INFECCIÓN URINARIA


Generalmente se define por bacteriuria mayor de 105 bacterias/mL de orina. Niveles entre 102 y 105/mL pueden indicar infección en algunos pacientes, pero en general se deben a deficiente recogida de la muestra, especialmente si hay flora mixta. Los adultos de alto riesgo son mujeres activas sexualmente o cualquier adulto que sufra obstrucción de la vía urinaria, reflujo, sondaje o vejiga neurógena. Se pueden diferenciar la prostatitis, uretritis y vaginitis mediante cultivo de orina cuantitativo. Un dolor en el flanco, náuseas, vómitos, fiebre y escalofríos indican infección renal. La infección urinaria es una causa frecuente de sepsis.

Es la colonización de la vía urinaria por algún virus, bacteria u hongo. Afecta principalmente a mujeres y niños menores de cuatro años.

La infección urinaria se produce en la vejiga o el riñón, debido a que el tracto urinario es invadido por gérmenes que habitualmente provienen de la región perineal -lo que rodea al ano y genitales-. Así, el 80% de los casos se debe a la bacteria “escherichia coli” y, en menor medida, a la pseudomona o klebsiella, entre otros.

Dependiendo de la edad y el cuidado que tenga la persona en su higiene, la infección urinaria puede ser por vía canalicular o sanguínea. En este último, la enfermedad es más grave debido a que se presenta principalmente en los recién nacidos provocando un cuadro severo de infección generalizada. En tanto, en el primer caso, significa que la bacteria proveniente de las deposiciones entra a la vejiga por la uretra y de ahí sube al riñón produciendo la infección.

Durante la etapa preescolar y escolar, las mujeres son las más afectadas por la infección urinaria, mientras que en los niños menores de cuatro años, el 40% de los casos se asocia a mal formaciones. Por eso, a esta edad es importante que se les realice un estudio radiológico completo para descartar esta posibilidad”, asegura la Dra. Martina Verdaguer, pediatra de Clínica Santa María.

La especialista asegura que “la infección urinaria se debe principalmente a los malos hábitos de higiene y no se contagia en las piscina, ríos, baños públicos o por el frío”.

– Síntomas

La manera en que se manifiesta esta enfermedad varía dependiendo de la edad:

– Recién nacidos: presentan signos sugerentes de infección generalizada, alternando irritabilidad con fuerte decaimiento, rechazo de alimentación, vómitos, diarrea o ictericia -color amarillo de la piel-.

– Lactantes y niños menores de cuatro años: sufren de vómitos y fiebre elevada sin causa clínica evidente o diarrea prolongada. En el caso de los mayores de cuatro años se manifiesta con picazón, ardor o dolor al orinar -disuria terminal-, aumento de la frecuencia de micción y la orina es oscura, de mal olor o con sangre.

Si la infección urinaria no se pesquisa a tiempo puede afectar al riñón y transformarse en una pielonefritis, provocando fiebre de 40 grados, escalofríos, dolor lumbar, palidez o vómitos.

– Cómo prevenirla

Mantener un buen aseo e higiene es fundamental para no sufrir de esta afección. Por eso, para evitar esta enfermedad la pediatra entrega algunos consejos para el cuidado tanto de los recién nacidos como de los escolares:

– Al mudar a su guagua debe limpiarla bajo el agua y con toallitas húmedas.

– Los escolares deben limpiarse de adelante para atrás y lo recomendable es orinar cada dos o tres horas, ya que actúa como un mecanismo de defensa al “barrer” las bacterias hacia fuera.

– Siempre límpiese después de pasar al baño o estar por mucho tiempo sin orinar, es motivo de una infección en los escolares, debido a que no se eliminan las bacterias. “Cuando el germen permanece por un periodo prolongado crece y se pega en la vejiga, produciendo la infección”.

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Categoría: Glosario Médico.




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