Fin de año: Trastornos alimenticios causados por estrés


En esta época las adolescentes se proponen bajar de peso, realizando dietas sin supervisión de especialistas, lo que las puede llevar a desarrollar algún trastorno alimentario.

Teresita este año se gradúa de cuarto medio y, como lo sugiere la tradición, su curso organizó una fiesta de gala. Empezó a buscar un vestido para la ocasión, pero nada le quedaba bueno porque durante el año, por la ansiedad de la rendir la PSU, subió unos kilos. Sin embargo, aún se encontraba dentro del rango normal de peso para su estatura. No a gusto con su cuerpo y frustrada porque las prendas que se probaba no le quedaban como ella quería, comenzó una dieta que la hizo bajar más de 5 kilos en un mes, pero para lograr su objetivo se alimentó de atún y lechuga. Ya muy delgada regresó a las tiendas y se compró el vestido que tanto anhelaba. Sin embargo, no sabía que las medidas que tomó para adelgazar podían poner en riesgo su salud.

Situaciones como éstas suelen repetirse en esta época del año, ya que es el momento en el cual pueden desarrollarse trastornos de la conducta alimentaría (TCA), como anorexia y bulimia.

Katerina Sommer, psiquiatra infatil de Clínica Alemana, explica que existe una gran cantidad de adolescentes que se proponen bajar de peso para estar más delgadas para su fiesta de graduación, lo que las lleva a realizar dietas que muchas veces no son supervisadas por ningún especialista.

Esto se da porque las niñas están terminando el colegio, se encuentran con muy poco tiempo libre para consultar a un médico y, además, están sometidas a mucho estrés por la finalización del año, porque desean subir el promedio para mejorar las notas de Enseñanza Media y están preparándose para la PSU, entre otras cosas.

“Más que la fiesta de graduación en sí misma, son la suma de todos estos factores estresantes y cambios vitales normativos los que hacen que este periodo sea un momento de mayor vulnerabilidad para desarrollar un TCA”, sostiene la doctora.

Las consultas por los trastornos alimentarios se producen principalmente a la vuelta del verano, a principios de marzo o durante el primer semestre del año siguiente. Por lo general, el inicio de estos cuadros son muy lentos y los padres se dan cuenta al regresar de vacaciones, cuando la hija continúa muy pendiente de su alimentación, de las calorías, con susto a subir de peso y en algunos casos, con ganas de seguir bajando, estando ya muy delgada.
Padres y factores de riesgo
Aunque aún no se ha podido identificar una causa única ni aislada, existen varios factores asociados a un mayor riesgo de padecer este tipo de enfermedades, tanto personales como características familiares y del contexto social.

Los papás deben estar atentos a que la realización de una dieta no sea un tema con el que se obsesionen ni que llegue a restringir o producir cambios muy drásticos en la alimentación. Además, debieran ayudarlas si perciben que se alimentan de una manera muy desordenada en cuanto a las cantidades que ingieren así como respecto de los horarios. También deben supervisar que el ejercicio que están realizando sea el adecuado.

“Es importante que los padres estén atentos, porque cuando un cuadro de TCA se está iniciando es mucho más fácil la recuperación que cuando ya está instalado. La consulta precoz frente a la menor duda es muy importante y cambia considerablemente el pronóstico”, explica la psiquiatra.

Quiénes son
La edad promedio de las niñas que padecen de trastorno de la conducta alimentaría es entre los 17 y 22 años.

Por lo general, las adolescentes que desarrollan estos problemas no necesariamente tienen algún problema previo con su imagen corporal, es decir, no es que desde pequeñas hayan estado preocupadas de su cuerpo y con deseos de estar delgadas.

Algunas veces se asocia con antecedentes de sobrepeso (principalmente en las que desarrollan conductas bulímicas) y en otros casos con un peso normal
Anorexia y bulimia
Las adolescentes más sobreadaptadas, perfeccionistas, con rasgos obsesivos y algunas dificultades para identificar y expresar sus emociones tienden a desarrollar más anorexia que bulimia.

La anorexia consiste en disminuir la ingesta de alimentos y realizar una actividad física excesiva. De esta forma, se establece una dieta libre de calorías y muy restringida.

Las niñas que pueden desarrollar bulimia son más impulsivas, extrovertidas y con cierta inestabilidad en su ánimo. Tienen episodios de voracidad, es decir, la persona come grandes cantidades de comida en poco tiempo en forma de “atracones”, a los que siguen siempre conductas tendientes a evitar el aumento de peso, como vomitar o consumir laxantes.

La bulimia es más frecuente que la anorexia y puede pasar mucho tiempo sin ser diagnosticada, ya que los vómitos son generalmente escondidos y negados. En la anorexia la baja de peso es evidentemente más rápida, por lo que los padres tienen más posibilidades de consultar a tiempo.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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