Mentoplastía:


La forma del mentón está muy asociada a la personalidad, porque es una zona que llama la atención y sus defectos son evidentes. Un mentón prominente se relaciona con carácter fuerte, y uno hacia atrás con timidez. Se puede corregir el exceso o falta de mentón, defectos que también se asocian a una mala oclusión dentaria, lo que produce otros problemas.

Mentoplastía:

Mediante injertos de silicona, pórex, avances del hueso del propio paciente o eliminando las zonas indeseadas, se puede obtener el resultado requerido. A veces esta cirugía se hace en paralelo con la rinoplastía, debido a que una mala mordida o un problema respiratorio necesitan de ambas intervenciones.

Se utiliza una anestesia local con sedantes, o general si es que se acompaña de otros procedimientos. A partir de una incisión -que se puede realizar en el surco labial inferior-, se llega al hueso para introducir una prótesis, hacer cortes y avances óseos, y conseguir así la apariencia deseada.

• La cirugía permite estar de pie el mismo día. Se presenta un dolor e hinchazón en la zona operada, que disminuye con medicamentos adecuados; también insensibilidad en el labio inferior y mentón, debido a que la anestesia desaparece después de días o semanas.

• Al cabo de una semana se puede volver a las actividades normales, pero las que requieran un esfuerzo físico deben posponerse por tres a cuatro semanas.

• Además de las complicaciones menores -insensibilidad e hinchazón-, excepcionalmente se puede dar una infección al colocar el implante, lo que obliga a su extracción. En algunas personas la silicona provoca un desgaste del hueso, por el que raramente hay que sacar el implante. En casos muy infrecuentes una zona de la piel puede quedar indefinidamente anestesiada.

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Categoría: Cirugía Plástica.




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