LUMBAGO: DOLORES QUE INMOVILIZAN


Es una enfermedad músculo esquelética muy común, cuya incidencia va aumentando con los años. Conozca sus causas, cómo prevenirlo y sus tratamientos.

El lumbago se ha convertido en un problema social y económico, ya que provoca una de las tasas más altas de ausentismo laboral, tanto en hombres como mujeres. Un 80% de los chilenos, entre los 18 y 45 años, ha consultado alguna vez por sus dolencias.

El Dr. Dennis Witt, traumatólogo jefe del Equipo de Columna de Clínica Santa María, comenta que “entre sus causas más frecuentes están las lesiones degenerativas de la columna, como la osteoporosis, artrosis y discopatías que -si bien forman parte del envejecimiento natural- pueden producir dolor. También lo provocan alteraciones posturales como el dorso curvo, la escoliosis, la hiperlordosis lumbar -más frecuente en las últimas semanas de embarazo- y lesiones traumáticas, que generalmente son causadas por la práctica de deportes de alto riesgo o accidentes automovilísticos”.

“Suele presentarse como un dolor agudo que cede, generalmente, antes de ocho días sin importar qué intervención se haya hecho para aliviarlo. Sus síntomas más comunes son un dolor intenso en la zona lumbar, de aparición brusca que al toser, estornudar o realizar esfuerzos físicos se hace más profundo”, explica el especialista.

Su mayor problema es que limita la movilidad e, incluso, la persona puede quedar completamente inmovilizada por el dolor.

El Dr. Witt hace referencia a diferentes tipos de lumbago. “Depende de las estructuras que se vean afectadas. El más común es el dolor lumbar puro o de tipo mecánico, que se produce por lesiones musculares o ligamentosas secundarias a esfuerzos. Otros pueden ser provocados por problemas más serios, como hernias discales, infecciones, lesiones tumorales o enfermedades istémicas que también afectan a la columna”.

El lumbago puede ser agudo o crónico, según su duración. “El primero –de aparición brusca y generalmente intensa- se asocia a una contractura muscular secundaria al dolor. Aunque el paciente queda parcial o totalmente incapacitado para moverse, no hay compromiso neurológico y su recuperación se produce a los pocos días. Puede repetirse varias veces, con las mismas características, en forma intercurrente y con intervalos variables sin dolor”, asegura.

“Hay ocasiones en que este tipo de lumbago provoca gran incapacidad y el paciente debe ser hospitalizado para utilizar medidas analgésicas que no se pueden llevar a cabo en forma ambulatoria. Puede ser necesario administrarle terapia endovenosa e incluso opiáceo, realizando infiltraciones anestésicas y/o esferoidales peridurales y fisio-kinesiterapia”, agrega.

Por otra parte, el lumbago crónico se caracteriza por un dolor en la misma región lumbar, que puede o no extenderse al dorso y glúteos. Como lo dice su nombre, es crónico en el tiempo y se asocia a vicios posturales, exceso de peso, alteraciones de la columna, alteraciones psíquicas, degenerativas de la columna, laborales, familiares, patologías asociadas, infecciosas, metabólicas, etc.

– Cómo evitar el lumbago

El Dr. Dennis Witt hace las siguientes recomendaciones:

– Para levantar peso, no se agache inclinando la espalda, sino flexionando las rodillas.
– Al mover objetos pesados, haga el esfuerzo con los brazos, no la espalda.
– Use un calzado adecuado y cómodo, evitando tacos altos.
– Duerma en una cama adecuada, ojalá un sommier de resortes de buena calidad apoyado en una superficie dura, ya que los colchones excesivamente blandos o duros obligan a la columna a adoptar posturas poco fisiológicas.
– Realice ejercicios para el fortalecimiento de los músculos de la espalda. Deben estar dirigidos por un kinesiólogo especialista en patologías de la columna.
– Al trabajar en un escritorio o frente al computador, mantenga la espalda totalmente recta.
– No fume.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Traumatología.




Deja un comentario