Las consecuencias de no ser honesto con el médico


Aunque muchas veces parezca inofensivo faltar a la verdad, hay casos en que esto puede impedir un diagnóstico oportuno y un adecuado tratamiento.

He seguido la dieta al pie de la letra”, “ya no fumo” o “siempre tomo mis medicamentos”, son afirmaciones que los médicos escuchan a diario en su consulta. Sin embargo, muchas veces son sólo respuestas inventadas por los pacientes para ocultar la cruda realidad: que no están haciendo nada de lo que les dice el doctor.

La mayoría de las personas ha mentido alguna vez a su médico, algunas con más frecuencia, para ocultar que no están siendo tan responsables como deberían o porque no quieren sentirse juzgados o soportar una crítica que ya han escuchado antes. En ocasiones, lo hacen sólo por vergüenza, no se atreven a admitir, por ejemplo, que se les olvidó usar un método anticonceptivo, que últimamente se les ha pasado la mano con el alcohol, que tienen más de una pareja o que toman antidepresivos.

Si bien es cierto que revelar estas situaciones a un extraño resulta incómodo, no hay que olvidar que en estos casos está en juego la salud. Además, un médico, sin duda, ha visto y oído todo tipo de cosas.

Estas mentiras, que a muchos les parecen inofensivas, pueden en realidad tener graves consecuencias en la salud de los involucrados, ya que impide que el médico cuente con la información necesaria para entregar medidas preventivas, diagnosticar correctamente y ofrecer un tratamiento adecuado, lo que finalmente se traduce en una pérdida de tiempo y dinero para el paciente. Incluso, en algunos casos, puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Las dos mentiras más frecuentes

Dr. Juan Miguel Ilzauspe Endocrinólogo

– “He seguido la dieta”
Decir que se erradicó el azúcar de la mesa, que los alimentos calóricos son parte del pasado y que desde hace meses que se come sin sal, son quizás algunos de las afirmaciones más escuchadas en la consulta del médico.

El doctor Juan Miguel Ilzauspe, endocrinólogo de Clínica Alemana, cuenta que las mentiras más habituales en su especialidad provienen de quienes tienen problemas de sobrepeso y obesidad, y se relacionan con el mal hábito alimentario, el cual es negado por el paciente en forma pertinaz.

“Esta mentira no es maliciosa. De algún modo, la persona cree que lo que dice es verdad, no tiene real conciencia de lo mal que come. El ‘pecado alimentario’ no es almacenado en su memoria consciente, sólo memoriza los momentos en que se ha alimentado adecuadamente y eso es lo que le refiere al doctor”, explica el especialista.

Agrega que este es un “engaño” frecuente que se realizan a sí mismos y, por lo tanto, también a su médico tratante. Este tipo de pacientes suele desarrollar en el tiempo una relación adictiva con los alimentos (frecuentemente dulces) y su memoria lo engaña ocultando o minimizando el hecho, por eso no se lo dice al médico, porque verdaderamente no lo recuerda.

En estos casos el problema se transforma en un círculo vicioso, la persona se frustra porque no baja de peso y el médico no comprende por qué el tratamiento no funciona. Esto muchas veces lleva al especialista a buscar otras causas, mediante exámenes que son innecesarios, porque el verdadero motivo es que el paciente no ha seguido las indicaciones.

– “Me he tomado los remedios”
Tal vez, una de las mentiras más comunes son las relacionadas con el consumo de medicamentos. El doctor Arturo Ayala, médico internista y nefrólogo de Clínica Alemana, explica que muchos pacientes dicen que cumplen todas las indicaciones, aunque no sea así. Esto sucede con frecuencia con los enfermos crónicos, como diabéticos, obesos, hipertensos, asmáticos y epilépticos, entre otros.

Dr. Arturo Ayala
Médico internista, nefrólogo

“Generalmente, responden lo que les parece correcto decir, quieren quedar bien con uno, pero la verdad es que un porcentaje importante cumple sólo parcialmente con lo recomendado. Esto es lo que llamamos poca adhesividad a los tratamientos”, afirma.

El especialista cuenta su experiencia como nefrólogo. “Muchas veces, atiendo a pacientes hipertensos, que se supone que están en tratamiento, pero cuando vienen a control les encuentro la presión alta. Entonces les pregunto si se están tomando los remedios y generalmente contestan que sí, pero cuando comienzo a indagar más, me doy cuenta que no lo están haciendo”, asegura.

El especialista añade que hay estudios que han probado que entre el 30 y 40% de los pacientes toma los medicamentos en los esquemas que el médico indica y el resto lo hace sólo parcialmente. Esto es muchas veces la causa de por qué el tratamiento no resulta.

Para evitar la poca adhesividad al tratamiento, los médicos aplican algunas medidas, como simplificar las indicaciones, ya que es más fácil que un paciente siga un esquema que consiste en tomar el medicamento dos veces al día que uno que implique cuatro dosis diarias.

También ayuda educar al paciente, explicarle el tratamiento y los motivos de por qué deben seguirlo. “Asimismo, es mejor realizar controles periódicos y preferir medicamentos que no produzcan efectos indeseables, para que las personas no eviten tomárselo”, explica el nefrólogo.

Sin embargo, al final siempre es el enfermo el que decide si sigue las indicaciones de su médico y si es honesto con él, o si prefiere seguir engañándolo, situación en la que finalmente el único perjudicado es él.

El doctor Ilzauspe concluye: “La relación entre el médico y su paciente obedece a un acto de confianza absoluta entre ellos. Uno confía en que su angustia, dolor y enfermedad serán resueltos o al menos aliviados, y el otro debe ser honesto y eficaz para que esto ocurra. En esta confianza mutua no cabe la mentira”.

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Categoría: Actualidad Médica.




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