Estrés agudo: consecuencia de una catástrofe natural


Se define como la manifestación asociada a la exposición a un hecho traumático que implica amenaza a la vida y que se expresa por un mínimo de dos días y un máximo de cuatro semanas.

La madrugada del sábado, Chile sufrió un gran golpe. Un terremoto grado 8,8 en la escala de Richter, según el Instituto Geológico de EE.UU., azotó a gran parte del país, especialmente a las regiones del Maule y Bío-Bío. Con grandes consecuencias materiales, las personas, además, han debido enfrentar un fuerte nivel de estrés post catástrofe.

Trauma deriva del griego y significa herir, y en chino el concepto se relaciona con peligro y pérdida. Por eso se habla de que las muertes, guerras, violaciones, raptos y accidentes causan traumas, ya que son pérdidas que dejan heridas muy profundas.

El doctor Alejandro Koppmann, jefe del Servicio de Psiquiatría de Clínica Alemana, aclara las principales dudas respecto de este tema.

¿Cómo se define el estrés post traumático?
Es importante diferenciar entre estrés agudo y el post traumático. El primero se define como aquellas manifestaciones asociadas a la exposición a un hecho traumático (hechos que implican muerte o amenaza para la vida) y que se expresan por un mínimo de dos días y un máximo de cuatro semanas luego de ocurrido el hecho.

El estrés post traumático, en tanto, se refiere a aquellas manifestaciones presentes en un paciente que ha vivido una situación de amenaza y que aparecen con posterioridad a este periodo y en donde se re-experimenta la vivencia (recuerdos o pesadillas) gatillados de manera espontánea o por estímulos que recuerdan algún aspecto de la situación.

En consecuencia, lo que se está viviendo en estos momentos es un estrés agudo.

¿Cuáles son los principales síntomas?
Las personas pueden tener la sensación de embotamiento, desapego o falta de reactividad emocional.

También pueden sentirse aturdidos, poco conectados con el entorno y tener la sensación de irrealidad respecto del entorno y/o sentir que el ambiente habitual -la casa o el trabajo- resulta extraño.

Además, se puede experimentar sensación de extrañeza consigo mismo (mirarse al espejo y no reconocerse) y tener dificultad para recordar elementos significativos del hecho vivido.
¿Quiénes están más vulnerables?
Síntomas
– Sensación de embotamiento, desapego o falta de reactividad emocional
– Sentirse aturdido y poco conectado con el entorno
– Sensación de irrealidad respecto del entorno habitual
– Sensación de extrañeza consigo mismo (mirarse al espejo y no reconocerse)
– Dificultad para recordar elementos significativos del hecho vivido

Las personas más sensibles son aquellas con pocas redes de apoyo que están solos o viven lejos de su país; con antecedentes de patología psiquiátrica o trastornos de ansiedad; quienes padecen alguna minusvalía que les cueste más enfrentar la situación; con traumas tempranos e individuos con adicciones, principalmente, a sedantes o alcohol. En cuanto a los niños, quienes están más expuestos son aquellos con poca red de apoyo o con padres o cuidadores sobrepasados por la situación.

¿Cuándo es necesario consultar?
Si existe malestar clínicamente significativo o deterioro social como reducción de los contactos, irritabilidad, labilidad emocional (fragilidad), o en lo laboral presentar inatención, desconcentración, ausentismo y desapego de las normas.

¿Cómo enfrentar el tema con los niños?
Hay que explicarles lo que sucede si preguntan, evitando la re-exposición continua al trauma, por ejemplo, a través de las noticias y atender a cambios en su conducta expresados en los juegos y rendimiento escolar, entre otras cosas.

¿Cómo prepararse frente a posibles réplicas?
Saber que van a existir ayuda a manejarlas desde el punto de vista emocional pues disminuye la sorpresa.

Si los síntomas son muy importantes, el uso de ansiolíticos puede ayudar a disminuir o atenuar la respuesta física y emocional, pero siempre deben ser prescritos por un especialista en dosis bajas y por tiempos muy limitados.

El buen manejo de esta etapa permite disminuir el riesgo de complicaciones como la aparición de estrés post traumático o aquellas de tipo somático.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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