Papás adolescentes: Niños con responsabilidad de hombres


Cuando Ignacio, de 16 años, supo que su polola de la misma edad estaba embarazada no reaccionó, más bien se quedó pegado por varios minutos. “Estoy en el colegio, tengo que entrar a la universidad, no tengo plata mis papás me van a matar”, pensó. Sin duda, sentimientos que muchos han experimentado al enfrentarse a esta noticia.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), 53.490 niños nacidos durante 2007 fueron hijos de papás cuyas edades eran entre 15 y 24 años.

La reacción de los adolescentes al saber del embarazo es una suerte de shock, confusión, miedo y culpa. No entienden lo que está pasando ni saben qué hacer. Para muchos, aparece como un camino sin salida.

Algo comprensible para alguien que hasta hace poco fue niño, ya que a pesar de que los jóvenes desde la pubertad son biológicamente aptos para procrear, no están listos para ser papás.

Es fundamental entender la paternidad más allá de un fenómeno biológico-reproductivo, sino como un algo socio-cultural. Eso porque está directamente ligado a la masculinidad. El ser hombre implica responder a ciertos mandatos como ser fuerte, duro, guerrero y seductor, además de cumplir con otras características esperadas y contradictorias con las anteriores, como ser capaz de procrear, autónomo, responsable y sostenedor-proveedo.

Papás adolescentes: Niños con responsabilidad de hombres Psicología y Psiquiatría

Más aún, en el caso de los padres adolescentes no es posible comprender la situación sin entender a los jóvenes: Un adolescente está en un proceso inicial de “hacerse hombre”. Su personalidad aún no está conformada, su cuerpo y su mente están en una etapa acelerada de desarrollo y de conformación de una identidad y autonomía.

El desafío es cómo ese adolescente que se convierte prematuramente en papá puede cumplir su recorrido y los logros de juventud integrando responsabilidades propias de un adulto joven.

¿Qué hago con un hijo?

Según encuestas, la edad de inicio de la actividad sexual para hombres y mujeres se ha adelantado. Es así como el embarazo adolescente surge como resultado de las relaciones sexuales sin protección en jóvenes que están comenzando su vida sexual. Por otro lado, el inicio de la vida laboral y la salida de la casa se han atrasado.

Luego del primer shock, el papá-adolescente experimenta una tormenta de emociones y contradicciones vitales como la de poder “responder como hombre” a la situación que está viviendo. El problema es que no tiene las condiciones para hacerlo.

Los conflictos a los que se enfrenta están relacionados con la polola, los padres y sus pares. Ante la pareja, no sabe si esa relación amorosa es en la que quiere proyectarse, pero a la vez la debe proteger y cuidar.

Frente a sí mismo también es un conflicto, ya que implica renunciar a conductas propias de los adolescentes hombres y arriesgar proyectos personales de mediano y largo plazo.

Además, la paternidad precoz “defrauda” las expectativas de sus papás y, en una situación forzada, son ellos quienes quedan como protagonistas en el cuidado del nieto/hijo.

Finalmente, frente a sus pares también es problemático, ya que en el recorrido de “hacerse hombres”, ser papá lo aleja de ellos, los que de alguna manera inconsciente lo castigan o abandonan.

Papá-adolescente: La importancia de asumir el rol

Desde la antigüedad, las tribus y comunidades se han preocupado del cuidado de los hijos. Actualmente, no es distinto y cuando una adolescente soltera se embaraza, automáticamente se activa una red social de cuidados, fundamentalmente basada en los papás de ella. Lo anterior implica un amplio rol de la familia materna (abuelos, tíos, hermanos) en la crianza de los niños, lo que incluye normas y también la presencia de figuras masculinas significativas para el niño.

Sin embargo, esto no implica la “desaparición” del papá-adolescente del vínculo y la crianza, lo que sin duda, es el mayor desafío en esta situación. Es complicado ser una figura masculina significativa tomando en cuenta las limitaciones en que se encuentra. En esto, la mamá del niño cumple un rol fundamental, ya que habitualmente tiene el poder real de facilitar la presencia del papá en la vida de su hijo, así como también de dificultarla.

Es importante entender que quienes son prematuramente papás se sienten y están solos, y habitualmente son excluidos y discriminados. En las últimas décadas se ha avanzado en intervenciones de apoyo para ellos en este periodo, a través de múltiples metodologías e intervenciones personales y grupales, y apoyo psicosocial a las familias. Todo ello con el fin de que asuma su nuevo rol, “empoderándose como papás” y armonizándolo con las tareas que le corresponde en su desarrollo personal.

Afortunadamente los papás-adolescentes se han ido involucrando de manera progresiva en la crianza del hijo, aunque no vivan con él. Esta participación incluye aspectos económicos, de visita y de mayor compromiso afectivo e, incluso, en las últimas décadas se ha visto un mayor apoyo de la familia paterna.

A Ignacio le cambió la vida para siempre, pero no necesariamente para mal. Muy por el contrario, hoy se siente orgulloso y feliz, con una visión y prioridades distintas. Aunque al principio fue difícil, hoy ha aprendido a armonizar sus responsabilidades con su vida de joven, entregando un ejemplo enriquecedor de cómo se puede ser papá sin renunciar a un futuro lleno de metas y sueños

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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