HIPERTENSIÓN ARTERIAL, UN ENEMIGO SILENCIOSO


Aunque en algunos casos la Tensión Alta o Hipertensión Arterial (HTA) puede manifestarse en forma de mareos, sangrado por la nariz o dolores de cabeza, en la mayoría de los afectados no presentan síntomas, lo que la hace aún más peligrosa.

Una Tensión Arterial (TA) normal es de 120/80 mmhg., 120 en fase de bombeo y 80 en reposo, por lo que la Hipertensión es el aumento de la TA a 140/90 mmhg o más.

La Tensión Arterial está determinada principalmente por dos factores: la cantidad de sangre que circula por el organismo y el calibre de las arterias por las que circula. En general, cuanto mayor es el volumen de sangre circulante y cuanto menor es el diámetro por el que circula ese volumen, mayor es la TA.

Por otro lado, los riñones que controlan el volumen de agua circulante y la cantidad de sal que contiene el cuerpo son también reguladores de la Tensión Arterial, ya que cuanta más sal hay en el cuerpo, más agua se retiene en la circulación y por ende aumenta la Tensión Arterial, lo cual puede incrementar la tendencia de las arterias a hacerse más estrechas. Sin embargo, una persona con riñón sano y sin Hipertensión Arterial, puede tolerar un margen amplio de ingesta de sal sin efectos negativos sobre la tensión.

Otros factores que influyen sobre la TA son el sistema nervioso, los vasos sanguíneos (en particular las arterias más pequeñas llamadas arteriolas) y una serie de hormonas que produce nuestro organismo.

Según el Cardiólogo de Clínica Santa María, Dr. Luis Zárate, las causas de la Hipertensión Arterial se pueden clasificar en esenciales o secundarias, “los hipertensos por causas secundarias representan entre el 10 y el 12 por ciento. En ellos, la Hipertensión aparece como resultado de alguna enfermedad, por ejemplo, problemas endocrinos, renales, neurológicos o bien por uso de fármacos, drogas o ingesta excesiva de alcohol”. Agrega que la Hipertensión esencial ocurre sin causa previa conocida, producto de una combinación de herencia y estilos de vida inadecuados que determinan la elevación de la presión a niveles críticos. Se debe destacar que el sedentarismo, la ingesta hipercalórica y excesiva de sal, ricas en grasas de origen animal que generan sobrepeso u obesidad, tienen un gran efecto en su aumento.

La Hipertensión Arterial es habitualmente silenciosa y suele diagnosticarse tardíamente. Según Zárate, esto trae como consecuencia graves deterioros en el organismo. “Se producen daños en el árbol arterial, en especial el territorio cerebral y coronario, se genera un crecimiento de las paredes del corazón, lo cual puede conducir a insuficiencia, arritmias e infarto del músculo cardíaco. El problema es mayor en pacientes con altos niveles de presión arterial y en aquellos que coexisten otros factores de riesgo cardiovascular como son la Diabetes Mellitus, el aumento de lípidos en la sangre y el tabaquismo”, señala.

– Tratamiento:
El tratamiento de algunas formas secundarias de Hipertensión Arterial pueden dar una mejoría definitiva, pero la esencial debe ser tratada para toda la vida con dieta, ejercicio y medicación.

En la dieta es necesario disminuir la ingesta de sal, comer mucha fruta y verdura, por que contienen potasio, lo que favorece la reducción de sodio. Las personas hipertensas deben controlar estrictamente su peso, ya que su exceso aumenta el trabajo cardíaco y con ello la Hipertensión. Se debe controlar el tabaco, las bebidas con cafeína y el alcohol, que contribuyen al desarrollo y mantenimiento de la Hipertensión Arterial.

Un programa de ejercicios aeróbicos ayuda a fortalecer el corazón, a disminuir el peso y controlar la TA. Los ejercicios más recomendados son aquellos que hacen que el organismo use oxígeno extra y calorías de forma continua, como ciclismo, natación y footing.

En la actualidad hay una amplio gama de antihipertensivos de gran eficacia y seguridad. Según el Dr. Zárate, hay ocho familias de fármacos que deben ser elegidas de acuerdo al perfil de cada paciente. “Se selecciona según edad, raza, severidad, daño orgánico, coexistencia de otras enfermedades, estado nutritivo, recursos económicos, tipo de trabajo o actividad física, es decir, se hace un traje a la medida”, puntualiza.

Entre los fármacos más usados están los diuréticos, que ayudan a eliminar la sal en la orina, los betabloqueantes que paralizan los efectos de la adrenalina en el cuerpo y los antagonistas del calcio que impiden su entrada a las células para disminuir la tendencia de las arterias pequeñas a estrecharse.

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Categoría: Cardiología.




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