Hipertensión arterial: factor de riesgo de otras enfermedades


Patología cardiovascular, insuficiencia renal y demencia senil son algunos de los problemas que se pueden desarrollar a partir la presión sanguínea alta.

Según la Encuesta Nacional de Salud del año 2003, el 33% de la población padece hipertensión arterial. El doctor Emilio Roessler, jefe del Servicio de Nefrología de Clínica Alemana, explica que en los estudios de los años 80, la prevalencia de esta enfermedad era de 20% y este aumento se puede deber al envejecimiento de la población, ya que en los grupos etarios mayores la hipertensión es muy frecuente, con cerca del 80% después de los 65 años.

“Actualmente, existe más conciencia de la enfermedad y las personas empiezan a controlarse mucho más jóvenes, tanto así que se encuentran casos de hipertensos de 20 años, los que también existían antes, pero no se pesquisaban. Es muy importante encontrar la patología cuando el afectado es joven, ya que permite iniciar precozmente el tratamiento, lo que es fundamental para evitar complicaciones”, enfatiza.

Algunas de las principales patologías que se pueden producir como complicaciones de esta enfermedad son hemorragia cerebral, insuficiencia cardiaca, cardiopatía coronaria, estrechez de la arteria de las extremidades inferiores, insuficiencia renal y deterioro cerebral (demencia por múltiples micro infartos cerebrales).

“Todas estas enfermedades son evitables si las personas tienen un control adecuado de la hipertensión. El riesgo sigue existiendo, pero baja considerablemente, por ejemplo, en un 25% el de infarto, en un 50% el de accidente hemorrágico cerebral y en un 50% el de insuficiencia cardiaca”, sostiene el doctor Roessler.

Existen dos tipos de hipertensión: esencial y secundaria. Esta última es de causa conocida, ya que se presenta como síntoma de una enfermedad, como patología renal, de la arteria del riñón, de la glándula suprarenal (endocrina), entre otras.

La hipertensión esencial, en cambio, es la más frecuente y representa el 90% de los casos. Aquí, los factores de riesgo para desarrollarla son principalmente genéticos. Por ejemplo, los hijos de padres hipertensos tienen un 50% de riesgo de padecer esta enfermedad. También inciden agentes medioambientales como tener sobrepeso, fumar y el uso de anticonceptivos, entre otras causas.
Tratamiento
El doctor Roessler explica que el tratamiento para la hipertensión es farmacológico.
“Hoy en día existen muchas familias de fármacos nuevos. Son más aceptados y los pacientes son más constantes en el tratamiento, ya que muchos de ellos sólo se deben tomar una vez al día. También son más potentes y actúan en la causa misma de la hipertensión, lo cual es un avance importante”, enfatiza.

La hipertensión afecta un poco más a los hombres hasta que la mujer alcanza la menopausia, cuando las cifras se equiparan. Es así como a los 65 años afecta al 80% de las mujeres y 74% de los hombres.

Asimismo, esta enfermedad es más común en estratos con nivel educacional básico, con un 54%, el doble de lo alcanzado por personas con niveles universitarios, debido principalmente a que el primer grupo tiene un estilo de vida menos saludable, alimentación con alto consumo de carbohidratos y elevados índices de tabaquismo.

La hipertensión arterial es factor de riesgo para el desarrollo de las siguientes enfermedades:

Cardiopatía coronaria
La hipertensión arterial aumenta al doble la posibilidad de una cardiopatía coronaria, ya que daña el tapiz interior de las arterias, lo que provoca que se deposite colesterol y posteriormente calcio, estrechando el lumen de los vasos coronarios.

Insuficiencia cardíaca
La hipertensión hace que el corazón trabaje con una gran sobrecarga ante un gran aumento de la resistencia, lo que a larga ‘vence’ el músculo cardiaco y provoca su dilatación. La presión arterial alta aumenta a cinco veces más el riesgo de padecer insuficiencia cardiaca.

Estrechez de la arteria de las piernas o enfermedad arterial oclusiva
Dos veces más de riesgo. Se daña la capa íntima de las arterias produciendo arteriosclerosis, ya que facilita la formación de placas de ateromas (de calcio) que ocluyen las arterias.

Insuficiencia renal
El riñón es una verdadera esponja de vasos arteriales, en gran número, pequeños. La hipertensión provoca que los vasos se dañen, haciendo que el riñón se vaya fibrosando (endurecimiento) y perdiendo tejido (nefroesclerosis). En este caso las probabilidades suben a dos.

Hemorragia cerebral
Más riesgo debido a que la presión sanguínea alta rompe la arteria, es como “inflar un globo hasta que se reviente”.

Recomendaciones
– Comer con poca sal
– Mantener un peso adecuado
– Hacer actividad física regular
– Preferir productos bajos en sodio
– Empezar con estas medidas desde niño

Accidente cerebrovascular
Existen dos tipos de accidente Cerebrovascular: hemorrágico e isquémico. En el primero la arteria se rompe y en el segundo, se tapa.

Deterioro cerebral (demencia por múltiples micro infartos cerebrales)
La estrechez de la arteria que se produce por la hipertensión provoca que se tape y que se vayan muriendo neuronas, produciéndose múltiples mini infartos cerebrales, que son los que originan las demencias seniles. Quienes padecen de presión arterial alta tienen un 20% más de probabilidad de tener demencia senil.

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Categoría: Cardiología.




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