Niños con factores de riesgo cardiovascular, igual a adultos enfermos


Obesidad, sedentarismo y colesterol alto son algunos de los factores que comienzan a desarrollarse durante la niñez y desencadenan padecimientos coronarios en la vida adulta.

Generalmente, los niños no presentan síntomas por problemas al corazón mientras son jóvenes. Si comienzan a desarrollar hábitos saludables desde pequeños, podrán reducir la probabilidad de tener que preocuparse en el futuro de padecer alguna enfermedad cardiovascular que cada día afecta a más personas.

De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30% de las muertes a nivel mundial se produce por enfermedades cardiovasculares, lo que la convierte en la primera causa de fallecimiento en el mundo. En Chile, la realidad no es muy distinta, dado que según el Ministerio de Salud, estas patologías son responsables de más del 25% de las muertes, con más de 22.500 víctimas sólo en 2006.

Para evitar todas las consecuencias que conlleva ser diagnosticado con una enfermedad de este tipo, hay factores que se pueden controlar desde la niñez, lo que disminuye en el futuro no sólo el número de muertes, sino también evita la discapacidad que genera padecer una de estas patologías.

Entre los factores de riesgo que se deben considerar se encuentran:

Obesidad
En Chile, se estima que casi el 30% de los niños en edad escolar es obeso. Es de suma importancia prevenir esta enfermedad desde la infancia porque este porcentaje de la población tendrá 10 veces más probabilidades de ser un adulto obeso

Sedentarismo
El sedentarismo gana terreno desde temprana edad, los videojuegos, computadores y televisión, son algunos de los elementos que distraen la atención de los niños por sobre los deportes.

La actividad física es un seguro de vida y si se enseña a los niños a adquirir el hábito del ejercicio a una edad temprana, las probabilidades de que sea un adulto con un mejor estilo de vida son mayores que las de una persona que ha sido inactiva.

Colesterol
Cada día hay más niños que tienen elevado el colesterol. Esta alteración tiene un origen genético, por lo tanto, las personas que la padecen pueden heredársela a sus hijos. A esto se suman los malos hábitos alimentarios propios de la vida moderna. Los menores que sufren esta alteración, generalmente padecen de un trastorno metabólico que implica un mal manejo de los lípidos o grasas, que son los principales responsables de la producción de colesterol.

Diabetes
La diabetes es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la niñez. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, cada año se diagnostica diabetes tipo I (diabetes juvenil o insulino-dependiente) a unos 70 mil niños menores de 15 años.
Históricamente, por cada 10 niños y adolescentes diabéticos tipo I había menos de uno tipo II, ya que esta enfermedad afecta comúnmente a personas adultas. Sin embargo, esta relación está cambiando, principalmente debido al incremento de la obesidad en la infancia, lo que plantea un complejo desafío, pues el riesgo de sufrir las complicaciones de esta patología es mayor conforme aumentan los años a los que una persona se ve expuesta.

Las causas del incremento de la diabetes tipo II en niños y adolescentes obedecen a varios factores: cambios en la dieta, aumento de niños nacidos con bajo peso que sobreviven y que tienen mayor predisposición a desarrollar insulino-resistencia, el uso de corticoides en dosis altas por largo tiempo en pacientes con trasplantes y/o enfermedades autoinmunes y, la más importante, la epidemia de la obesidad.

Presión alta
En Chile, los menores de 18 años que presentan este problema oscilan entre el 1.5 y el 3% de la población y generalmente está condicionado por la obesidad.

Aquí se incluyen los dos tipos de hipertensión arterial, es decir, la esencial, que responde a factores genéticos y que constituye el 90% de los casos, y la secundaria, que se origina por otras patologías y que conforma el 10% restante.

La prevención está destinada a que la afección se presente más tarde o a que sea menos intensa, pero no se puede evitar. Lo que se hace es retardar su aparición y para eso es fundamental cambiar los hábitos de vida.

Este texto fue elaborado con la colaboración del doctor Daniel Aguirre, cardiólogo infantil de Clínica Alemana.

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Categoría: Cardiología.




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