Encefalitis Japonesa


Nombres de la enfermedad
Encefalitis Japonesa del Verano
Encefalitis del Verano
Encefalitis Rusa Otoñal
Encefalitis Japonesa B

¿Qué es?
La encefalitis japonesa es una enfermedad infecciosa rara en nuestro medio y más frecuente en los países asiáticos. Es endémica en el Norte y Sudeste de Asia, China y Corea, principalmente, subcontinente Indio y aunque con menos frecuencia, ocurre también en Japón, Taiwan, Singapur, Hong Kong, Rusia y Australia. En todas estas áreas es una enfermedad rural sobretodo de los arrozales y la transmisión sucede principalmente al final del verano y principios del otoño. Los niños y ancianos son los grupos más susceptibles.

La enfermedad está causada por un arbovirus del género Flavivirus perteneciente a la familia Flaviviridae, conocido como virus de la encefalitis japonesa.

¿Cómo se produce?
Se transmite por la picadura del mosquito Culex tritaeniorhynchus; que se reproduce en los campos de arroz.

Las hembras de estos mosquitos pican preferentemente de noche y se alimentan de la sangre de animales domésticos y aves. Cuando estos animales se encuentran infectados por el virus deben de mantener la viremia el tiempo suficiente para permitir que los mosquitos puedan ingerir el virus. El virus infecta las células del intestino del mosquito y de ahí pasa a través de la circulación a las glándulas salivares del insecto. Al picar al hombre, la saliva portadora de los virus es inyectada a la circulación e infecta inicialmente las células de los vasos sanguíneos y del sistema inmune. En esta etapa la viremia primaria produce en el hombre una enfermedad sistémica moderada parecida a una “gripe” y que en la mayoría de los casos no progresa más allá. Es por esto que los humanos acostumbran a ser los receptores “terminales”, puesto que al no mantener una viremia persistente no trasmiten el virus de nuevo a otro mosquito. Puede suceder, sin embargo, que tras la replicación del virus en las células del endotelio vascular se produzca una viremia secundaria con liberación de cantidad suficiente de virus para escapar de la protección inmune y alcanzar otros tejidos diana críticos como el cerebro, provocando una encefalitis.

En las zonas endémicas, menos del 2% de los mosquitos se encuentran infectados y debido a que los seres humanos no son sus huéspedes preferidos, se necesita una elevada densidad de mosquitos infectados para trasmitir la enfermedad.

Síntomas
La incidencia de la enfermedad es bastante baja y afecta predominantemente a jóvenes, siendo los varones más susceptibles que las mujeres y los niños más que los adultos. Hay más individuos infectados con flavovirus que los que presentan síntomas característicos significativos. Como promedio, entre las personas que son infectadas por la picadura de un mosquito, sólo entre 1 de 50 a 1 de 1000 desarrolla enfermedad. La mayoría presenta sólo síntomas leves o ningún síntoma, y menos del 1% presentará encefalitis. Siendo una enfermedad grave que en la mitad de los casos dejará secuelas neuropsiquiátricas y que lleva al coma y a la muerte en el 25% de los casos.

Los síntomas más tempranos, que aparecen entre los 2-3 días son, letargia, fiebre y con frecuencia, cefalea, dolor abdominal, náuseas, vómitos y alteración de la conciencia. En algunos casos, la forma de presentación ha sido el mutismo.
La fase aguda, de unos 30 días de duración, transcurre con crisis generalizadas en las que se pueden apreciar, rigidez de nuca, temblores y signos de irritación meníngea. Es muy característica la rápida variación de los signos de afectación del sistema nervioso central, que varían desde parálisis de los nervios faciales, disminución o incremento del tono muscular, movimientos desordenados, agitación, temblor y convulsiones generalizadas. Una minoría de pacientes tienen incremento de la presión intracraneal e hipertensión. La letargia se incrementa con el correr de los días cuando los comportamientos atípicos se asocian con delirio, excitación, inestabilidad, movimientos anormales y evolución a una somnolencia progresiva y coma. Los casos mortales progresan rápidamente al coma y fallecen en unos 10 días.

Una vez pasado este periodo, se sucede una fase en la que disminuye la gravedad de la afectación del sistema nervioso central, pero pueden aparecer complicaciones por infecciones oportunistas. Después de 4 a 7 semanas de duración, los síntomas de convalecencia se caracterizan por: debilidad, letargia, incoordinación, temblores, neurosis y pérdida de peso importante. La función neurológica se recupera de forma gradual a lo largo de varias semanas, con más recuperación después del alta hospitalaria a través de intervalos de meses a años.

Según la gravedad de la enfermedad pueden aparecer secuelas, sobre todo en niños menores de 10 años, siendo las más frecuentes el deterioro mental, alteraciones de la personalidad, intensa inestabilidad emocional, anomalías motoras y alteraciones del habla.

Tratamiento
Actualmente no se ha desarrollado aún ningún tratamiento específico para la encefalitis japonesa.
Se han utilizado anticuerpos monoclonales, interferón alfa, manitol y dexametasona, aunque de modo anecdótico.
Por ello, el tratamiento sintomático y de las complicaciones mediante cuidados de sostén es fundamental en este caso. Estos cuidados se dirigen hacía el control de las convulsiones, el apoyo ventilatorio de la insuficiencia respiratoria y el control y reducción del edema cerebral.
En la fase de convalecencia pueden usarse fisioterapia, terapia ocupacional y cirugía correctora.

Diagnóstico
El diagnóstico específico se realiza mediante aislamiento del virus, identificación de antígenos en el cerebro mediante anticuerpos fluorescentes o detección del ARN viral. La punción lumbar para el análisis del líquido cefalorraquídeo presenta primero un aumento de los leucocitos polimorfonucleares, para cambiar a un patrón netamente linfocitario a los pocos días. Es frecuente la presencia de albúmina en la orina. El electroencefalograma y las imágenes cerebrales también son útiles para detectar anomalías.

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Categoría: Glosario Médico.




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