Miopía


Los rayos se focalizan delante de la retina, bien porque el poder refractivo del segmento anterior sea excesivo o porque el eje anteroposterior del ojo sea demasiado grande. El miope tiene mala visión de lejos. Hay que distinguir: miopías simples o fisiológicas, defectos de refracción inferiores a 6-8 D que se inician en edad escolar y aumentan hasta los 17-20 años. Las estructuras oculares son normales. Miopías elevadas, patológicas o degenerativas, en que además del defecto de refracción hay una degeneración de vítreo, retina y coroides, y suele aumentar hasta la edad media de la vida. El tratamiento se realiza con lentes divergentes.

¿Qué es la miopía?
Podríamos definirla como la incapacidad de ver bien de lejos, mientras se mantiene una buena visión en distancias próximas.

En un ojo miope, la luz procedente de objetos lejanos focaliza por delante de la retina, en lugar de focalizar justamente sobre ella. Es decir, en lugar de formarse la imagen en la retina, como sucede en un ojo sin defecto refractivo, ésta se forma por delante, y esto sucede estando el ojo relajado, sin acomodar.

¿Por qué no ve bien un ojo miope?
Existen fundamentalmente dos causas posibles:

– Que el ojo tenga demasiada potencia de enfoque, lo que haría converger los rayos en exceso.
– Que el ojo fuera más largo de lo normal.

Parece ser que, efectivamente, el ojo miope es un ojo más largo porque tiene una mayor profundidad de la cámara vítrea.

¿Cuándo sospechar que existe miopía-?
– El principal síntoma es que la persona ve borroso cuando mira objetos lejanos. La visión de lejos sin lentes correctoras está disminuida y será tanto peor cuanto mayor sea la cantidad de miopía que se tenga. Sin embargo, la visión de cerca se mantiene intacta, a no ser que la persona tenga una miopía muy elevada, en cuyo caso necesitaría acercarse mucho para ver bien de cerca. A veces, cuando una persona empieza a hacerse miope, el primer síntoma es una mala visión de lejos justo después de haber estado realizando algún trabajo prolongado en cerca, como leer, coser, etc. La visión de lejos empeora al anochecer, debido en parte a que se produce una dilatación de la pupila.
– Si la miopía va acompañada de astigmatismo o de algún problema en la visión binocular, además de ver mal de lejos pueden aparecer otros síntomas: dolores de cabeza, fatiga ocular o incluso visión doble.
– Los miopes suelen entornar los párpados, ya que de esa manera logran ver un poco más nítido.

¿Cómo se detecta la miopía en un niño?
Cuando la miopía aparece en un niño, es muy probable que él no se de cuenta de que ve borroso, hasta que un día, compara su visión con la de otros niños y comprueba que ellos ven objetos que él no puede distinguir.

Es fundamental, por lo tanto, realizar controles visuales a los niños con el fin de detectar a tiempo posibles alteraciones. Al mismo tiempo, es necesario explorar la visión del niño si éste presenta alguno de estos síntomas:

– Guiña los ojos o los entorna para ver mejor.
– Se acerca a la televisión.
– Se acerca mucho a los textos.
– No ve bien la pizarra (por eso a veces se sientan en las primeras filas).
– Se queja de dolor de cabeza.

¿Existen diferentes tipos de miopía?
Así es, podemos distinguir entre dos tipos de miopía:

– Miopía simple: no suele superar las 6 dioptrías y se trata solamente de una anomalía en la refracción, que no lleva asociadas lesiones degenerativas del ojo.
– Miopía magna o degenerativa: Suele hacerse evidente antes de los diez años de edad y puede progresar hasta por encima de los 30 años. Es más frecuente en mujeres y tiene un carácter altamente hereditario.

Mientras que la miopía simple no suele ir asociada a otros problemas oculares, la miopía degenerativa puede ir acompañada de determinadas enfermedades en los ojos. Por este motivo, las personas con miopías superiores a 6-8 dioptrías deben acudir a realizarse revisiones periódicas que incluyan la medida de la presión intraocular y una exploración del fondo de ojo.

