Infecciones respiratorias


Las infecciones respiratorias agudas son el tipo más frecuente de enfermedad infecciosa. Ocupan el primer lugar entre los motivos de consulta en el ámbito de la atención primaria en los países desarrollados, constituyendo el 10-20 % de todas las consultas en medicina general. Este grupo de enfermedades afecta anualmente al 43% de la población española, es decir, a unos 17 millones de españoles, según los últimos estudios sobre la incidencia de las enfermedades neumológicas en nuestro país. Además, aunque en la mayor parte de los casos se trata de enfermedades no graves, implican un importante coste laboral y económico.

La superficie epitelial del aparato respiratorio se encuentra en contacto permanente con el medio ambiente. Los pulmones de las personas que viven en grandes ciudades o en núcleos de población con una importante actividad industrial filtran diariamente casi 10.000 litros de aire contaminado, este aire ambiente contiene agentes potencialmente patógenos: gérmenes, sustancias irritantes (gases nocivos), alergenos, sustancias cancerígenas, etc. propio del medio ambiental. Es por tanto comprensible que, aunque existen mecanismos de defensa en el aparato respiratorio para eliminar continuamente una gran parte de los gérmenes, finalmente se produzcan infecciones respiratorias cuando las defensas se debilitan o los agentes patógenos son especialmente virulentos o demasiado numerosos

Los factores que con mayor frecuencia predisponen a la infección respiratoria se relacionan con la exposición ambiental, con datos del propio individuo y con la situación socioeconómica.

– Ambientales.
– Contaminación ambiental dentro o fuera del hogar.
– Tabaquismo pasivo.
– Deficiente ventilación de la vivienda.
– Cambios bruscos de temperatura.
– Asistencia a lugares de concentración como teatros, cines,
– Contacto con infecciones respiratorias
– Individuales.
– Edad.
– Desnutrición.
– Infecciones previas.
– Enfermedades crónicas de larga evolución respiratorias o no.
– Sociales.
– Hacinamiento.
– Residencias de ancianos.
– Piso de tierra en la vivienda.
– Bajo nivel socioeconómico.

El contagio entre personas se produce por distintos mecanismos. En el caso de los virus, el más habitual lo constituyen los aerosoles de las pequeñas partículas contaminadas emitidas al hablar o toser y que se mantienen en el aire durante un largo espacio de tiempo, por lo que es muy importante mantener bien ventilada la habitación del enfermo. Habitualmente el hombre enfermo elimina pequeñas microgotas (en forma de aerosoles) cargadas de microorganismos, con la tos, con los estornudos o con la risa. Estas gotitas quedan suspendidas en el aire. Las más pequeñas (1-3 micras de tamaño) son las más infectantes ya que se mantienen en suspensión en el aire de forma prolongada y pueden ser desplazados a largas distancias por el viento. Los meses más fríos del año son los que registran mayor número de casos, debido a que las bajas temperaturas, junto a la mayor presencia de humedad en el ambiente, favorecen la acción de los gérmenes que atacan las vías respiratorias. También hay que tener en cuenta la creciente influencia en este tipo de infecciones del tabaquismo y la polución atmosférica, que son elementos favorecedores e incluso a veces únicos responsables de la aparición, agravamiento y recurrencia de las bronquitis y que se deben evitar a toda costa.

Dependiendo del germen que la causa y del individuo que la padece, las infecciones respiratorias pueden producir desde un cuadro respiratorio banal hasta una neumonía con complicaciones graves. Cuando la infección respiratoria acontece en sujetos sanos suele ser un cuadro agudo autolimitado, casi siempre ocasionados por virus y, en menor frecuencia, por bacterias. En cambio cuando se trata de un paciente con enfermedad crónica (respiratoria: enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibrosis quística, bronquiectasias etc; o no respiratoria: insuficiencia renal, problema cardíaco, etc.), o padece un déficit inmunitario, el cuadro puede ser grave y cursar con complicaciones.

Por tanto, el término infecciones respiratorias abarca una amplia gama de procesos causados por diferentes gérmenes y de gravedad muy variable.

De una forma práctica podemos dividir a las infecciones respiratorias en dos grandes grupos:

Infecciones de las vías aéreas superiores: resfriado común, sinusitis aguda, faringitis aguda, laringitis aguda, epiglotitis, laringotraqueobronquitis y otitis media aguda.

Infecciones del tracto respiratorio inferior: bronquitis aguda, bronquiolitis y neumonías. Estas últimas son infecciones del parénquima pulmonar más complejas y graves.

