Magdalena Silva: “El cáncer de mama me enseñó a ser más humilde”


La forma cómo Magdalena Silva junto a su familia vivió la mastectomía radical de sus dos mamas, además de las sesiones de quimio y de radioterapia, es admirable. Esta es su historia.

“En septiembre del 2007 me fui a hacer una mamografía, obligada por mi marido, ya que habían pasado cuatro años desde la última. Odiaba las mamografías, porque me dolían mucho y siempre me encontraban alguna cosita que resultaba no ser nada”, relata Magdalena Silva.

Pero esta vez fue distinto, ya que se enfrentó a un diagnóstico que le cambió la vida. Tenía cáncer en la mama izquierda y había que operar lo antes posible.

En esa primera consulta con la doctora Jamile Camacho, cirujano oncóloga de Clínica Alemana, Magdalena supo que la mama se divide en cuatro cuadrantes y que ella tenía comprometidos tres, por lo que la conservación del órgano era imposible.

-Apenas salí de la consulta llamé a mi marido, que estaba en Ecuador, y le dije: Andrés tengo cáncer y me van a sacar la mama. “Me voy inmediatamente, tengo que hablar con la doctora, me contestó”.

“Lo maravilloso que tuvo Jamile es que desde la primera consulta me dijo ‘mira te vamos a sacar la mama, vas a tener que hacer quimio y radioterapia’. No me dio ninguna alternativa, me advirtió que esto se venía mal. Desde ese 11 de septiembre me sentí acompañada por ella, de la mano hasta el último minuto, sabía que la podía llamar en cualquier momento y que ella iba a estar siempre presente contestando nuestras preguntas, con una seguridad y fortaleza que fueron fundamentales”.

¿Cómo recibió la noticia?
Conocía mucha gente con cáncer y siempre pensé que me podía pasar cualquier cosa terrible, pero cáncer no, porque soy una persona feliz, con una vida muy rica, sin mayores problemas. En realidad, para mí fue una sorpresa mayúscula, fue como si me hubiesen dicho que era marciana, porque asociaba el cáncer a grandes sufrimientos y dolores, y yo estaba totalmente libre de eso. Lo primero que me enseñó el cáncer fue humildad.

Sintió mucho miedo?
Estaba asustada, pero no aterrada. Reuní a mis hijas y les dije que me había hecho una mamografía y que tenía cáncer al pecho y me lo iban a sacar. Ellas estaban impactadas, no sabían cómo reaccionar. En lo más íntimo de mi ser sabía que esto se venía fuerte, pero también que no me iba a morir. Y ahí ocurrió una cosa que me salió de lo más profundo: les dije, “a ver niñitas, la que está viviendo esto, a la que le van a sacar la pechuga, la que se va a quedar pelada, soy yo, pero si acarreo con sus miedos no voy a sanar. Es súper egoísta lo que les estoy diciendo, pero o uso toda mi energía para recuperarme o la uso para ayudarlas a ustedes, las dos cosas no puedo. Yo de esto no me voy a morir, pero necesito toda mi energía”. Fue brutal.

Ellas entendieron y fueron de una fortaleza maravillosa. De ahí para adelante me sané a puro amor, el de mi familia y de mis amigas, que fue al 100% todo el tiempo. Le recomendaría a todas las personas que tienen alguna enfermedad grave que tomen conciencia de que para sanar hay que estar muy alineada con uno mismo y no con el dolor de los otros, porque eso te quita energía.

¿Se preguntó por qué a mí?
No, nunca. Desde un principio acepté la enfermedad y entendí que debía vivirla con total entrega. Sentía que estaba bien parada. Reconozco que mi marido me ayudó muchísimo, siempre estuvo a mi lado, dejó de trabajar y se dedicó a la casa, a las niñitas y a mí. Sentí que me decía “esto nos está pasando a los dos, estoy contigo hasta las últimas consecuencias”.

¿Hubo momentos muy difíciles?
Muchos, pero venían y se iban. Las primeras quimioterapias las tomé como un recogimiento para estar conmigo misma, leer mucho, escribir, tratar de encontrar un propósito para lo que estaba viviendo. Pasaba muchas horas del día en silencio, con total tranquilidad, todo el tiempo haciendo afirmaciones positivas: voy a sanar, voy a salir de esto por voluntad divina y propia…

Mi actitud fue ver la enfermedad como una prueba para llegar a ser mejor persona de lo que era, para ser más completa. No miré el cáncer como un castigo. Pensé, además, “estoy viviendo lo que están viviendo muchas mujeres, en muchas peores condiciones que yo”.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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