INFECCIONES EN AMÍGDALAS Y ADENOIDES


Dolores de garganta, dificultad para tragar y respirar son algunas de las molestias más comunes cuando amígdalas y adenoides han sido contagiadas con alguna infección. Clínica Santa María posee un equipo de especialistas con vasta experiencia para su diagnóstico y tratamiento.

Las amígdalas y adenoides son tejidos linfoides que forman parte del anillo de Waldayer, área que considera toda la garganta. Según el Dr. Santiago Ibacache, del Departamento de Otorrinolaringología de Clínica Santa María, “la teoría dice que durante los primeros 8 meses de la vida tanto amígdalas como adenoides cumplen un rol de capacitación inmunológica”.

Aparentemente en las amígdalas y adenoides se produce un fenómeno de reconocimiento de partículas extrañas que permite crear respuestas en su contra. Por lo tanto, en el futuro, si estas mucosas detectan nuevamente esas partículas, son capaces de responder frente a ellas.

– Problemas más frecuentes: las infecciones

Las infecciones constituyen la razón más frecuente de contagio de amígdalas y adenoides. “Basta con estar cerca de una persona que tenga algún virus para estar expuesto, ya que al estornudar sus microgotas de saliva se pueden llegar a expandir en un diámetro de hasta ocho metros”, explica el especialista.

Una vez inhaladas las partículas comienza el proceso de infección y respuesta de amígdalas y adenoides. “Es ahí cuando se inflaman y provocan los conocidos dolores al tragar, en el caso de las amígdalas, o dificultad para respirar, en el de las adenoides, pero lo normal es que ambas estén comprometidas”, agrega el Dr. Ibacache. Otros síntomas son la aparición de secreciones y síntomas generales como decaimiento, dolor muscular, escalofríos, fiebre y dolor de cabeza.

– Tratamientos

“Si la infección de las amígdalas es viral se maneja el dolor y los síntomas generales, ya que a los virus sólo los puede derrotar el sistema inmunológico y en ese caso no queda más que esperar. En cambio, si se trata de una infección bacteriana se utilizan antibióticos para acortar la evolución del cuadro y mayores complicaciones”, señala el especialista. De todos modos, advierte que existen casos especiales como la amigdalitis estreptocócica grupo A, que debe ser tratada antes de 10 días porque sino se podrían llegar a dañar las válvulas del corazón en el largo plazo.

El tratamiento para las infecciones de las adenoides es similar al de las amígdalas, la única diferencia es que en el primero se pueden agregar descongestionantes.

– Cuándo es necesario extraerlas

No existe edad para sacar estos tejidos, tanto niños como adultos deben someterse a esta operación cuando se determina la necesidad de realizarla. “La cirugía es la misma, aunque personalmente hago una diferencia con los adultos porque sus dolores y riesgo de sangrado post operatorios son más altos, entonces les cierro el lugar donde se efectuó la operación para evitárselos, pero lo común es que la cirugía quede abierta”, explica el Dr. Ibacache.

El Dr. Ibacache asegura que hoy en día la principal causa para indicar la extracción de las adenoides son los problemas de obstrucción que se generan por efecto de masa, es decir, porque su tamaño no permite respirar correctamente o porque afecta a las Trompas de Eustaquio y provoca molestias en los oídos. “Otro motivo común para determinar su extracción es que exista una infección crónica de la que la persona jamás se recupera completamente, lo que se diferencia de las infecciones a repetición porque con estas últimas la persona pasa períodos sana”, señala.

Existen ocasiones en que se deben extraer las amígdalas porque obstruyen la vía aérea, especialmente cuando no hay relajación muscular durante el sueño. “En estos casos las personas hacen apneas y roncan en forma entrecortada porque se empiezan a ahogar. Ante esto, el cerebro reacciona mandando señales para despertarlo, lo que contrae nuevamente sus tejidos y no alcanza a salir completamente del sueño, por lo tanto, la persona se mueve mucho y no descansa durante la noche. En niños puede llegar a afectar las hormonas del crecimiento”, advierte el otorrinolaringólogo.

El crecimiento amigdaliano también puede influir en la función digestiva porque dificulta tragar. Según el especialista, un síntoma común en los niños es que dejan la comida en la boca por mucho tiempo y finalmente la rechazan. Otros problemas que acarrea tener un tamaño mayor de amígdalas son el desarrollo de alteraciones fonéticas y en la ortodoncia, ya que la lengua puede adoptar una posición anómala que altere la posición de los dientes y la pronunciación.

Las operaciones de extracción de amígdalas y adenoides son cirugías mayores, por eso se realizan en un pabellón con anestesia general. Clínica Santa María posee una completa infraestructura y respaldo en el manejo de cualquier complicación, además de un equipo de especialistas altamente calificado y que trabaja en conjunto para ofrecer el mejor diagnóstico y tratamiento a los pacientes.

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Categoría: Pediatría.




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