Los virus, junto con algunos tipos de bacterias, el humo del tabaco y la inhalación de sustancias contaminantes, son los causantes habituales de las infecciones respiratorias más frecuentes. Las infecciones por virus predisponen a la sobreinfección bacteriana al afectar al epitelio de las vías respiratorias pudiendo complicar el cuadro vírico inicial.

Los síntomas propios de una infección aguda de las vías respiratorias altas son, malestar, dolor de garganta (de oídos en caso de otitis) escalofríos, dolores musculares, etc. La tos puede aparecer al inicio de la bronquitis, por espacio de un par de días es seca y luego se acompañara de esputos. Los síntomas agudos, entre los que puede incluirse la fiebre, suelen remitir al cabo de pocos días, pero la tos puede persistir durante tres o cuatro semanas. Cuando se trata de una neumonía suele presentarse fiebre alta, tos con o sin expectoración que puede acompañares de dolor de costado. En estos casos el diagnóstico se hace mediante la auscultación pulmonar y una radiografía de tórax.

Las complicaciones de estos cuadros pueden ser muy variables dependiendo del tipo de infección respiratoria que se produzca y aunque habitualmente curan sin secuelas también pueden dejar lesiones residuales a nivel del pulmón o determinar la aparición de hiperreactividad bronquial.

El tratamiento dependerá de la causa de la misma y del tipo de cuadro clínico que produzca. Generalmente en caso de infecciones bacterianas se tratan con antibióticos y si se sospecha etiología vírica el tratamiento será sólo sintomático. En general se recomienda humidificar el ambiente para que el aíre no resulte seco, beber muchos líquidos ayuda a expectorar, realizar vahos o inhalaciones de eucalipto,. Si hay molestias dolorosas o fiebre es necesario tomar un analgésico o antipirético y en determinados casos, el médico también puede prescribir otros medicamentos, como los antibióticos. Evitar el tabaco, la contaminación y los ambientes cargados.

Dado el alto índice de enfermedades pulmonares, les recomendamos algunas medidas de prevención para que tengan presente durante el invierno.

Para muchos padres la llegada del invierno es sinónimo de resfrío, virus, fiebre y noches en vela, lo que trae consigo momentos de angustia y preocupación para todo el grupo familiar.

Las infecciones respiratorias agudas son, generalmente, de tipo viral y se dividen en infecciones respiratorias altas, como son los resfríos, faringitis y otitis y las infecciones bajas, que son las que tienen mayor gravedad y afectan la laringe, tráquea, bronquios y pulmones, pudiendo desarrollar enfermedades como las neumonías y las bronquitis.

El Dr. Carlos Ubilla, broncopulmonar pediátrico de Clínica Santa María asegura que este tipo de enfermedades ataca a toda edad, sin embargo son más frecuentes en los niños pequeños, durante sus primeros años de vida. Además, existe un virus que ataca principalmente a los niños menores de un año, llamada Virus Respiratorio Sincicial, la que puede transformarse en un evento más grave produciendo una patología llamada bronquiolitos y requerir hospitalización.

Por otra parte, el Dr. Ubilla explica las razones por las cuales algunos niños desarrollan más enfermedades respiratorias: “influye el ambiente, los niños que tienen padres que fuman en la casa tienen más posibilidades de contraer infecciones respiratorias. Otra fuente de contagio son las salas cunas y jardín infantil, donde los niños tienden a infectarse en forma más frecuente” asegura el médico.

– Medidas de prevención

Es importante que todos los padres y adultos que mantienen contacto con niños tengan presente algunas recomendaciones preventivas que aconseja el Dr. Carlos Ubilla:

– Lavarse las manos con agua y jabón al atender niños pequeños.
– Vacunación contra la influenza en niños entre los seis meses y los dos años. Y en niños mayores de dos años con alguna enfermedad crónica, como asma.
– Mantener temperatura constante en la casa.
– Evitar los sistemas de calefacción más contaminantes, como los que utilizan parafina.
– No exponer a los niños a aglomeraciones de personas en períodos de infecciones respiratorias.
– Los días de alta contaminación, acoger las recomendaciones ministeriales y no realizar educación física aeróbica.
– No fumar dentro de la casa.
– Evite el hacinamiento. Lo ideal es aislar a su hijo enfermo y no exponerlo al contacto con otros niños.

Cuándo debo consultar

Los niños muy pequeños deben consultar siempre ante síntomas respiratorios. En los mayores se debe consultar cuando hay fiebre por más de 48 horas, dificultad respiratoria – hundimiento de las costillas, respiración rápida, quejido y silbido al respirar. También cuando hay decaimiento importante, signos clínicos que permiten sospechar que una enfermedad respiratoria se puede estar complicando.

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Categoría: Pediatría.




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