Fiestas de fin de año: Los efectos del alcohol antes de los 18


Una de las consecuencias de beber en la adolescencia es que el hígado no metaboliza bien el alcohol, porque está inmaduro. Además, a esta edad existen cuatro veces más posibilidades de que se genere una dependencia crónica.

Si bien el último estudio realizado por el Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace) revela que el consumo de alcohol en la población escolar ha comenzado a declinar, las cifras siguen siendo preocupantes. Estos resultados -dados a conocer en junio- revelaron que la prevalencia actual es de 36%. También se observa que ésta es más alta en los colegios particulares.

En el caso específico de la Urgencia Escolar de Clínica Alemana, en los últimos ocho años se registra un creciente número de pacientes que llega bajo efectos del alcohol, con altos índices de alcoholemia. El doctor Guillermo Correia, a cargo de este departamento, explica que esto no ocurre sólo en las fiestas de fin de año o egresos de colegio, sino que en cualquier época.

“Los jóvenes relatan que compran una bebida de cola, la vacían parcialmente y rellenan con coñac (mismo color). Con esto ‘pasan piola’ frente a sus profesores que los controlan al ingreso, porque la botella parece sellada e ingresan felices al festival o fiesta del colegio”, cuenta el especialista.

Desde el año 2003 hasta agosto de 2010 se recibieron en Urgencia Escolar de Clínica Alemana 285 consultas de adolescentes entre 11 y 19 años bajo el efecto del alcohol, el 85% hombres. Como el alcohol produce desinhibición y aumenta las conductas de riesgo, muchos de ellos llegan con lesiones por riñas, accidentes de tránsito, caídas, golpes, atropellos e intoxicaciones (coma etílico). La mayoría de las consultas -que se producen entre las 1 y las 7 de la mañana- son contusiones, heridas, fracturas, tec cerrados y muerte por atropello.

¿Por qué no tomar antes de los 18?
Si bien el consumo excesivo de alcohol causa serios problemas de salud a cualquier edad, en el caso de los menores existen consecuencias adicionales. Una de ellas es que antes de los 18 años el hígado está inmaduro y no metaboliza bien el alcohol. Además, la inmadurez psicológica hace más probable un consumo excesivo y, en casos de ingesta aguda, los efectos aumentan.

Asimismo, en este grupo etario existen cuatro veces más posibilidades de que se genere una dependencia crónica (alcoholismo), ya que durante la adolescencia, continúan procesos del desarrollo iniciados en edades previas y se mantiene una mayor vulnerabilidad a la acción de del alcohol y otras drogas.

Según el estudio del Conace, si bien existe una mayor percepción de riesgo asociada al consumo de alcohol entre los adolescentes, éstos siguen tomando. De acuerdo con información recopilada en Urgencia Escolar de Clínica Alemana, consumen alcohol principalmente por moda, para evadirse, por presión social o simplemente por gusto.

El doctor Alfonso Correa, psiquiatra infantil de Clínica Alemana, comenta que muchos lo hacen para no afrontar los problemas directamente. “El consumo de sustancias interfiere con el proceso de desarrollo y dificulta aún más las relaciones sociales saludables tanto intra como extrafamiliares”, asegura.

A pesar de esto, al adolescente le cuesta reconocer como un problema el consumo de alcohol o de otras sustancias, por lo que es difícil que pida ayuda. “Generalmente, cree que domina la situación y que puede ‘salir’ cuando él lo desee, sin asumir, por ejemplo, que ha perdido amigos, disminuyendo su rendimiento escolar y faltando a responsabilidades que él mismo desearía poder cumplir”, agrega.

Por eso, Clínica Alemana está desarrollando desde hace cuatro años una campaña para prevenir el consumo de alcohol, principalmente entre los jóvenes, la que contempla charlas y videos con testimonios reales, además de otras actividades de difusión, en los colegios afiliados a su Convenio de Accidentes.

¿Qué se puede hacer como papá?
El estudio del Conace explica que la severidad parental frente al uso de alcohol, ha aumentado muy aceleradamente durante toda la década. Se ve también que la molestia de los padres frente a este tema es siempre más alta en los colegios municipalizados que en los particulares.

Sin embargo, el doctor Correa sostiene que la conciencia del problema es baja en las familias, o si existe conciencia, de todos modos cuesta que se tomen medidas concordantes a ello y que se dé un apoyo al joven con un buen modelo. “Las inconsistencias entre lo que se dice y lo que se hace o solicita a los hijos es frecuente, y dificulta que el adolescente adquiera la conducta esperada por los padres y por él mismo”, destaca.

El jefe de la Urgencia Escolar de Clínica Alemana coincide con esto y comenta que son situaciones que ven habitualmente. “Es frecuente que cuando llamamos a algunos padres para decirles que el hijo está en Urgencia Escolar, por heridas o lesiones producto del alcohol, nos digan: Gracias, súbalo en un taxi y me lo manda a la casa. También hay casos más dramáticos, como los jóvenes que andan con un cheque en blanco a nombre de la Clínica para pagar los gastos de la atención, pues saben que bajo efectos del alcohol, no hay cobertura del convenio. Esto demuestra la poca importancia que los padres están dando a este problema”, recalca.

Está demostrado que la familia cumple un rol protector fundamental en la prevención del consumo problemático de drogas en los jóvenes, y la dependencia al alcohol. Investigaciones han mostrado que cuando existen padres involucrados con sus hijos, los riesgos son mucho menores.

“Muchas veces los papás se ven entrampados en una relación compleja con su hijo adolescente, sin una buena comunicación ni relación afectiva válida, y cuando las drogas están de por medio el distanciamiento se hace aún mayor. Hay que realizar un doble esfuerzo para restablecer la relación y a partir de ella ayudar al adolescente en su proceso de identidad y autonomía”, afirma el doctor Correa.

En caso de que los padres sospechen que su hijo consume alcohol u otro tipo de droga, lo aconsejable es consultar a un profesional de salud mental. La idea es procurar una comunicación abierta y positiva con el joven, expresando preocupación y dando contención y apoyo.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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