Niños ¡Sí al ejercicio!


El comienzo del año escolar es un buen momento para incentivar a los hijos a participar en actividades deportivas acordes con su edad e intereses.

En una época en que el sedentarismo infantil ha llegado a grandes niveles, es indispensable fomentar la actividad física en los niños. Realizar ejercicio desde temprana edad puede verse reflejado en una adultez más sana, con menos riesgo de desarrollar patologías cardiovasculares, obesidad y problemas óseos. Asimismo, al trabajar la fuerza, flexibilidad y resistencia, se obtiene un cuerpo más estilizado y con mejor apariencia.

Por esto se recomienda crearles el hábito de mantener una buena salud. En la edad preescolar se aconseja que hagan una actividad física que se relacione con el juego y no con la competencia. Luego, alrededor de los seis años, pueden participar en un deporte competitivo porque ya son capaces de seguir instrucciones, además de entender y participar en el concepto de trabajo en equipo.

También es recomendable que los preadolescentes participen en un deporte organizado como complemento de la actividad física libre o del colegio, pero que no la reemplace, ya que es parte del juego. Las clases extraprogramáticas son una buena opción.

Dr. Jorge Álvarez, pediatra

La actividad física debe ser una entretención para ellos, no una obligación, ya que si no les gusta o no pueden desempeñarse bien, podrían sentirse frustrados. Según la Academia Americana de Pediatría, se ha demostrado que en los torneos y premiaciones existe más interés en la competencia por parte de los adultos que de los niños, quienes muchas veces sólo buscan entretenerse y no sólo ganar.

Asimismo, hay que tomar en cuenta que para que los niños disfruten esta actividad y puedan tener éxito, deben tener la madurez suficiente, de lo contrario, la demanda y las expectativas pueden frustrarlos y los potenciales beneficios se anulan.

Otra de las ventajas de la actividad física en los niños es el aumento de las capacidades psicosociales, como el fortalecimiento de la autoestima y de las interacciones sociales.

¿Un hijo atleta?

Los pediatras recomiendan que antes de la adolescencia los niños conozcan y practiquen distintas disciplinas deportivas para desarrollar una amplia gama de habilidades. Sin embargo, algunos demuestran un claro interés por un deporte determinado e, incluso, por la posibilidad de dedicarse a él profesionalmente, para lo que tienen que realizar un entrenamiento intensivo.

En estos casos es importante que exista un control médico constante, ya que el entrenamiento a temprana edad puede tener algunos riesgos. Para esto, el especialista debe enseñarle a los padres y entrenadores a estar atentos a cualquier señal de anomalía corporal, como cambios de peso y estatura, estrés y alteraciones cardiovasculares y del desarrollo sexual. Otros síntomas de exceso de entrenamiento son los desórdenes del sueño, disminución del rendimiento deportivo y pérdida de peso que puede, incluso, llegar a la anorexia.

Para evitarlos, cada niño debe participar voluntariamente en un deporte acorde a sus habilidades e intereses, y recibir un buen entrenamiento, con el equipamiento adecuado y apoyo psicológico permanente. Asimismo, deben estar pendientes tanto de prevenir cualquier lesión -principalmente, las producidas por sobreuso, como tendinitis y fracturas por estrés-, como de tratarlas adecuadamente.

El doctor Jorge Álvarez, pediatra, explica que “en cuanto a la cantidad de tiempo, los menores de dos años consiguen ejercitarse al jugar, sin horarios ni estructuras”. Desde los dos a los cuatro años se aconseja que realicen al menos media hora diaria de ejercicio programado, además del juego. Los mayores de cuatro, en tanto, deberían tener una hora de actividad física establecida sumada a cualquier ejercicio libre que quieran hacer como parte del juego.

Ejercitando lo social

Además del desarrollo físico, el deporte refuerza la parte emocional al promover las habilidades motoras, la creatividad y la seguridad, lo que a su vez, les permite enfrentar los desafíos con mayor confianza. Sin embargo, los niños no deberían ser presionados a participar en competencias o deportes que no puedan controlar o por los que no presenten interés.

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Categoría: Pediatría.




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