Fiebres Hemorrágicas Virales


¿Qué son?
Son un grupo de enfermedades infecciosas producidas por varias familias distintas de virus. Aunque algunas de las enfermedades que se desarrollan son relativamente leves, muchos de estos virus causan enfermedades severas que ponen en peligro la vida ya que aún permanecen sin cura conocida. Se encuentran entre las infecciones que más interés despiertan al ser consideradas muy contagiosas y causantes de una muerte espantosa.

El origen de algunos de los virus que están implicados en el desarrollo de algunas de estas fiebres, aún sigue siendo desconocido y el hecho de que aparezcan y desaparezcan en forma de brotes, hace que se las vea como enfermedades peligrosas por el público en general.

Entre las numerosas enfermedades relacionadas con fiebres hemorrágicas están: Fiebre de Lassa, Fiebre del Valle del Rift, Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, Dengue, Ebola, Fiebre Amarilla, Enfermedad de Marburg, Fiebre hemorrágica argentina, Fiebre hemorrágica boliviana, Fiebre del bosque de Kyasanur, Fiebre hemorrágica venezolana, etc.

La distribución geográfica es muy amplia y cada virus se trasmite en una zona determinada:
• Así por ejemplo, el Ebola se descubrió en Sudan, pero a parte de los casos encontrados en Africa ha habido infecciones en EE.UU. a través de virus importado desde Filipinas.
• La fiebre de Lassa tiene su distribución en zonas del oeste africano.
• Las fiebres del valle del Rift se dan sólo en Africa Subsahariana y causa pocos brotes
• La fiebre hemorrágica Congo-Crimea se distribuye por Congo, Crimea, Europa del Este, Oriente Medio y China.
• La enfermedad de Marbug se ha dado en Africa, Alemania, y la antigua Yugoslavia.
• El Dengue se distribuye en la mayoría de las regiones tropicales y subtropicales del mundo, sudeste asiático y Australia. Aunque hasta principio del siglo XX había epidemias en las zonas templadas de Europa, y América.
• La fiebre amarilla, actualmente sólo ocurre en Africa y América del Sur, aunque en el pasado se han padecido casos en España.

¿Cómo se producen?
Son consideradas zoonosis, ya que los virus se multiplican en un animal que actúa como reservorio (mamíferos domésticos y salvajes, sobre todo ganado y roedores) y, generalmente, se trasmite la enfermedad por la picadura de un vector, que suele ser un artrópodo (mosquito o garrapata).

El contagio también se produce por comer carne de animales infectados o manipular sangre o tejido de animales que contengan el virus.

En algunos casos particulares como es el Ebola, Lassa, Marburg y Crimea-Congo, se produce transmisión directa persona a persona, por el contacto con el enfermo, con sus fluidos biológicos (sangre, orina, saliva) o con objetos contaminados.

Debido a la necesidad de tener un reservorio natural, estos virus tienen una distribución geográfica restringida al área en la que se encuentran las especies que les sirven de hospedadores, y además, al no actuar los humanos como reservorios naturales de estos virus, la idea de que son enfermedades altamente contagiosas depende en gran medida de las condiciones higiénico sanitarias de cada región. Sin embargo, aunque normalmente la gente sólo se infecta en las zonas donde vive el hospedador, podría suceder que ocasionalmente el huésped pudiera ser exportado desde su hábitat natural a otro sitio geográfico, y si el virus fuese de los que se transmiten persona a persona se propagaría un brote en otra zona diferente.

Los virus que causan las fiebres hemorrágicas son virus que pertenecen a diferentes familias pero tienen en común el ser virus de ARN y presentar una envoltura lipídica. El virus de la fiebre de Lassa, el virus Junín de la fiebre hemorrágica argentina, el virus Machupo de la fiebre hemorrágica boliviana, y el virus Guaranito de la fiebre hemorrágica venezolana pertenecen a la familia Arenaviridae. La fiebre hemorrágica Congo-Crimea y la del Valle de Rift, pertenecen a la familia Bunyavidae. Los virus de Ébola y de la enfermedad de Marbug, pertenecen a la familia Filoviridae. El virus de la fiebre Amarilla, el de la fiebre del bosque de Kyasanur, y Dengue, pertenecen a la familia Flaviviridae.

