LOS LUNARES Y EL SOL, UNA MALA COMBINACIÓN


Los lunares son manchas o tumores de la piel benignos que comienzan a manifestarse desde la niñez hasta la adolescencia. Sin embargo, la exposición prolongada al sol puede producir que alguno de ellos se transforme en una lesión maligna, llegando a desarrollar un cáncer de piel.

La aparición de los lunares comienza en la etapa pre escolar hasta la adolescencia, y se conocen como lunares adquiridos a diferencia de los que están presentes desde el nacimiento y que se llaman congénitos. Por lo tanto, todo lunar que se manifieste después de esta época debe ser revisado, ya que podría significar que se está en presencia de una lesión ocasionada por el sol o el solarium.

Los lunares que crecen producto del sol, pueden ser lesiones malignas que se originan de lesiones pigmentadas conocidas como Melanoma, el cual es un cáncer de piel bastante agresivo si no se pesquisa tempranamente, y el que en sus etapas iniciales tiene una apariencia similar a la de los lunares adquiridos.

Estos miden menos de 0.6 cms, tienen un solo tono de color, son de forma oval o circular con bordes netos y el pigmento en su periferia está bien delimitado. En la juventud tienden a ser planos, pero conforme va pasando el tiempo pueden abultarse un poco.

No obstante, cuando los lunares cambian de tamaño, color, forma y presentan dolor o picazón deben ser evaluados inmediatamente, debido a que se podría tratar de melanomas malignos. Así también, los lunares grandes que son expuestos al sol y tienen contornos irregulares con bordes difusos, tienen mayor posibilidad de ser malignos.

Los lunares que aparecen producto del sol, podrían tener una probabilidad de ser una lesión maligna, y si se presentan con más de un color, tienen una orilla irregular, son asimétricos y el diámetro es mayor a cinco milímetros, deben ser examinados para diferenciarlos de las manchas que aparecen producto del fotoenvejecimiento.

El daño del sol o el solarium a nivel de los lunares es a largo plazo, pero tienen una incidencia directa en la aparición de cáncer a la piel en sus diferentes grados. Por lo tanto, si una persona tiene un lunar expuesto al sol debe tratar de protegerlo para que no se convierta en maligno.

– Cómo cuidarse

Por ser el sol uno de los principales responsables de la aparición del cáncer de piel, es fundamental evitar exponerse al sol entre las 11 de la mañana y la 16 horas, ya que es durante este período en el que los rayos ultravioleta están más peligrosos.

En el caso de los niños, hay que cuidarlos con pantalla solares, sombreros, poleras y anteojos. Usar todas las medidas de protección disponibles para que la exposición sea lo menos dañina posible. Las mamás tienen que llevar a sus hijos a un especialista a medida que vayan apareciendo los lunares para revisarlos.

Quienes deben tener más cuidado con el sol son aquellas personas de piel clara, que hayan tenido quemaduras solares y quienes tienen antecedentes familiares de un melanoma.

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Categoría: Dermatología.




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