Llegaron los Tweens


Clasificación para aquellos que se encuentran en la última etapa de la niñez y la primera de la adolescencia, es decir, entre los 8 y 13 años, representando al 11% de los chilenos.
El término Tweens proviene de la palabra de origen anglosajón “between” que significa entremedio. Son jóvenes que están en edad de pleno desarrollo de su imagen e identidad el computador e internet son sus principales herramientas de contacto con el mundo, a lo que se suma una visión crítica de lo establecido.
Provienen en mayor número de familias en los que ambos padres trabajan, por lo que conocen la independencia que les da acceso a la toma de decisiones respecto a su tiempo y dinero. Se trata de niños que presentan bastantes características y hábitos propios de los adolescentes, con una creciente independencia con respecto a los padres, con gustos e intereses propios que los definen como un segmento claramente identificable y completamente distinto a lo esperado para este grupo etario generaciones atrás.

A juicio de la Psicóloga Clínica, Rosa Ana Verdi, Especialista en Psicoterapia Sistémica, Relacional y Familiar, Coordinadora de la Unidad de Salud Mental del Niño y del Adolescente de Clínica Indisa: “Debemos procurar ser mediadores y no controladores, asumiendo una actitud abierta al diálogo y no impositiva, que implique una orientación afectiva, brindándoles espacios para desarrollar un estilo propio e individual, en el comienzo de la búsqueda de su identidad”.

CONSEJOS DE LA ESPECIALISTA
PARA LOS PADRES DE LOS TWEENS
• Entregar ambientes cargados de afectividad, cercanía y un acompañamiento y aceptación incondicional, que les permita ir formándose sin temores, fomentando el desarrollo de su autoestima y de un autoconcepto positivo. Este ambiente cálido y armónico les permite hacerle frente a las exigencias escolares y presiones sociales de las que son objeto.
• Realizar un esfuerzo genuino por comprender a nuestros hijos si son parte de este grupo, desde adentro, intentando empatizar con ellos, siendo respetuosos, escuchando y, conociendo los intereses que mueven a estos casi adolescentes.
• Revisar con nuestros hijos en esta edad temas y realidades que se abordan por los medios de comunicación, de manera de ir orientándolos en el desarrollo de un criterio al respecto, pudiendo observar los énfasis que estos ponen en lo que perciben, tomando en consideración que son bastante informados, con claras elecciones.
• Por otra parte, intentar darles un trato horizontal, cuando corresponda, hablando directamente temas complejos y que implican algún grado de conflicto. como también prevaleciendo la honestidad en el discurso.
• Canalizar las necesidades de conocerse y de conocer al otro, de socializar, de encontrar sentido e identificación tanto con su grupo de pares como consigo mismo, lo que se asienta sobre la base de unos padres abiertos a los tiempos que corren hoy en día, en donde es vital considerar al grupo de amigos de nuestros hijos en algunas actividades propias, abriendo un espacio que los integre, de manera de asumir que esta es uno de los motivos centrales para nuestros hijos.
• Asimismo es vital conocer los modelos de aspiración que poseen nuestros hijos, con quienes se identifican y qué de ellos les hace sentido, de manera de estar presente en la elaboración y posible corrección que se hace del entorno que rodea a nuestros hijos.
• Por otra parte resulta fundamental no responder a todas las demandas o exigencias que nuestros tweens presentan, puesto que, requieren de mayor tolerancia a la frustración, esto puede lograrse mostrándoles que uno como padre o madre tampoco tiene todo lo que desea, entregando un mensaje desde la propia experiencia, que implique valorizar lo emocional por sobre lo material, lo que puede resultar un problema para los padres más ausentes que recurren a esto último para saldar sus faltas. En este sentido es vital que tengan límites claros, puestos con ternura, firmeza y coherencia, en donde la tónica no sea el tener.
• No se debe olvidar que nuestros hijos querrán ser aceptados e integrados al grupo, donde el consumo podría justificarse por estar bien con sus pares, sentirse acogidos y aprobados y no frustrados e inseguros, pero es tarea de los padres el no supeditar al consumo la felicidad de sus hijos, hay que aprender a decir que no, mostrarles con argumentos.

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Categoría: Pediatría.




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