¡La vida sigue después de separarse!


¡La vida sigue después de separarse! Psicología y Psiquiatría

Pedir ayuda es fundamental para lograr un proceso sano, ya que el quiebre matrimonial implica una serie de cambios para los que las personas no están preparadas.

Atrás quedó la época en que la separación era sinónimo del término de la vida feliz. Hoy se ha convertido en una fase de replanteamiento total del propio ser y del futuro amoroso. La renovada soltería es disfrutada y libre de sentimientos de culpa.

No se puede hablar de “rehacer la vida”, porque no está deshecha. Eso se aplicaría a alguien que sale de la cárcel después de 20 años. La separación, en cambio, es enfrentar un nuevo escenario: la soltería.

El especialista explica que pedir ayuda es fundamental para lograr un proceso sano, ya que esta situación implica una serie de cambios para los que las personas no están preparadas, lo que puede ser tremendamente doloroso, independiente del contexto.

La clave es enfrentar la situación y hacer el duelo, es decir, afrontar la pérdida y hacerse cargo de ella. Tener una actitud evitativa pasa la cuenta, ya que se trata de un proceso inevitable que sólo se puede postergar, pero que finalmente todos enfrentan.

La separación

La separación es el quiebre del proyecto de vida, un proceso muy duro para quien lo experimenta, ya que implica un impacto a nivel social, familiar y personal, especialmente cuando hay hijos involucrados.

Para ambos, el principal miedo es quedarse solos en el futuro y no poder encontrar otra pareja, lo que se hace patente cuando se dan cuenta de que están separados, ya que la soledad es posterior al hecho. Una cosa es la separación y otra es la pérdida del vínculo. Depende de cómo se maneje si será o no un proceso traumático

Los primeros sentimientos van a depender de las circunstancias. Por ejemplo, si una mujer se separa por violencia intrafamiliar, el primer sentimiento probablemente será de liberación. En general, se experimenta pena, frustración y/o rabia al ver que no resultó el proyecto.

No debería haber una variable de tiempo de superación entre hombres y mujeres. La diferencia puede verse en que ellos, inmediatamente después de la separación, tienen una actitud distinta a la de ellas, lo que no quiere decir que su proceso sea más rápido, sino que manifiestan la pena de otra manera.

Generalmente, las mujeres son más retraídas, especialmente cuando hay hijos pequeños, y lo que más les cuesta afrontar es la sanción social, ya que todavía hay personas que no ven con buenos ojos a las mujeres separadas, tienen la idea de que son una “presa fácil” o bien una amenaza para las otras mujeres. Sin embargo, en temas como la sexualidad, a pesar de que le cueste más retomarla, ellas han ido perdiendo los prejuicios, equiparándose con los hombres. Además, es fundamental no dejarse llevar por los prejuicios, sino que hacer un proceso interno, a pesar de que es difícil, pero es necesario entender que el entorno, muchas veces, entra sin tener antecedentes suficientes.

Los hombres tienen conductas que son la manifestación de ese miedo, pero no la verbalizan. Las mujeres cuando se separan van donde su mejor amiga y los hombres se van de fiesta, por eso es muy común que se emparejen antes que ellas, lo que hace que cometan grandes “errores”. El proceso puede ser distinto, pero el problema de fondo y el dolor es muy similar.

Abrir nuevamente el corazón

Para que una persona piense en retomar la vida social e iniciar una nueva relación, debe haber sanado sus heridas, elaborado el duelo, y haber tenido un periodo de adaptación, lo que dependerá de múltiples factores tales como el tipo de relación que se tuvo, los años que duró y el motivo por el que se produjo la separación. De lo contrario, una nueva pareja puede ser perjudicial, ya que se presentan miedos, inseguridades y emociones que hacen cometer los mismos errores anteriores u otros nuevos.

¿Resultará, me voy a equivocar? Aparecen todos los fantasmas y miedos. Pero el tiempo y asumir la experiencia pasada como aprendizaje ayuda a enfrentar nuevas parejas, siempre entendiendo que existe el temor a fracasar nuevamente, ya que todas las relaciones tienen una cuota de incertidumbre.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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