Encefalitis transmitida por Garrapatas


¿Qué es y cómo se produce?
La encefalitis por garrapatas, es una infección producida por un virus perteneciente al grupo arbovirus que se trasmite al hombre por la picadura de garrapatas o por el consumo de productos lácteos no pasteurizados procedentes de vacas, cabras, u ovejas infectadas. La incidencia de la enfermedad es mayor entre mayo y noviembre, época de mayor actividad de las garrapatas. Y las zonas rurales, bosques, campos, y pastos son las más afectadas

Las garrapatas que generalmente actúan como vectores son Ixodes ricinus e Ixodes persulcatus.
Se pueden diferenciar dos tipos de encefalitis trasmitidas por garrapatas, la forma occidental y la oriental.
I. ricinus produce la encefalitis de tipo centroeuropeo y se distribuye por Austria, Alemania, Suiza, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Eslovenia.
I. persulcatus produce la encefalitis rusa de primavera-verano y su distribución es principalmente en Rusia y Asia.
El reservorio natural del virus lo constituyen los roedores y otros pequeños mamíferos.

Síntomas
Los síntomas se producen en 1 de cada 250 personas infectadas. Presentándose la enfermedad de forma bifásica.
La mayoría de las veces, tras un periodo de incubación de unos 28 días, la enfermedad comienza su fase inicial como un síndrome gripal inespecífico, con fiebre, malestar, cefalea, mialgias, náuseas y vómitos. Estos síntomas se resuelven espontáneamente en una semana. y por regla general finaliza la enfermedad en la mayoría de los casos. Sin embargo, puede suceder que el cuadro progrese hacia la infección neurológica. En esta segunda fase, se presenta una aparente remisión de los síntomas iniciales pero a los 10 o 20 días resurge la enfermedad con fiebre, cefalea y vómitos. Una vez que la infección ocupa el cerebro se produce inflamación del tejido cerebral y de las membranas que lo rodean. Los glóbulos blancos invaden el tejido cerebral para tratar de contrarrestar la infección y se produce una reacción inflamatoria. Se puede desarrollar edema cerebral, con destrucción de las neuronas, hemorragia interna y lesión cerebral. Los síntomas variaran en cada individuo y pueden incluir: dolor de cabeza somnolencia, fiebre, vómitos, rigidez en el cuello, temblor en los músculos, confusión y convulsiones.

Evolución
La evolución de la encefalitis varía según la edad, siendo mejor en los niños.
En la mayoría de los casos la enfermedad cursa de forma leve, con cuadros clínicos cortos, relativamente benignos y con recuperación completa. Sin embargo, otros casos son severos y pueden ocasionar lesiones permanentes o la muerte.
En los casos más graves, que frecuentemente están relacionados con personas ancianas, se pueden presentar secuelas con lesiones neurológicas permanentes que incluyen dificultades con la memoria, lenguaje, visión, audición, control muscular y sensibilidad. Y en aproximadamente el 1% de los casos es mortal.
Siempre que se observe aparición de fiebre súbita, cambios neurológicos y otros síntomas sugestivos de encefalitis se debe solicitar asistencia médica.

Diagnóstico
La constatación de la mordedura de garrapatas o su presencia en la zona de mordedura es uno de los mejores indicios para el diagnóstico de la enfermedad, pero, sólo está presente en la mitad de los casos. También servirá como sospecha el haber estado expuesto a focos endémicos durante la estación en que se trasmite la enfermedad.

Como pruebas complementarias están el examen de la sangre periférica con recuento de glóbulos blancos, cuantificación de los niveles de proteína C reactiva y velocidad de sedimentación. Las pruebas serológicas para cuantificar los niveles de anticuerpos que se producen en respuesta al virus específico, están disponibles.

También el estudio del líquido cefalorraquídeo obtenido por punción lumbar servirá para establecer el diagnóstico. Las técnicas de biología molecular, como la reacción en cadena de la polimerasa PCR, específicas para el virus se utilizan para identificarlo.

En algunas ocasiones, se puede detectar el virus en sangre, orina y líquido cefalorraquídeo a través de un cultivo viral. Sin embargo, este examen es incómodo y útil en pocas ocasiones.

Pruebas de actividad eléctrica cerebral, así como estudios y técnicas de imagen (resonancia magnética) también son útiles para establecer el diagnóstico.

Tratamiento
Ya que no existe un tratamiento específico antiviral para la encefalitis por garrapatas, generalmente se trata de dar al paciente cuidado de apoyo y aliviar los síntomas. El mantenimiento del soporte circulatorio y respiratorio es habitual en los casos graves, mientras la infección sigue su curso.

En algunas ocasiones se utilizan medicamentos anticonvulsivos, como la fentoína, y esteroides antiinflamatorios, por ejemplo dexametasona, en el caso que sea necesario reducir el edema cerebral. Es posible que se requieran sedantes para tratar la irritabilidad o la intranquilidad y otros medicamentos para controlar la fiebre y el dolor de cabeza.

A los tratamientos de apoyo clásicos como son el descanso, la nutrición y la administración de líquidos, que permiten al cuerpo combatir la infección, hay que sumar el apoyo emocional y ayuda de reorientación para aquellos que padecen confusión y delirio. La fisioterapia o la terapia del lenguaje pueden ser necesarias en aquellos casos en los que después de controlada la enfermedad aguda, la función cerebral resulta gravemente afectada.

Prevención
Ya que el riesgo de adquirir la enfermedad es extremadamente bajo para las personas que viajan a los países con incidencia de encefalitis por garrapatas, no parece necesario administrarles vacunación. Sin embargo, se les recomienda que eviten las áreas rurales infectadas por garrapatas, utilizar ropa adecuada y repelentes que se apliquen sobre la piel, la ropa y el equipo de campamento para minimizar el contacto con las garrapatas, así como evitar ingerir productos lácteos no pasteurizados.

Para la población de riesgo de poder padecer la enfermedad, se utiliza como método preventivo la vacunación.

En Europa están autorizadas dos vacunas con virus inactivados derivadas de células de embriones de pollo infectadas que están resultando muy efectivas para reducir la incidencia de la enfermedad.
La pauta de administración es de tres dosis a lo largo de un año con un refuerzo adicional a los 3 años.
La vacunación está indicada en niños de zonas endémicas mayores de 7 años, y en los menores de esta edad que estén expuestos a factores de riesgo específicos. Los trabajadores forestales, montañeros y recolectores de grano o setas, y en especial los agricultores también son población sensible de vacunación.

Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, los niños menores de un año y las personas con antecedente de hipersensibilidad al huevo no deben recibir la vacunación.

También se realiza un esquema abreviado de inmunización en los días 0, 7 y 21 con la inmunoglobulina hiperinmune contra la encefalitis transmitida por garrapatas, en una dosis de 0,05 ml/kg intramuscular. Este método puede ser recomendable para los viajeros de estancias largas y que vayan a residir en zonas de alta incidencia de la enfermedad.

Como efectos adversos relacionados con la administración de la vacuna se han descrito aparición de fiebre y efectos locales.

En la actualidad se están ensayando vacunas nuevas con DNA vírico desnudo, que presentan un futuro prometedor

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Categoría: Neurología.




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