INTOLERANCIA A LA LACTOSA: LA LECHE ES EL ENEMIGO


Desde pequeños nos recalcaron su importancia para el fortalecimiento de huesos y dientes. Sin embargo, una parte creciente de la población tiene restringido el consumo, pues sufren diversos malestares.

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad del organismo para digerir este carbohidrato de la leche. Se produce por la insuficiencia de lactasa, enzima responsable de la degradación de la lactosa.

“Este es un mal que cada vez padecen más chilenos y que incluso está apareciendo a edades más tempranas. Aunque los adultos son más propensos a sufrirla, no es extraño que aparezcan estos síntomas en gente másd joven, sobre todo en países desarrollados”, señala la Dra. Paulina Canales, gastroenteróloga de Clínica Santa María.

Según la especialista, los síntomas son variables. Pueden ir desde dolores por distensión abdominal, acidez hasta diarrea. También puede presentar náuseas y flatulencia.

Cuidado con las comidas

Quienes sufren de esta patología deben evitar los productos lácteos, como el queso, mantequilla, postres, helados que incluyan leche, entre otros. También quedan excluidos todos los alimentos y bebidas que en su preparación llevan leche, como el puré e incluso, algunos medicamentos.

Diagnóstico

Para su diagnóstico existen variados exámenes, el más adecuado es el Test de Hidrógeno Expirado. Éste mide el aumento de hidrógeno en la respiración tras la ingesta de lactosa que no puede ser degradada por falta de lactasa. Otro examen que se realiza, es un estudio del pH y de cuerpos reductores en las deposiciones. “Sin embargo, muchas veces lo único que permite el diagnóstico es la prueba y contraprueba con leche con y sin lactosa”, señala la doctora Canales.

Hoy se cuenta con fármacos que suplen el déficit de lactasa, los cuales deben tomarse antes de ingerir alimentos con lactosa.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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