LA IMPORTANCIA DE UNA ATENCIÓN PROFESIONAL Y HUMANA


La experiencia de Mario Coddou, quien tuvo un transplante renal en septiembre, refleja la entrega profesional y humana del equipo de salud de Clínica Santa María.

Una de las grandes preocupaciones de Clínica Santa María, además de tener un equipo de profesionales de excelente calidad, es ofrecer una atención lo más personalizada, humana y cálida posible. De modo que, tanto los pacientes como sus familiares, se sientan acompañados en su enfermedad y sepan que pueden encontrar un verdadero apoyo en nosotros.

El equipo de salud cumple con altos estándares y es evaluado constantemente, así nos aseguramos de seguir entregando una asistencia integral.

– Mi historia, por Mario Coddou

Quiero contarles una historia que espero tengan paciencia para leer. Hace un año, por una insuficiencia renal crónica, me vi en la necesidad de hacer uso del AUGE en mi isapre y me derivaron a Clínica Santa María, con la cual nunca había tenido contacto.

Tenía que comenzar a dializarme lo antes posible y, como comprenderán, mi incertidumbre y temor eran enormes: un centro de salud desconocido para mí y un procedimiento más desconocido aún.

El primer contacto con la Clínica fue a través del Dr. Cristián Ugarte, quien con gran profesionalismo y acercamiento humano me introdujo en esta nueva vida que fue para mí la diálisis. La acogida no pudo haber sido mejor, las doctoras Chiappe, Sotomayor, el mismo doctor Ugarte, las enfermeras Ruth, Solange, Marcela y los auxiliares Toñito y William, me hicieron amigarme con este procedimiento y sentirme tremendamente querido y cuidado, haciéndome la vida mucho más llevadera.

A poco andar, ingresé al Programa de Transplantes de la Clínica y nuevamente me topé con un ser humano de excepción, el Dr. Óscar Espinoza, quien con gran calidez y profesionalismo, me fue haciendo entrar en este nuevo mundo del transplante. Ahí también tuve la suerte de conocer a la enfermera Claudia Rojas, encargada de la coordinación de los transplantes renales. También me faltarían palabras para describir a tan maravillosa mujer. Creo que la persona que selecciona al personal para las distintas funciones no puede ser más acertada.

Sé que me estoy extendiendo, pero les pido paciencia porque ahora viene lo mejor de mi historia. El jueves 21 de septiembre, a las 3:20 horas, recibí un llamado de Claudia Rojas avisándome que había un riñón para mí y que fuera de inmediato a la Clínica. Se podrán imaginar todas las sensaciones que pasaron por mí en ese momento: nervios, ansiedad, un gran agradecimiento hacia la familia donante y a Dios, ya que sólo llevaba cuatro meses en la lista de espera y me habían dicho que demoraba alrededor de dos años.

Me fui de inmediato a la Clínica y por esos designios de Dios, me entero de que la persona que me iba a operar era un ex compañero de colegio, el Dr. Cristián Wohler, al cual nunca podré agradecer todo el cariño brindado, además de su profesionalismo. También dentro del equipo de cirujanos estaban el Dr. Felipe Balbontín, otro ex alumno del Saint George, aunque de generaciones bastante posteriores.

Todo lo que pasó de ahí en adelante fue sólo recibir cariño, solidaridad y “buenas vibras” de todo el personal de Clínica Santa María; léase camilleros, auxiliares de aseo, enfermeras, nutricionistas, kinesiólogos, médicos, etc. Son muchos rostros anónimos los que estuvieron día y noche a mi lado brindando lo mejor de sí para mi recuperación.

En una empresa que brinda salud, esto es fundamental, ya que uno está muy disminuido físicamente y este cariño y excelente atención juegan a favor para mejorase. Creo ser la muestra de este cuidado, en menos de una semana y después de un transplante renal estoy sentado frente al computador de mi casa intentando transmitir mi experiencia. No puedo dejar de agradecer a Dios, quien finalmente es el que permite que estos milagros se produzcan.

No creo que estas palabras sean suficientes para agradecerles, pero no podía dejar de intentarlo, porque ustedes tienen que sentirse orgullosos de la institución donde trabajan. Institución que va mucho más allá de brindar salud. Dan un servicio integral con un acento en lo humano que tanto se echa de menos hoy en día.

Sé que me quedan etapas por superar, pero me siento tremendamente seguro de seguir dando estos “pasos” acompañado por cada uno de ustedes. Pase lo que pase, no los olvidaré mientras viva. Quisiera dejar que la emoción de un abrazo apretado y silencioso lograra transmitir todo lo que estas mal hilvanadas palabras han intentado.

Los quiero mucho y pueden sentirse orgullosos de la labor realizada.

Mario Coddou Placier
Septiembre 2006

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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