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La cistitis intersticial


Orinar con urgencia y dolor son los principales s铆ntomas de la cistitis intersticial, un trastorno que afecta sobre todo a mujeres de mediana edad, un sector de la poblaci贸n que se enfrenta al importante desconocimiento que hay sobre esta enfermedad

La cistitis intersticial (CI) es una enfermedad cr贸nica, rara y sobre todo femenina (el 80% de los casos son mujeres), aunque los hombres pueden verse afectados por una patolog铆a muy parecida, la prostatodinia. A pesar de que buena parte de la poblaci贸n es consciente de los problemas que afectan a muchos hombres a causa de la pr贸stata, no ocurre lo mismo en el caso de las mujeres que sufren este tipo de cistitis. Con una necesidad perentoria y muy frecuente de miccionar, su problema es desconocido incluso por los propios m茅dicos. Y es que todav铆a no se ha logrado averiguar cu谩les son las causas que la desencadenan. En estos momentos, una de las principales hip贸tesis que se defiende es que los malos h谩bitos miccionales, como aguantar demasiado la orina, pueden favorecer su aparici贸n.

La cistitis intersticial

Cuando se habla de cistitis casi siempre se la relaciona con una inflamaci贸n vesical bacteriana, en la que el germen Escherichia coli es el responsable m谩s frecuente. Pero tambi茅n conviven otras causas de irritaci贸n vesical que no son bacterianas, sino que responden a factores como irradiaci贸n, quimioterapia u obstrucci贸n. Una menci贸n aparte merecen las cistopat铆as cr贸nicas, que son aquellas cistitis sin causa conocida. Dentro de este grupo se incluye la cistitis intersticial, que en EEUU afecta a m谩s de 700.000 personas, seg煤n datos de la Intersticial Cystitis Association. En Espa帽a, sin embargo, no hay datos epidemiol贸gicos sobre su incidencia.

La cistitis, denominaci贸n coloquial por la que se conoce este mal, hace referencia a una inflamaci贸n cr贸nica de la pared de la vejiga. Por su parte, el apellido de intersticial est谩 relacionado con el entramado de c茅lulas que forman fibras de col谩geno y, a su vez, al espacio intercelular llamado intersticio, que es la parte que se inflama e irrita. Esto se debe a que ciertos componentes qu铆micos de la orina, como el potasio, son capaces de atravesar la capa que recubre el interior de la vejiga (el urotelio) e irritar el intersticio. En consecuencia, las personas afectadas sufren dolor cada vez que se produce el llenado de la vejiga.

Hay que tener en cuenta, adem谩s, que la cistitis intersticial se incluye dentro del llamado “s铆ndrome de la vejiga dolorosa”, referida a cualquier patolog铆a relacionada con dolor del 贸rgano en cuesti贸n. Todas las CI son vejigas dolorosas, pero no todas las vejigas dolorosas son CI. Por este motivo, ante un cuadro de vejiga dolorosa la cistitis intersticial se diagnostica cuando no se aprecia ninguna causa org谩nica, como un tumor vesical, piedras (o litiasis) en el tracto urinario o una infecci贸n de orina que justifique ese dolor. Tras descartar estas causas org谩nicas y realizar una serie de pruebas, y siempre que las pacientes cumplan ciertos criterios cl铆nicos, los profesionales en urolog铆a llegan a la conclusi贸n de que se hallan ante un cuadro cl铆nico concreto: la CI.

Incomodidad

Los s铆ntomas que llevan a acudir al m茅dico se centran en la urgencia en orinar y una frecuencia que se traduce en acudir al ba帽o cada cada 10 – 15 minutos, dolor muy fuerte de vejiga -en la zona perineal- y mucho escozor en forma de ardor continuado.

El sufrimiento es tal que en cuanto aparecen los primeros s铆ntomas, las mujeres afectadas deciden consultar a un especialista, aunque a menudo se yerra en el profesional al que acudir. Puesto que las molestias se localizan en la zona de los genitales acuden -o se las dirige- al ginec贸logo y, debido a que se puede confundir con una infecci贸n de orina, tambi茅n recurren al m茅dico de cabecera. Inician entonces un peregrinaje hasta dar con el especialista que les podr谩 diagnosticar y tratar este problema de forma adecuada: el ur贸logo.

El diagn贸stico se hace esperar

En un primer momento, los s铆ntomas de la CI pueden confundirse con los de una cistitis de origen bacteriano, por lo que suele tratarse con antibi贸ticos. Cuando se observa que no responden al tratamiento, se practican otras anal铆ticas para comprobar que la infecci贸n no est茅 causada por una bacteria. Lo mismo sucede con los hombres, ya que la prostatidinia puede confundirse con una prostatitis infecciosa.

Para llegar al diagn贸stico lo m谩s importante, en cualquiera de los casos, es que el ur贸logo interprete y crea lo que le est谩 explicando el paciente, ya que la sintomatolog铆a de la CI es muy variada y subjetiva; cada persona siente el dolor con distinta intensidad.

