OLVIDAR, TAMBIÉN PUEDE SER UNA ENFERMEDAD
A pesar de que las posibilidades de tener algún tipo de trastorno de la memoria como el alzheimer aumentan con la edad, es importante saber que el estrés y la falta de sueño afectan la concentración y también a la memoria de los que son un poco más jóvenes.
Cuando una persona tiene dificultades para retener información, olvidando lo que previamente se aprendió, se puede estar en presencia de un trastorno de la memoria.
La Dra. Paulina Arriagada, Neuróloga de Clínica Santa María, establece que “en un principio, la gente consulta por olvidos del día a día, de lo cotidiano, que comúnmente se refiere a la memoria de corto plazo. Es decir, la memoria inmediata”.
Pero cuando el motivo de consulta afecta a personas por sobre los 60 años, se busca a través de una evaluación diferenciar las características de los olvidos y distinguir los elementos que podrían sugerir una pérdida de memoria como síntoma inicial de alzheimer.
El alzheimer y las demencias vasculares
El alzheimer, a diferencia de los cambios de memoria asociados a la edad, es una demencia. “No compromete solo un dominio cognitivo como lo es la memoria. En estos casos, su pérdida dificulta además el desempeño del individuo en la vida diaria. La demencia se diagnostica cuando la persona ha perdido más facultades, por ejemplo la orientación y el lenguaje, de modo que ya no puede desempeñarse bien en el día a día”, explica la especialista.
Existen varias señales que indican que hay que poner atención frente a un trastorno de la memoria. “Uno de ellos es cuando dicho trastorno dificulta la vida cotidiana, llevando al paciente a cometer errores que podrían tener repercusiones importantes. Habitualmente estos olvidos, como son permanentes, incurren al individuo a pedir la misma información repetidamente y la persona paulatinamente se va apoyando en familiares para realizar tareas cotidianas que antes conocía perfectamente. Además, el afectado no se da cuenta de los olvidos”, agrega la Dra. Arriagada.
Otro tipo de demencia común es la vascular. “Se produce en personas portadoras de factores de riesgo vasculares de larga data como una hipertensión crónica no tratada, lo que va generando una alteración en los vasos pequeños del cerebro, disminuyendo el flujo sanguíneo, preferentemente de las regiones frontales del cerebro. Esto afecta ciertas funciones cognitivas, lo que se traduce en dificultad para priorizar, planificar y enfrentar situaciones nuevas. También se asocia a cambios en el humor”, aclara la especialista.
Principales síntomas
Una persona que tiene trastornos de la memoria presenta esencialmente episodios de olvido y problemas de concentración. “A estos pacientes les cuesta retener información y no recuerdan hechos evidentes del día a día, por ejemplo, donde han dejado sus cosas”, esclarece la Neuróloga. Lo relevante es investigar y diferenciar si estos síntomas representan “olvidos benignos” y no una pérdida real de memoria.
Por lo general, no se presentan síntomas físicos, pero pueden asociarse estados depresivos, como falta de ánimo, motivación, cambios de personalidad o trastornos de sueño, como el insomnio.
Causas más comunes
La mayoría de los pacientes que presentan olvidos tienen su origen en la edad, estrés, estados depresivos y trastornos del sueño. En estos últimos casos, habitualmente son individuaos sobrecargadas, con muchas exigencias.
En algunas personas mayores, los olvidos corresponden a un trastorno de memoria llamado déficit o trastorno cognitivo leve. A diferencia del alzheimer, este cuadro compromete solo la memoria y no otros dominios cognitivos, por lo que las personas afectadas pueden desempeñarse en forma autónoma.
Estudios clínicos demuestran que los trastornos de memoria y cognitivos que van apareciendo con la senectud, se pueden prevenir si se desarrolla una reserva cerebral que permita un envejecimiento cognitivo exitoso. Esta reserva se comienza a construir en los primeros años de vida, donde prima el factor genético y el ambiente. “Algunos estudios han demostrado que niños que son más estimulados, tienen más reservas y menos riesgos de hacer demencias en la adultez”, asegura la Dra. Arriagada.
Formas de prevención
La Neuróloga recomienda tener actividades estimulantes, manteniéndose social y cognitivamente activo, con un estilo de vida saludable. “También es importante cuidarse de los factores de riesgo, como la hipertensión y la diabetes, dormir bien y no fumar”, asegura.
Tratamiento
No existe ninguna terapia farmacológica que mejore en sí la memoria. Se pueden tratar las causas que llevaron al problema de memoria, como la depresión o el insomnio. Lo importante es realizar recomendaciones específicas en cuanto al estilo de vida de los pacientes, mejorando su participación social y su estado de ánimo. Se han establecido algunas formas de entrenamiento de la memoria, como planificar actividades, escribir recordatorios y leer en grandes cantidades.
En Clínica Santa María se ha creado la Unidad de Trastornos de la Memoria, con el objetivo de tratar principalmente a los pacientes con alzheimer. Se ofrece tanto el diagnóstico como el tratamiento, y prontamente se implementará un programa de acompañamiento para el cuidador del paciente, a modo de tener un apoyo para las consultas.
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Categoría: Neurología.
2 Comentarios en “OLVIDAR, TAMBIÉN PUEDE SER UNA ENFERMEDAD”
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Buenos Dias.
me encantaría poder recibir una terapia que me ayude desemvolverme mejor y no olvidar muchas veces los temas que tengo que aprender…
gracias.
Tengo un amigo que se olvida ciertas cosas, siempre se apoya en nosotros para recordarle cosas basicas del trabajo(del dia a dia) me gustaria saber si es un pancho o tiene algun problema. Gracias