Papás: Cómo sobrevivir al primer embarazo


No sólo las mamás requieren orientación con la llegada de un hijo, muchos padres también la necesitan, dado que en ocasiones no saben qué hacer, qué decir o cómo asumir este nuevo rol lleno de responsabilidades.

Todos los manuales sobre niños, todas las atenciones y preocupaciones durante el embarazo están centrados en las mamás, situación normal tomando en consideración que son quienes llevan en su interior al hijo durante nueve meses.

Sin embargo, así como ellas viven cambios hormonales, se estresan y sufren de ansiedad, los papás también pasan por cambios y experimentan nuevas sensaciones, se sienten presionados y con miedo a lo que podría suceder.

El doctor Alejandro Koppmann, jefe de la Unidad de Psiquiatría de Clínica Alemana, sostiene que los nuevos papás tienen aprensión de no ser capaces de cumplir con su rol de esposo y padre. Sin embargo, asegura que “este tipo de temores y sustos son normales en la medida en que no paralicen las necesarias acciones en torno al cuidado del niño”.

Desde que se sabe la noticia del embarazo, la mujer y la guagua son el centro de atención de familiares y amigos. En el hombre, esto en muchas ocasiones se transforma en sentimiento de abandono, de no pertenencia y celos. “En algunos genera conflicto aceptar su nueva posición dentro del hogar, ahora que existe alguien que capta toda la atención de la mamá. Antes, ella era su pareja y hoy es la madre de un tercero”, afirma el psiquiatra.

En ciertos casos, algunos papás pueden tener síntomas adaptativos (ansiedad y sintomatología depresiva moderada) derivadas de dificultades en asimilar el nuevo rol de padre.

Un estudio publicado en la edición del 19 de mayo de 2010 de la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), asegura que un 10% de los padres sufre depresión antes o después del parto, siendo el periodo de mayor incidencia entre los tres y seis meses luego del nacimiento del hijo.

Cómo hacer parte del proceso al padre?
Es importante que el papá vaya a los controles, le hable al niño y comparta las tareas para preparar su llegada, como la decoración del dormitorio, la elección del nombre y la planificación de tareas domésticas, entre otras cosas.

Los autores del estudio señalan que la educación antes de la llegada del niño puede ser muy útil. Informar a los padres que están en mayor riesgo de depresión, que deben prestar atención y lo que pueden hacer al respecto, podría servirles de ayuda.

Empatía y comprensión
Los procesos hormonales, el estrés y la ansiedad propia de un embarazo, generan en muchas mujeres sensibilidad, irritabilidad y cambios repentinos de humor. En este sentido, el futuro padre debe hacerles frente, apoyar a la mujer y mostrarse comprensivo. El doctor Koppmann recomienda que en estos momentos, la única fórmula de sobrellevar estas situaciones es a través de la empatía, es decir, utilizar la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

En la práctica, esto significa ayudar en las tareas cotidianas y dialogar para sentir que la carga se reparte de manera justa. “Si ella trabaja en el cuidado del niño, él no puede esperar que cuando llegue a la casa en la noche, su mujer esté feliz, arreglada y lista para salir, sino más bien cansada y esperando su ayuda. Todo esto no es eterno, pero durante los primeros meses la empatía y comprensión son fundamentales”, afirma el especialista.

La mamá también juega un rol importante para no acrecentar los problemas, pues algunas pueden exagerar el rol de madre y dejar de lado la necesaria vida de pareja.

¿Por qué tengo antojos si yo no soy el embarazado?
El cuerpo de la mujer experimenta cambios, expeliendo hormonas que el hombre capta, lo que transmitiría señales al cuerpo de él, provocándole alteraciones hormonales.

Más concretamente, en el hombre disminuiría la testosterona y aumentaría la prolactina, lo que lo haría menos agresivo y más estable, preparándolo para la paternidad. Sin embargo, la manifestación de “antojos”, pueden ser reacciones angustiosas frente al embarazo y a la paternidad que pronto asumirá

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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