Malaria


Nombre de la enfermedad y sinónimos
Es una enfermedad parasitaria que se propaga por la mordedura del mosquito Anopheles y que se caracteriza especialmente por presentar fiebre, escalofríos y anemia.

También suele denominarse esta enfermedad como:

Paludismo
Paludismo falciparum
Fiebre biduoterciana
Fiebre de la jungla
Ague

Causas-Etiología
La malaria es una enfermedad producida por un parásito (Plasmodium falciparum) adquirida mediante la picadura de un mosquito. Se puede transmitir de una persona a otra, aunque en las zonas donde la enfermedad no es endémica es difícil este tipo de transmisión. También se puede transmitir de forma congénita (de la madre al feto durante el embarazo) y mediante transfusiones sanguíneas.

Esta enfermedad se encuentra bajo control en algunas partes de mundo, sin embargo, en los países desarrollados está aumentando el número de casos registrados en lo últimos años. La malaria se da de forma especial en países tropicales constituyendo un verdadero problema de salud, donde los mosquitos se están haciendo resistentes a los pesticidas utilizados y el parásito a los antibióticos. Es la enfermedad de mayor riesgo para aquellas personas que se trasladan a zonas de clima cálido. En la infancia la morbilidad y mortalidad son considerables y, en los adultos, en las zonas endémicas, es frecuente que sea asintomática.

Datos relevantes
Existen cuatro especies de este parásito: Plasmodium vivaz, Plasmodium oval, Plasmodium malariae y Plasmodium falciparum. De las cuatro, la falciparum es la que da lugar a una forma de la enfermedad mucho más grave, pudiendo provocar convulsiones y coma, y resultar mortal al poco de aparecer los primeros síntomas.

Cuando la persona es infectada, el parásito (llamado esporozoíto) migra hacia el hígado, donde madura y se convierte en merozoíto, penetrando posteriormente en el torrente sanguíneo e infectando los glóbulos rojos. Dentro de los glóbulos rojos se produce la multiplicación y a las 48 a 72 horas se rompen las células sanguíneas infectando a nuevas células.

Los primeros síntomas comienzan a aparecer de los 10 días a las 4 semanas de la infección, aunque puede ocurrir mucho más tarde, hasta 1 año. Dichos síntomas se van sucediendo en ciclos de 48 a 72 horas, y pueden variar dependiendo de la especie y de la etapa de desarrollo en que se encuentre el parásito. Estos síntomas son: fiebre y escalofríos, precedidos de otros síntomas similares a los de una infección vírica leve, como malestar general, cefalea (dolor de cabeza), astenia (debilidad general) y mialgias (dolores musculares). Estos episodios tienden a remitir y a volver a aparecer sin seguir el mismo patrón, aunque cada vez de forma más benigna. Asimismo, se producen náuseas, vómitos, heces sanguinolentas, ictericia, hipotensión ortostática (disminución de la presión arterial al incorporarse a una posición vertical que puede ir acompañada de vértigo y lipotimia, y que rara vez conduce a un desvanecimiento total), ligera anemia (disminución del número de glóbulos rojos circulantes), hepatomegalia (hígado de tamaño anormalmente grande) y esplenomegalia (bazo de tamaño anormalmente grande).

Diagnóstico

Se realiza mediante la identificación del parásito en un frotis de sangre, que se realiza a intervalos de 6 a 12 horas.

Tratamiento

Para viajeros:

Si se va a viajar a una zona donde la malaria es endémica, se debe iniciar un tratamiento previo dos semanas antes de iniciar el viaje con medicamentos antimaláricos, bajo supervisión del médico. Dicho tratamiento ha de continuarse cuatro semanas después de haber abandonado la zona visitada. Es importante conocer los países y regiones que se va a visitar para obtener la ayuda preventiva adecuada en función de las resistencias que existan en cada zona.

Para infecciones activas:

La malaria, y en especial su forma más grave producida por la especie falciparum, requiere hospitalización, y se trata como una urgencia con la medicación apropiada para cada caso.

El pronóstico es bueno salvo que la infección sea por la forma más grave y haya complicaciones como insuficiencia hepática y renal, anemia hemolítica, meningitis, ruptura del bazo con hemorragia masiva.

Prevención

La mayoría de las personas que viven en zonas endémicas han desarrollado una cierta inmunidad frente a la enfermedad, hecho que no ocurre en el caso de los turistas.

La protección individual frente a esta enfermedad consiste en una serie de medidas sencillas para reducir la picadura de los mosquitos: evitar la exposición a los mismos especialmente al amanecer o anochecer que es cuando suelen picar con mayor frecuencia, usar repelentes de insectos, vestir ropa adecuada y proteger las camas con mosquiteros. El tratamiento preventivo previo con medicamentos para los viajeros es fundamental.

Especialidad médica que la trata
Medicina interna.

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Categoría: Glosario Médico.




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