Hasta que no se llega a la conclusi贸n de que se trata de una cistitis intersticial, las afectadas han tenido que someterse a varias pruebas:

Adem谩s, el mismo acto quir煤rgico se puede aprovechar para llevar a cabo una hidrodistensi贸n vesical contra el dolor pelviano cr贸nico. Este tratamiento consiste en llenar la vejiga por encima de su capacidad y mantenerla a esa presi贸n entre 5 y 10 minutos. Una maniobra que permite que las pacientes sientan cierta mejor铆a, aunque 茅sta es variable, en funci贸n de cada persona. Su duraci贸n es variable: entre tres y cuatro meses hasta un a帽o, al cabo de los cuales se debe repetir. El resultado depende de la sintomatolog铆a previa.

Es habitual que las afectadas se topen con largas listas de espera para la primera visita al ur贸logo. Por esta raz贸n, desde que este especialista las recibe en la primera visita hasta que se establece el diagn贸stico puede transcurrir, en el mejor de los casos, un a帽o. En otros, debido a la confusi贸n inicial de los s铆ntomas con los de una infecci贸n, tanto ellos como ellas pueden vivir algunos a帽os con un diagn贸stico incorrecto.

Tratamiento sin curaci贸n

En la actualidad, la CI no tiene cura y las afectadas no encuentran otra opci贸n que aprender a convivir con ella toda la vida. No obstante, hay varias v铆as terap茅uticas que, prescritas y aplicadas por un ur贸logo experto en esta patolog铆a, permiten controlar los s铆ntomas en el 70% de las pacientes, aunque deben ser conscientes del car谩cter cr贸nico de la enfermedad y mantener unas expectativas realistas.

  1. F谩rmacos: El tratamiento se inicia de manera escalonada, con antiinflamatorios para reducir la inflamaci贸n y anticolin茅rgicos para relajar la vejiga. En ocasiones, tambi茅n se administran f谩rmacos ansiol铆ticos o antidepresivos, pero no por trastorno de ansiedad o depresi贸n, sino porque el dolor puede generar gran sensaci贸n de ansiedad. En este caso, el objetivo es conseguir que el paciente se relaje y rompa el c铆rculo del dolor. Cuando las pacientes no mejoran con estos tratamientos, se pueden administrar analg茅sicos como medio de protecci贸n contra agentes lesivos y con el fin de disminuir la intensidad de los s铆ntomas.
  2. Neuromodulaci贸n. Este tratamiento, hasta ahora aplicado a la columna, consiste en la colocaci贸n de un electrodo en la ra铆z sacra 3 que recoge las aferencias (los nervios aferentes transportan se帽ales sensoriales de los 贸rganos al cerebro) de la vejiga. Este electrodo es una especie de marcapasos que, con est铆mulos el茅ctricos, ordena las sensaciones de los pacientes respecto a la vejiga. De entrada, se coloca durante un tiempo variable de 15 d铆as y un mes, tiempo en el que puede llevarse una vida normal. La paciente que lo sigue tambi茅n debe rellenar un calendario miccional previo a la colocaci贸n del electrodo y otro despu茅s. De esta forma, se comprueba si ha mejorado o no. En caso afirmativo, se implantar谩 el dispositivo de manera definitiva.
  3. Otros tratamientos: Algunas afectadas tambi茅n recurren a tratamientos como la fisioterapia ya que est谩 comprobado que ciertos masajes sobre la musculatura de la zona funcionan en algunas mujeres e, incluso, acuden al apoyo de un terapeuta debido al impacto que la CI puede tener en el bienestar mental de las afectadas.

Un giro vital

La vida diaria de una persona diagnosticada de cistitis Intersticial da un giro de 180 grados en muchos casos, ya que afecta a la vida cotidiana, laboral y de pareja en varios aspectos:

La lucha de las afectadas

ACACI es una asociaci贸n que cuenta con 82 mujeres afectadas en toda Espa帽a. Se instituy贸 en Catalu帽a, pero ayuda a mujeres de todas las comunidades aut贸nomas e, incluso, fuera de la Pen铆nsula y de Latinoam茅rica. Otra asociaci贸n a la que pueden dirigirse en las Islas Baleares es la Asociaci贸n Balear de Afectados de CI y Trigonitos (ABATYCI). En la actualidad, la lucha se centra, adem谩s de prestar apoyo moral y orientaci贸n, en dos puntos clave:




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Categoría: Ginecolog铆a.





Un comentario en “La cistitis intersticial


  1. alberto dice:

    Es un articulo explicito para el personal no hospitalario. Lo que me llamo m谩s la atenci贸n, es el hecho de que se identifique con un carnet a este tipo de pacientes para que no tengan que pagar por su enfermedad, ya que muchos establecimientos en varias partes del mundo excepto en los EEUU; dicen: exclusivo para clientes.

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