LA TELEVISIÓN Y LOS NIÑOS


En ocasiones, la televisión puede tener mayor presencia que los padres. Por eso, limitar su uso es clave para evitar consecuencias negativas.

La televisión es un medio de comunicación que entrega mucha información. A través de ella es posible conocer diferentes culturas, religiones o deportes. Sin embargo, el control que se debe que tener sobre los hijos es fundamental para evitar que sean personas aisladas que no les guste interactuar con la familia o amigos.

Los seres humanos cuentan con dos sistemas atencionales: activo y pasivo. Este último, es el que permite que las personas se concentren en actividades cognitivas como ver televisión. Mientras que el sistema activo se utiliza para realizar actividades, como por ejemplo leer.

A partir de esta división, es posible detectar a los niños que deben o no ser controlados para ver televisión. “Los niños con Déficit Atencional tienen alterada la concentración activa, lo que los vuelve adictos a las pantallas, siéndoles más fácil y atractivo usar su concentración pasiva frente a la televisión o computadores. Por esto, los padres deben exponer a sus hijos el menos tiempo posible a la televisión y estimularles el interés por compartir con otros niños. Así le asegurará un buen desarrollo comunicacional y afectivo”, asegura la Dra. Marcela Paredes, neuróloga infantil de Clínica Santa María.

– Aspectos negativos de la televisión

La mayoría de los niños ocupan gran parte de su tiempo en ver televisión y dejan de lado el deporte o sus amigos. Esto, tiene como consecuencia que el pequeño adquiera un lenguaje computacional, operativo y utilitario, incapaces de transferir emociones, comentarios y opiniones.

Así también, algunos programas de televisión pueden determinar la conducta de sus hijos. Por lo tanto, no es un medio que los niños deban administrar en forma libre y autónoma, debido a que no tienen la capacidad de discernir los mensajes que reciben y asumen lo que ven en forma pasiva y receptiva.

“Los dibujos animados violentos determinan el comportamiento del niño, es decir, son lo que ven, hablan igual que las caricaturas, repiten las mismas palabras, no tienen emociones y les es difícil concentrarse en aspectos intelectuales”, explica la especialista.

– Recomendaciones para los padres

La supervisión de los padres es fundamental para llevar un control adecuado del tiempo y programas que ven los hijos. Por eso, la Dra. Paredes entrega algunos consejos para que la relación con su hijo sea aún mejor.

– La televisión debe estar en una sala donde los padres puedan controlar los programas que ven sus hijos.

– Cuando esté seguro que el niño sabe entretenerse solo, se relaciona con los compañeros y desarrolla su creatividad, puede poner la televisión en el dormitorio.

– Siéntese con su hijo a ver televisión y elijan en conjunto los programas para guiarlos e inculcarle valores.

– Se recomienda ver televisión una o dos horas al día.

– La comida debe ser en torno a la mesa y no al televisor.

– El niño debe hacer las tareas sin la televisión encendida.

– En el caso de los adolescentes y pre adolescentes, hay que buscar actividades que los motiven y salgan de sus casas para que no estén encerrados en sus piezas.

“La televisión sin supervisión disminuye el rendimiento escolar, la actividad física y aumenta la obesidad. Además, estimula la sexualidad precoz en adolescentes, genera temores, ansiedad, depresión y promueve estilos de vida poco saludables como beber o fumar. Por eso es importante inculcarles desde pequeños el deporte, la vida social o la lectura”, enfatiza la especialista.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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