Legionelosis


Nombre de la enfermedad y sinónimos
La legionelosis es una enfermedad pulmonar causada por la bacteria Legionella pneumophila. El nombre proviene del primer brote conocido que tuvo lugar en 1976 durante una convención de legionarios americanos. La infección por legionella también es llamada neumonía del legionario o Fiebre de Pontiac según el cuadro clínico que provoque, y Enfermedad del legionario.

Causa
Como hemos comentado, la Legionelosis es causada por la bacteria Legionella pneumophila, cocobacilo gram negativo que necesita cisteína y hierro para crecer y pertenece a la familia Legionellaceae. Esta familia incluye 48 especies y alrededor de 70 diferentes serogrupos, de los que más o menos la mitad son capaces de producir enfermedad en humanos. El 90% de la enfermedad en humanos es producida por Legionella pneumophila y el serotipo más frecuente es el 1.

El habitat natural de las bacterias del género Legionella es la flora acuática, en general viven en agua dulce y también se han encontrado en barrizales. Pueden sobrevivir en cualquier ambiente ya que aguantan temperaturas extremas y grandes cambios de pH o de concentración de oxígeno. La colonización de depósitos de agua caliente es más probable cuando las temperaturas se encuentran entre 40 y 50 ºC. Es capaz de pegarse a las superficies formando una especie de biofilm y de contaminar diversos materiales-como plástico, caucho o madera- que forman parte de los depósitos y sistemas de aguas, además los sedimentos inorgánicos favorecen su crecimiento.

Desde estos reservorios naturales la legionella no suele infectar al hombre pero pasa a las instalaciones de agua de las ciudades y coloniza especialmente los sistemas de agua caliente y aire acondicionado, en ellos puede sobrevivir meses y desde ellos infectar al hombre.

Epidemiología
La bacteria parece que se transmite a través del agua en forma de aerosol y se propaga entre las personas cuando inhalan las pequeñas gotitas que contienen Legionella. La bacteria penetra en los pulmones generalmente por aspiración y causa la neumonía característica. La legionelosis no se transmite de persona a persona sino a través del agua, por lo que las personas infectadas no son contagiosas.

Una vez que la bacteria se introduce en la boca, los cilios de las células que recubren el tracto respiratorio intentan impedir su avance hacia los pulmones pero en los fumadores y personas que padecen ciertas enfermedades crónicas este proceso puede estar alterado permitiendo el paso de la bacteria a los pulmones, multiplicándose en el interior de las células y dando lugar al desarrollo de neumonía. La legionella tiene capacidad de sobrevivir en el interior de las células, por eso se dice que es un organismo intracelular, esto le permite escapar de los sistemas de defensa inmunes y dificulta la terapia antibiótica.

Se consideran factores de riesgo para la legionelosis factores como el hábito tabáquico o el alcoholismo, las enfermedades crónicas (diabetes mellitus, enfermedad pulmonar crónica, cáncer, enfermedad renal, etc.), la edad avanzada, y la inmunodepresión.

La distribución geográfica es mundial, en España es más frecuente en las comunidades mediterráneas. La fuente más importante de legionella son los sistemas de agua de grandes edificios como hospitales y hoteles.

Manifestaciones clínicas
El periodo de incubación, o tiempo que tarda la enfermedad en manifestarse desde el contagio, dura entre 2 y10 días.

Los primeros síntomas consisten en debilidad y fatiga. Posteriormente presentan escalofríos y fiebre alta, que se acompaña de tos con expectoración purulenta o sanguinolenta. Los síntomas gastrointestinales acompañantes son fundamentalmente la diarrea, aunque muchos pacientes presentan nauseas, vómitos o molestias en el estómago. También suelen presentar dolor de cabeza, dolores musculares, dolor torácico y dificultades respiratorias.

Si el tratamiento antibiótico adecuado se implanta rápidamente el pronóstico será bueno y en un año la recuperación será total. En personas inmunodeprimidas o con enfermedades crónicas subyacentes que dificultan la curación se ensombrece el pronóstico. Para una correcta recuperación es muy importante abandonar el hábito tabáquico.

Entre las complicaciones la más importante, y principal causa de muerte, es la insuficiencia respiratoria. También pueden presentar otras complicaciones como abscesos, rotura de fibras musculares, shock, hipotensión o coagulación intravascular diseminada. Las complicaciones graves son raras.

La fiebre de Pontiac es un cuadro más leve similar a una gripe que se resuelve espontáneamente sin dejar secuelas.

Diagnóstico
El diagnóstico de sospecha se establece por el cuadro clínico compatible, la exploración física que incluye la auscultación, y la historia clínica que revela las posibles fuentes de contagio.

Se realizarán varias pruebas diagnósticas que mostrarán resultados compatibles aunque no definitivos de la infección por Legionella:
• Radiografía de tórax: evidenciará la neumonía
• Gasometría: puede mostrar alteraciones en los valores normales de los gases sanguíneos arteriales.
• Análisis de sangre con hemograma y bioquímica general: puede mostrar aumento de la velocidad de sedimentación globular, elevación del número de leucocitos, etc.

El diagnóstico de confirmación se realiza mediante técnicas microbiológicas que no siempre se encuentran disponibles en los hospitales e incluyen:
• Cultivo a partir de muestras de esputo en medios de cultivo especiales para legionella
• Pruebas serológicas que determinan la existencia de anticuerpos frente a la bacteria.

Tratamiento
El tratamiento curativo son los antibióticos, es importante la instauración temprana para la curación eficaz. También se administrarán analgésicos y medidas de soporte generales.

Debido a que la bacteria puede considerarse intracelular los antibióticos de elección son los nuevos antibióticos, que son capaces de penetrar en el interior de las células y matar efectivamente la legionella.. Son eficaces para el tratamiento los macrólidos (azitromicina), quinolonas (ciprofloxacina, levofloxacina, etc.) tetraciclinas, doxiciclina, trimetroprim-sulfametoxazol o eritromicina.

Prevención
No existe vacuna eficaz para prevenir esta infección. Lo más importante es la vigilancia de los sistemas abastecedores de agua.

Especialidad médica que la trata
Los médicos que tratarán estas infecciones serán principalmente los neumólogos puesto que la mayoría de los síntomas de esta enfermedad son respiratorios, también puede ser llevada por internistas y especialistas en enfermedades infecciosas

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Categoría: Glosario Médico.




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