HIJOS CON PROBLEMAS CARDIACOS: “NOS ATERRAMOS, PERO LLEGAMOS A LAS PERSONAS CORRECTAS”


En marzo de 2005 la vida de la familia Tienken Salgado cambió rotundamente. Miguel, el segundo hijo del matrimonio, había nacido con una comunicación intraventricular. Más tarde, la historia se volvería a repetir con el nacimiento de su tercera hija, Ema, quien tendría una complicación mayor. Pero el equipo médico del Centro Cardiovascular Pediátrico de Clínica Santa María los ayudó a enfrentar esta difícil experiencia.

Paula Salgado (34) y Felipe Tienken (35) esperaban con ansias el nacimiento de su segundo hijo, Miguel. No habían tenido complicaciones, más que la detección de un soplo, hasta que se confirmó que éste no cerraría. Al segundo día de haber nacido, se estableció que el pequeño tenía una tetralogía de fallot.

Los padres se asustaron muchísimo, pues “cuando te hablan del corazón, piensas que se va a morir”, cuenta la madre del menor.

Inmediatamente se les recomendó tratar con el quipo de Clínica Santa María, y visitaron al Cirujano Cardiovascular Luis León. “La cercanía y experiencia del Dr. León, nos hizo confiar completamente en él”, comenta Felipe Tienken.

El problema de Miguel era una cardiopatía congénita que requería una operación, pero no de forma inmediata. El Dr. León recomendó esperar hasta los seis meses de edad para operar, mientras los padres se debían comprometer a entregar los mayores cuidados y lograr una adecuada alimentación al menor. “Pero Miguel se cansaba bastante al tomar leche, e incluso, se enfermó con el virus sincicial al cuarto mes, lo que obligó a aplazar la operación un par de semanas”, cuenta Paula.

La preparación

Como no tenían conocimientos de lo ocurrido y tenían mucho miedo, Felipe y Paula fueron asesorados por todo el equipo médico. Especialmente por los Cirujanos Cardiovasculares Stephan Haecker y Luis León. Ellos dispusieron a la pareja su libro dedicado a los padres, “Mi hijo necesita una operación al corazón”. El texto de forma muy didáctica los fue preparando para los días posteriores a la intervención.

La exitosa operación

Pasados los seis meses llegó el día de la cirugía. “Fue una experiencia muy fuerte llevar a mi hijo en brazos antes de entrar al quirófano”, comenta Felipe.

La operación resultó exitosa, al igual que la recuperación la que no estuvo exenta de temores, ya que “ver a tu guagua entubada es muy terrible”, agrega Paula. Pero a los cinco días Miguel se encontraba de regreso en su casa.
Actualmente solo debe ir a control una vez al año. Lo ve uno de los dos Cirujanos Cardiovasculares como también el Cardiólogo Daniel Pérez y la Dra. Gabriela Enríquez. Miguel puede hacer su vida de forma normal, no toma medicamentos y solamente debe cuidar de forma más exhaustiva su higiene bucal para evitar infecciones.

Como un ‘deja vu’

Paula esperaba a su tercera hija Ema cuando alrededor del quinto mes su marido, Felipe, comenzó a pensar que quizás fuese necesario examinar la posibilidad de que la historia se volviese a repetir. “Para mí era obvio que Ema no tenía nada, pero en la ecografía salió algo extraño”, cuenta la mamá. Fueron derivados con Gabriela Enríquez, Ecocardiografista especialista en guaguas no nacidas.

Pero Paula no estaba preocupada, fijó su hora con la Dra. Enríquez para dos meses más como le había recomendado su doctor y cuando llegó el momento, no lo pudo creer: asistió sola y tranquila, y la Dra. Enríquez de inmediato diagnosticó que Ema venía con un problema similar al de su hermano, pero no visualizaba la válvula pulmonar. Se trataba de una artresia pulmonar y estaba claro que era un caso en el que se necesitaría operar sí o sí.

El matrimonio lloró, se angustió y se cuestionaron varias veces el por qué les volvía a ocurrir esto. Pero decidieron actuar rápido. Se planificó cautelosamente qué se haría al momento de nacer Ema y al séptimo día fue operada.

Nuevamente una operación exitosa

“Hubo una coordinación del equipo increíble, desde su nacimiento hasta su traslado y el ingreso a la UCI”, recuerda Paula.

Una operación que normalmente dura alrededor de cinco horas, tuvo una duración de tres y sin ninguna complicación.

Felipe comenta que aunque era algo que ya habían vivido y que debían estar tranquilos, sentían impotencia: “Era algo aún más angustiante, pero el equipo nuevamente demostró su profesionalismo, calidad humana y experiencia, lo cual no creo que se encuentre en ninguna otra parte”.

La recuperación de Ema también duró cinco días y hoy, al igual que su hermano, puede llevar una vida normal y no debe tomar medicamentos. Eso sí, sus controles son más rigurosos, cada tres o cuatro meses.

Gran satisfacción con Clínica Santa María

Las operaciones también llevaron a un problema monetario, pero Felipe y Paula están muy agradecidos de la gestión de la Clínica y las facilidades que se les entregó. “Lo que tenía Ema era prestación del AUGE, pero nosotros queríamos operar con el mismo equipo médico de Miguel, y Clínica Santa María hizo todo lo posible porque pudiésemos hacerlo allí”.

Hoy es un tema que la pareja ya no se cuestiona. Cuentan que fue una experiencia de vida que los unió como familia y que han logrado seguir adelante, y no dejan de destacar la labor del Centro Cardiovascular Pediátrico de la Clínica Santa María. “Nunca habíamos visto a gente tan preocupada como este equipo médico. Si tenemos que volver a operar a Ema, lo volveremos a hacer en el mismo lugar”, finaliza el matrimonio Tienken Salgado.

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Categoría: Cardiología.




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