También podemos clasificar la miopía, según el momento de aparición, en:

– Congénita: Es la miopía que ya está presente en el nacimiento y continúa a lo largo de la infancia y la adolescencia. Es poco frecuente y suele ser una miopía importante.
– De comienzo en la infancia: Es la más frecuente. Así, muchos niños que empiezan el colegio siendo emétropes (con una visión normal) se convierten en miopes a lo largo de la etapa escolar. El porcentaje de miopía entre los niños de 6 años es aproximadamente del 2% y pasa a ser del 20% para la edad de 15 años. La edad más frecuente de comienzo de la miopía es alrededor de los 9-12 años y en las niñas suele aparecer 1 o 2 años antes que en los niños. Esta miopía es evolutiva, es decir, suele ir aumentando con la edad.
– De comienzo precoz en el adulto: Es la miopía que aparece en el adulto antes de los 40 años.
– De comienzo tardío en el adulto: A partir de los 65 años aproximadamente, hay personas que se convierten en miopes debido a la formación de cataratas, ya que se producen cambios en el cristalino condicionados por la edad.

Algunos factores que aumentan la frecuencia de la miopía
– La raza: Por ejemplo, la miopía es más frecuente entre los chinos y japoneses.
– Herencia familiar de miopía: Es más probable ser miope si los dos padres son miopes que si ninguno de los dos tiene miopía.
– El sexo: La miopía es algo más frecuente en la mujer.
– La ocupación: También es más común en personas con un nivel educativo alto o que realizan trabajos prolongados en visión próxima.
– El ambiente: En las ciudades existe un mayor porcentaje de miopía.
Puede afectar al 25% de la población de los países desarrollados

Leer o escribir con la cabeza pegada a los libros y cuadernos; ver la televisión a escasa distancia de la pantalla; no entender bien las explicaciones del profesor en la pizarra; o, simplemente, ver borrosas las imágenes situadas a más de cinco metros de nosotros. Tales circunstancias definen algunos de los síntomas de la miopía, una anomalía visual que afecta a alrededor de 10 millones de españoles y que se manifiesta con una mala visión de lejos en detrimento de una correcta vista de cerca.

Afecta a una de cada cuatro personas
Hay comportamientos que por sí mismos pueden delatar la presencia de unos ojos miopes. En este sentido, son reveladoras algunas costumbres como el acercamiento excesivo al televisor a la hora de ver su programación o la lectura de un libro casi con la nariz pegada a él. Si se detectan tales situaciones es probable que sólo sean un reflejo de la existencia de una anomalía visual como la miopía, que afecta en el mundo occidental a una de cada cuatro personas, según las últimas estimaciones elaboradas sobre este trastorno visual.

En España dichos datos se traducirían en la presencia de alrededor de 10 millones de personas afectadas por esta patología. La miopía, catalogada como un error en el enfoque que padecen los ojos humanos, provoca que quienes la sufren vean bien en distancias cortas -a menos de 5 metros aproximadamente- y que se hallan en un aprieto para ver de lejos en condiciones, con dificultades, por ejemplo, para reconocer rostros y objetos a cierta distancia -se ven borrosos- o para entender de forma nítida las explicaciones que un profesor escribe en la pizarra en una sesión escolar. Así lo explica el óptico Juan Cuesta Monteagudo.

Además, a mayor grado de miopía, más cerca deberán estar los objetos para poder ser enfocados correctamente. Otros síntomas que advierten la presencia de este defecto visual se materializan en bizqueos, dolor de cabeza o cansancio visual. Aparte, los miopes acostumbran a entornar los ojos con mayor fruición, ya que al entrecerrarlos la visión a distancia mejora, situación que se denomina efecto estenopeico.

Respecto al origen de la miopía, ésta se genera y desarrolla generalmente durante la niñez,

La miopía se genera y desarrolla generalmente durante la niñez
coincidiendo con la edad escolar de los afectados y remite cuando el individuo alcanza la veintena, precisamente, con el final de la etapa de crecimiento que experimenta el organismo humano, sistema visual incluido. Esta anomalía tiende a desarrollarse a lo largo de la adolescencia hasta el punto de provocar frecuentes cambios en la graduación de las gafas o lentes llamadas a corregirla. Una vez pasados los 20 años, el grado de miopía no cambia en exceso hasta después de los 40, cuando otra serie de problemas visuales relacionados con la edad empiezan a presentarse. Sin embargo, cada organismo es diferente, por lo que tampoco sería de extrañar que hubiera casos en los que la miopía se desarrollara por encima de las edades reseñadas.

