El glaucoma.


Esta enfermedad, que es asintomática hasta que llega a una fase avanzada, causa pérdida de visión en un 22% de los casos

El glaucoma o tensión ocular es un aumento de la presión del globo que provoca lesiones en el nervio óptico y puede derivar en ceguera. Todavía se desconoce la razón de su aparición y es una patología infradiagnosticada: sólo la mitad de los afectados recibe tratamiento médico. En ocasiones, afecta incluso a varios miembros de una misma familia.

En 2010, se calcula que habrá más de 60 millones de personas en el mundo afectadas de algún tipo de glaucoma. En diez años más, la cifra pasará a 80 millones. Serán más propensas las mujeres que los hombres, así como las razas asiáticas. Se conoce que el 12% de las personas ciegas (4,5 millones en todo el mundo) deben su condición a esta enfermedad.

La presión ejercida en el globo ocular no provoca, en general, sintomatología, por lo que muchos pacientes ignoran que tienen glaucoma. Maribel Canut, del Departamento de Glaucoma del Centro de Oftalmología Barraquer de Barcelona, recomienda plantearse, a partir de los 50 años, una visita al especialista para identificar el riesgo de glaucoma. Tanto el oftalmólogo como el optometrista pueden medir la presión intraocular en la cámara anterior del ojo, mediante un simple e indoloro procedimiento denominado tonometría.

Diagnóstico complicado
A partir de los 50 años, se recomienda visitar al oftalmólogo para descartar glaucoma
Las mediciones que superan los 20-22 mmHg indican un riesgo de glaucoma. Sin embargo, cada ojo tiene una configuración distinta, lo que permite este trastorno a presiones consideradas “normales”. Los especialistas deben realizar siempre varias mediciones para diagnosticar un problema de glaucoma. Es posible que éste pase desapercibido y no se trate, o bien se intente curar a pesar de no representar un problema (falso positivo).

Ante la duda, el examen con un oftalmoscopio, un instrumento que estudia el interior del ojo, puede revelar cambios causados por la enfermedad, visibles en el nervio óptico. Otras veces, los especialistas utilizan una lente especial para observar los canales de salida (gonioscopio). El glaucoma causa una pérdida de la visión periférica o puntos ciegos en el campo visual, por lo que se pide al paciente que mire de frente, hacia un punto central, e indique cuándo es capaz de apreciar un haz de luz.

Ante un ojo dañado por una infección, inflamación, tumor, catarata o cualquier trastorno ocular que interfiera con el drenaje de la cámara anterior, puede aparecer un glaucoma reactivo o secundario. Los medicamentos hipotensores o antiinflamatorios no siempre responden, por lo que, en ocasiones, es necesario tratar con cirugía.

Estrés oxidativo
Recientemente se han relacionado mecanismos de estrés oxidativo con la aparición del glaucoma primario, si bien los neurotransmisores del ojo están involucrados en las señales que reconocen la influencia de la hipertensión ocular en la muerte (apoptosis) de las células ganglionares de la retina y la pérdida de las fibras del nervio óptico, que da como resultado atrofia y ceguera. Oftalmólogos del Hospital Universitario Dr. Peset (Valencia), Centro de Especialidades de Monteolivete (Valencia) y Hospital Punta de Europa (Algeciras) han llevado a cabo un estudio con muestras de humor acuoso (líquido intraocular) y plasma de pacientes con glaucoma primario y enfermos con cataratas no patológicas, para determinar tanto el estrés oxidativo como el nitrosativo (concentración total de óxido nítrico) de estos dos trastornos oculares.

Los resultados concluyen que ambos tipos de estrés aumentan en el glaucoma primario, frente a las cataratas, y que la serotonina y su metabolito facilitan la alteración del equilibrio del humor acuoso en pacientes con glaucoma -que aumenta la presión intraocular-. Los autores también apuntan que las moléculas analizadas en la investigación podrían ser utilizadas en el futuro como marcadores de la evolución de esta enfermedad ocular, para facilitar el control de la progresión y evitar la pérdida irreversible de visión.

OJO CON LOS CONSERVANTES

El glaucoma se trata de forma permanente. Se administran gotas oculares todos los días. Estas gotas, como es el caso de una prostaglandina que reduce la presión intraocular, requieren una formulación con aditivos conservantes que garanticen la asepsia del producto y alarguen su duración, como el cloruro de benzalconio. Esta sustancia no supone un inconveniente, en el caso de antibióticos o colirios que se utilicen de forma puntual; pero al tener que aplicarse cada día en contacto con la conjuntiva del ojo, pueden provocar inflamación y lesionarla.

Los conservantes benefician al fármaco, pero perjudican al ojo, un motivo por el que cada vez se opta más por colirios, lágrimas artificiales o tratamientos en monodosis y sin conservantes. Estos se administran con frecuencia, sin lesionar el tejido fino y transparente que recubre la superficie externa del ojo.

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Categoría: Oftalmología.




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