La higiene oral


¿Por qué es necesaria?
La higiene oral constituye el medio ideal para gozar de una buena salud oral, ya que elimina los restos de comida de la boca, favorece un buen sabor, evita el mal olor y crea una sensación de confort en la cavidad oral, mejorando también la estética y la calidad de vida de las personas.

Pero, sobre todo, la higiene oral representa un método eficaz para mantener una buena salud oral porque contribuye a la prevención de las dos enfermedades orales más frecuentes: la caries dental y la enfermedad periodontal. Desde el nacimiento, la boca es colonizada por múltiples microorganismos. De forma permanente, sobre la superficie de los dientes (ej. el esmalte) y tejidos adyacentes (ej. la encía) se depositan las bacterias, constituyendo la placa dental bacteriana, que puede utilizar el azúcar de la dieta para producir ácidos y destruir el diente, como ocurre en la caries dental; o bien inflamar la encía y posteriormente destruir el tejido que sostiene el diente unido al hueso maxilar, como ocurre en la enfermedad periodontal.

El objetivo fundamental de la higiene oral es reducir el nivel de bacterias que provocan estas enfermedades, es decir controlar el nivel de placa bacteriana que puede provocar la caries dental y la enfermedad periodontal. La higiene oral puede efectuarse de dos formas complementarias: mecánica mediante el uso de cepillos dentales, y química, mediante la utilización de substancias antisépticas en pastas o enjuagues.

¿Cómo debe realizarse?
La higiene oral de forma mecánica es un método sencillo y debe ser realizado diariamente. El cepillo dental es el instrumento básico para este procedimiento. Existen múltiples diseños y calidad de material en su construcción. En general, está formado por un mango y una cabeza con cerdas unidas en penachos que constituye la parte activa del cepillo y realiza la limpieza mecánica. El diseño del cepillo puede favorecer su fácil manejo y que llegue a los lugares más escondidos de la cavidad oral. La superficie activa del cepillo debe ser aplicada mediante movimientos realizados con la muñeca sobre todas las áreas dentales, la encía y la superficie de la lengua. Si el paciente tiene una dentadura postiza también debe ser limpiada con un cepillo apropiado, diariamente. De esta forma eliminamos de las superficies orales, la mayor cantidad de bacterias.

El mejor cepillado oral es realizado de forma manual con los cepillos convencionales. Existen cepillos eléctricos que pueden ser utilizados, fundamentalmente por personas con poca destreza manual, como son los pacientes mayores o aquellos con algún grado discapacidad física. Estos cepillos eléctricos realizan movimientos automáticos estandarizados que intentar simular el cepillado manual.

Un correcto cepillado dental necesita un mínimo de 3 minutos para ser efectivo, ya que deben limpiarse todas las áreas descritas anteriormente. El procedimiento debe realizarse varias veces al día, sobre todo después de las comidas, sin olvidar la higiene antes de dormir por la noche. Siguiendo esta práctica, un cepillo dental convencional puede durar 2-3 meses. Cuando el cepillo está ya muy utilizado, los penachos se deshilachan y pierden su consistencia y actividad, disminuyendo su capacidad de limpiar, y aumentado la posibilidad de erosionar la encía y provocar un desgaste del cuello de los dientes.

Llegar a todos los rincones
Por su diseño, el cepillo dental no puede penetrar entre los dientes, en el espacio interdental. En estos casos, se pueden utilizar unos cepillos dentales muy pequeños que se llaman interproximales. Por otro lado, se puede utilizar la seda dental, que es un hilo encerado y enrollado en un dispositivo, que se toma un trozo, y se aplica cuidadosamente, entre diente y diente sin lesionar la encía, por toda la boca. Este procedimiento de higiene sustituye al uso tan extendido de los palillos de madera que no deben ser recomendados porque provocan daño en los dientes.

Cuando cepillamos las superficies dentales, reducimos las bacterias y los restos de comidas con contenido de azúcar lo que previene la caries dental, esto es especialmente importante en las caras de los dientes que presentan fisuras, ya que es donde suelen comenzar las lesiones de caries incipiente. Cuando cepillamos, la encía de los dientes, eliminamos las bacterias que pueden inflamarías y provocar la destrucción del soporte dental, causando su aflojamiento y pérdida de los dientes con el transcurso de los años.

A veces, puede haber sangrado durante o después de cepillar los dientes, pero esto no es importante, y no debe suspenderse el cepillado. Este sangrado es debido a la inflamción de las encías.

Dentífricos y productos para enjuague
La higiene oral también puede ser realizada de forma química mediante el uso de substancias que intentan controlar el crecimiento de las bacterias de la placa dental, y que contribuyen de forma decisiva al éxito de estos procedimientos. El flúor es presentado en pasta dentífrica y en enjuagues y es útil para la prevención de la caries dental porque frena el desarrollo de las bacterias cariogénicas (que producen caries) y endurece el esmalte dental, lo que lo hace más resistente. Otras substancias antisépticas, como la clorhexidina y el triclosán,detienen a las bacterias que se acumulan en la encía y en el tejido que soporta los dientes (ligamento periodontal) y se presentan en forma de pastas, geles y enjuagues y contribuyen también a una mejor higiene oral en aquellos pacientes con problemas de encías (gingivales) y periodontales.

Limpieza de la boca por un profesional
Además de la higiene oral realizada por cada persona en su casa o domicilio, es frecuente, en las visitas al dentista, la necesidad de realizar una limpieza profesional o tartrectomía porque, sobre todo en caso de mala higiene oral, las bacterias se unen con las sales cálcicas que hay en la saliva y forma unos compuestos muy duros, el sarro o tártaro que solamente puede eliminarse en la consulta dental.

En resumen, la higiene oral proporciona una forma sencilla de que cada persona mejore de forma diaria su salud oral y prevenga la aparición de enfermedades que pueden provocar la pérdida de dientes. Además una boca limpia proporciona una mejor satisfacción de las personas hacia sí mismos y hacia los demás.

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Categoría: Odontología.




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