La explicación a este defecto visual hay que buscarla en el hecho físico que provoca la miopía. El mismo, según Cuesta Monteagudo, se basa en un ligero error de enfoque que afecta al ojo y que se traduce en que la imagen de un miope se enfoque delante de la retina y no directamente sobre ella, que sería lo habitual. Esta circunstancia puede deberse a varias razones. Entre ellas, que el globo ocular sea excesivamente alargado o que el cristalino, que es la lente que se encuentra en el mismo ojo, tenga una distancia focal demasiado corta.

Componente hereditario
En cualquier caso, esta disfunción visual tiene un componente hereditario que marca a los individuos a estar predispuestos a sufrirla. Sobre el particular, el citado autor explica que hay infinidad de teorías, pero la más extendida es la de la miopía escolar. Ésta indica que si un ojo está predispuesto a ser miope lo será en el momento en el que se le exija un mayor esfuerzo visual en espacios próximos. Y esa situación se da, precisamente, en la época infantil, cuando los alumnos se enfrentan por primera vez en su vida a actividades como la lectura o la escritura, actividades que requieren de un esfuerzo visual destacable. En este sentido, las recomendaciones alertan sobre la necesidad de fomentar en el escolar desde la infancia costumbres saludables para afrontar sus obligaciones.

Los consejos al respecto derivan de la lógica. Es fundamental enseñar al niño a leer o a escribir sentado

Es fundamental enseñar al niño a leer o a escribir sentado, con el texto ligeramente inclinado y a una distancia de entre 35 y 50 centímetros de la cabeza: nunca tumbado o recostado-, con las piernas en el suelo y con el texto ligeramente inclinado y a una distancia de entre 35 y 50 centímetros de la cabeza. Todo ello, bajo una iluminación correcta y suficiente. Las recomendaciones inciden además en facilitar pausas de descanso si el escolar tiene que permanecer mucho tiempo estudiando para permitirle estirar las piernas y tomarse un respiro. Tampoco sería desaconsejable practicar juegos y deportes al aire libre. Evolución visual: la adaptación al entorno

Incidiendo en estas explicaciones, la teoría reseñada sugiere que el ojo se hace miope para aminorar el esfuerzo visual cercano al que se somete al organismo -leer, escribir, etc-. Desde el punto de vista evolutivo, el organismo prefiere sacrificar visión de lejos para obtener mejores resultados en la de cerca. En otras palabras, se podría decir que la miopía es la adaptación del sistema visual a la visión de cerca, ya que la visión humana está preparada para actividades que requieren una buena visión a distancia.

Los remedios: gafas, lentes o cirugía
Lo más importante es que la miopía tiene fácil solución. De hecho, con la imposición de unas simples gafas o de unas lentillas se arreglan gran parte de los casos, dependiendo, eso sí, de las características de cada individuo. Tanto con los anteojos como con las lentes lo que se logra es desviar el trayecto de los rayos de luz para que la imagen se enfoque adecuadamente sobre la retina. En el caso del uso de gafas, éstas parecen una buena solución para los casos de miopías leves y facilitan una buena visión mientras son utilizadas. Su principal inconveniente reside en que a medida que la miopía es más severa, los cristales han de ser en proporción más gruesos y tienden a desvirtuar la imagen. Además, cuentan con el problema añadido de que no cubren todo el campo visual, ya que más allá del marco la visión seguirá siendo borrosa. Incluso, para cierto tipo de pacientes, el uso de gafas puede ser inaceptable desde el punto de vista estético o por su incomodidad a la hora de realizar ciertas actividades deportivas o profesionales.

De ahí que otra solución a la miopía devenga de la utilización de lentes de contacto, muy útiles para mitigar los efectos de miopías moderadas y para remediar los inconvenientes de las gafas. Las lentillas permiten la corrección de la visión en todo el campo visual, a diferencia de lo que ocurre con las gafas

Las lentillas permiten la corrección de la visión en todo el campo visual, a diferencia de lo que ocurre con las gafas.