Síntomas
Los síntomas aparecen entre 3 a 5 días, pudiéndose retrasar hasta 15 días dependiendo de la enfermedad en particular.
El tiempo específico de exposición para padecer la enfermedad puede diferir ligeramente entre cada caso.
Aunque cada una de ellas presenta síntomas característicos, y cada persona puede experimentarlos de una forma diferente, todas las fiebres hemorrágicas tienen síntomas parecidos.

El cuadro clínico comienza con sintomatología similar a la de la gripe, y cursa con fiebre marcada, malestar general, fatiga, debilidad, sudores, dolores musculares y mareos. Puede complicarse con exantema, enrojecimiento de cara y pecho, edema, diarrea y sangrado, que aparece con signos de hemorragia bajo la piel, órganos internos, y orificios del cuerpo (boca, ojos, oídos y ano). Aunque la hemorragia puede presentarse en varios órganos, la pérdida de sangre pocas veces es la causa de la muerte.

Son los pacientes con mayor severidad los que pueden presentan síntomas de hipotensión, convulsiones, shock, fallo del sistema nervioso, insuficiencia renal y fallo multiorgánico. En estos casos el pronóstico es muy grave y la enfermedad evoluciona hacia el delirio, entrada en coma y posteriormente la muerte.

En general el porcentaje de muerte entre las personas afectadas por algún caso severo de enfermedad hemorrágica varía entre el 5 y 15 %, sin embargo, en el caso de la infección por Ebola, los índices de letalidad son mayores del 50 %.

Diagnóstico
Los virus se detectan generalmente en muestras de sangre, aunque a veces también se pueden aislar de diferentes tipos de tejido infectado como por ejemplo hígado, piel o bazo. En orina y secreciones faríngeas también se pueden detectar.

Las pruebas diagnósticas para la detección del genoma viral se realizan mediante cultivo de virus y la utilización de la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR). También en el diagnóstico de las fiebres hemorrágicas se realizan técnicas serológicas de titulación de anticuerpos específicos y detección de antígeno mediante ensayo inmunoenzimático.

Los cultivos de agentes víricos de nivel 3 y 4, no está permitido que se realicen en laboratorios normales virológicos, haciéndose necesaria su realización en laboratorios de bioseguridad 3 o 4.

Tratamiento
En general no hay tratamiento con medicamentos para estas enfermedades. Por lo tanto el tratamiento es sintomático y de sostén, dirigido al alivio del dolor y el control de la fiebre con analgésicos y antipiréticos, y a la rehidratación adecuada para compensar las pérdidas derivadas por el sudor, los vómitos o la diarrea.

En algunos casos, como en el Dengue, si las pérdidas de sangre son severas se debe reponer mediante transfusión. Para algunas infecciones, como la Fiebre de Lassa, se recomienda suministrar terapia antiviral con ribavirina. En el caso de la Fiebre hemorrágica argentina, está recomendado el tratamiento con plasma de personas convalecientes de la enfermedad.
En la actualidad se están realizando vacunas experimentales para Dengue y fiebre hemorrágica del valle del Rift.

Prevención
Ya que únicamente existen vacunas para la fiebre amarilla y la fiebre hemorrágica argentina, que puedan prevenir estas enfermedades, las medidas generales de prevención están enfocadas a evitar el contacto con los huéspedes y vectores.

Así pues, en las zonas endémicas se evitará el contacto con las especies huéspedes, sobre todo con ganado y roedores tanto vivos como muertos.

En las zonas donde pueda haber insectos infectados que actúan como vector (mosquitos, garrapatas) se intentará utilizar repelentes de insectos como sprays para la piel y las ropas, usar barreras contra insectos como mosquiteras para las ventanas y redes para la cama, y renovar la ropa con frecuencia que debe ser de colores claros y que cubra la mayor parte del cuerpo.

También hay que evitar zonas de aguas estancadas, lugar de cría de los mosquitos, y en las situaciones en las que deba almacenarse agua se le agregaran agentes larvicidas y se evitará la puesta e incubación de los huevos con el uso de tapaderas o añadiendo una fina capa de aceite.

Entre los esfuerzos comunitarios para la prevención de la enfermedad se incluyen el controlar las poblaciones de roedores, evitando que entren o vivan en las casas o lugares de trabajo, con una escrupulosa limpieza de los nidos y excrementos. El control de las poblaciones de insectos y artrópodos con actuaciones de desinsectación en las zonas endémicas se hace necesario.

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Categoría: Glosario Médico.




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