dientes contacten totalmente, podemos reaccionar bien desviando la mandíbula o bien intentando eliminar ese contacto, si tenemos estrés se desencadena el hábito inconsciente y constante que formará el bruxismo.

¿Cuándo sospechar que tenemos bruxismo?
Las manifestaciones clínicas de este hábito pueden darse tanto a nivel dental, como articular o muscular.

Las personas bruxómanas suelen presentar los dientes desgastados en mayor o menor grado según el tiempo que ha pasado desde que se estableció el hábito y la intensidad del mismo. A su vez, y producido por el mismo desgaste que hace perder la capa de esmalte que recubre la superficie del diente, las personas afectadas se quejan de dientes sensibles al frío o a sabores ácidos.

A nivel dental, el apretamiento constante puede agravar problemas de gingivitis o periodontitis, aumentando la movilidad de los dientes y por ello la probabilidad de su pérdida.

Además, el bruxismo puede producir síntomas a nivel de los músculos de la cara y el cuello, lo más frecuente es que se produzca un crecimiento en el volumen de la fibra muscular debido al aumento de actividad (contracciones) que realiza; estas personas también pueden referir rigidez y dolor al tocarles la zona afectada.

Por último decir que el bruxismo puede dejar secuelas a nivel de las articulaciones que se encargan de abrir y cerrar la boca, de forma que los afectados tienen más dificultad para realizar movimientos y suelen producirse chasquidos o ruidos al realizarlos.

¿Cómo se confirma que tenemos bruxismo?
Para diagnosticar que se tiene bruxismo el especialista se basa en los signos clínicos que refieren los pacientes, el desgaste, la sensibilidad, el dolor muscular, los ruidos que se producen a nivel de las articulaciones y la limitación de los movimientos que se pueden realizar con la mandíbula.

En muchas ocasiones la persona afectada no se da cuenta de su hábito y son los que conviven con ella los que se lo dan a conocer por el ruido que producen al rechinar los dientes entre sí.

¿Cómo se soluciona?
El paciente bruxómano puede no tener los síntomas descritos, aunque presente desgaste dentario, en estos casos es conveniente tratarlo también para evitar que se produzcan daños mayores.

El tratamiento de este problema consiste en primer lugar en hacerse cargo de lo que le pasa e intentar relajarse y cambiar de hábitos, se recomienda evitar el alcohol y estimulantes y en caso de dolor muscular darse masajes, y ponerse bolsas de calor y frío en la zona afectada.

Para disminuir el dolor se pueden prescribir fármacos antiinflamatorios, ansiolíticos o antidepresivos, y en muchas ocasiones el dolor agudo disminuye mediante infiltraciones de anestesia en los músculos afectados.

Además de estas medidas, el tratamiento más comúnmente empleado y eficaz se basa en lo que llamamos Férulas de Descarga, que son unos dispositivos de acrílico que adaptados a la forma de los dientes superiores o inferiores impiden que contacten entre sí, de forma que se evita el desgaste de las superficies, relaja los músculos y estabiliza las articulaciones.

Las férulas pueden hacerse adaptadas a los dientes superiores o inferiores, las inferiores tienen la ventaja de ser más estéticas y de interferir menos en el resto de las funciones orales.

Las personas que tienen los dientes muy desgastados se suelen tratar con prótesis fijas de metal y porcelana que devolverán la estética a sus dientes y les proporcionarán mejoría muscular y articular, al reponer dientes perdidos y devolver las relaciones correctas entre las piezas dentales que han podido ser la causa predisponente del problema.

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Categoría: Odontología.




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