Su utilización está condicionada a la capacidad del propietario para mantener las lentillas en un estado óptimo de higiene y seguridad. Tales condiciones son necesarias, más si se tiene en cuenta que el uso de éstas puede ocasionar en los pacientes que las portan heridas o infecciones en las córneas, irritaciones e, incluso, intolerancia a las mismas.

Por último, la miopía también se puede corregir a través de la denominada cirugía refractiva, con métodos basados en el láser, conocidos científicamente con nombres como Lasek o Lasik, y de los que se han obtenido “resultados que confirman su seguridad y eficacia”, según explica Miguel Maldonado, director de Cirugía Refractiva de la Clínica Universitaria de Pamplona. La ejecución de estas técnicas facilita la corrección de la miopía de forma definitiva. Según indican al respecto desde Centro Oftalmológico Doctor Fontaneda, ubicado en Vitoria, este tipo de operaciones está indicado para pacientes mayores de edad que sufran una miopía “relativamente estable”.

Esta intervención no requiere de ingreso previo y se practica con anestesia suministrada a través de gotas, sin necesidad de inyecciones. Según las indicaciones de este centro médico, la operación por láser suele durar alrededor de 10 minutos y la aplicación de láser, apenas unos segundos

La operación por láser suele durar alrededor de 10 minutos y la aplicación de láser, apenas unos segundos.

Este tipo de cirugías, generalizadas en varios centros médicos españoles, también es viable para personas que sufren astigmatismo o hipermetropía, o para los casos de aquellos pacientes que sufran una regresión de su defecto visual tras haber sido operados de una queratotomía radial. Este método consiste en realizar incisiones radiales en la córnea con el fin de lograr variar la curvatura de ésta para lograr que las imágenes se conformasen en la retina.

Los especialistas que trabajan en este centro explican que este es uno de los campos donde más se ha evolucionado. Históricamente se aplicaban ‘curas’ para remediar la miopía que se basaban, según los datos de Cuesta Monteagudo, en la extracción del cristalino en casos de miopías altas, de hasta 15 dioptrías. Otra forma era la extracción de la córnea, que se congelaba y se le daba la forma adecuada para variar su curvatura y solucionar así el problema.

En 15 años un tercio de los actuales jóvenes serán miopes
Aparte de lo dicho, existe otro remedio que se puede utilizar frente a la miopía. Se basa en la realización por parte del paciente de una serie de ejercicios y tablas, una especie de entrenamiento visual. Esta técnica se denomina ortoqueratología. La misma consiste en variar la curvatura de la córnea con lentes de contacto rígidas, más planas de lo necesario. El problema de esta práctica es la memoria de la córnea, que tiende a recuperar su forma original, haciéndose preciso volver a utilizar este método.

Con todo lo dicho, no es de extrañar que existan especialistas que alerten sobre las incidencias que tendrán las actuales costumbres de la sociedad occidentalsobre la predisposición a desarrollar miopía. En este sentido, doctores como Alfonso Sabater, oftalmólogo del Hospital Casa de Salud de Valencia, anuncian que un tercio de los jóvenes de hoy día serán miopes en 15 años por su afán en el uso de los ordenadores.

Para argumentar tal afirmación, Sabater recurre a la teoría antes reseñada al indicar que el “ojo es un órgano que se adapta al entorno”. El usuario de una computadora tiende a forzar la vista para enfocar la pantalla, que está a una distancia habitualmente próxima. Según Sabater, esa circunstancia convierte los ojos de los citados jóvenes “poco a poco” en miopes.

Este facultativo también alerta sobre la incidencia de los ordenadores en otro tipo de dolencias e incidencias visuales. Entre ellas, Sabater incide especialmente en la fatiga visual, que podría afectar al 85% de los usuarios de ordenadores.

Esta dolencia se manifiesta con los siguientes síntomas: picor y sequedad en los ojos y sensibilidad hacia la luz o visión borrosa.

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Categoría: Oftalmología.




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