Pastas y colutorios dentales


La caries es una enfermedad que podemos evitar mediante la eliminación de la placa bacteriana que se deposita sobre la superficie de los dientes cuando no se mantiene una correcta higiene.

Para eliminar estos residuos de alimentos y de bacterias que son responsables tanto de la aparición de la caries como de la inflamación de encías necesitamos tener una limpieza basada en un control mecánico o cepillado y complementada con un control químico proporcionado por los compuestos que se presentan en forma de pastas, geles, sprays o colutorios dentales.

Estos productos químicos pueden prestarnos distintas funciones según sea nuestra necesidad, así encontraremos desde un antiséptico con acción contra las bacterias como la clorhexidina, a la acción protectora del flúor o los efectos contra la sensibilidad o el mal aliento.

Pastas y colutorios dentales Odontología

¿Para qué sirven las pastas dentales?

Los dentífricos o pastas dentales nos ayudan durante el cepillado a eliminar mejor los residuos que pueden quedar en la boca, además nos proporcionan un aliento fresco, eliminan manchas o bien sirven como vehículo de transporte para sustancias específicas que pueden tratar algunos problemas bucales.

Para que la pasta tenga poder de limpieza es necesario aparte de cepillarse correctamente, que su composición posea un componente abrasivo que se encargue de limpiar y pulir la superficie del diente, siempre y cuando no sea excesivo de forma que nos pueda producir lesiones erosivas.

Además, necesitan tener detergentes que destruyan los depósitos de bacterias y sustancias que impidan que la pasta se estropee y pierda cualidades de textura, sabor y color.

Las pastas suelen tener también un efecto terapéutico sobre nuestros dientes conteniendo productos antisarro, anticaries, desensibilizantes, antisépticos o blanqueadores.

La función que cumple el flúor

El flúor se considera el factor responsable de la disminución en la aparición de caries.

Esta sustancia tiene actividad antibacteriana y ligeramente desensibilizante junto con la capacidad de remineralizar el esmalte o impedir que se desmineralice.

Este compuesto puede proteger los dientes de dos maneras, por una parte cuando el diente aún no ha salido a la cavidad bucal y se está formando, el flúor se incorpora a la estructura del mismo y lo hace más fuerte; por otra parte cuando el diente ha salido y está presente en boca se acumula en la superficie y protege tanto por su acción antibacteriana como por su poder remineralizante. En el primer caso, cuando el diente no ha salido y está calcificándose, para que el flúor ejerza su función se debe ingerir por vía oral. Lo podemos encontrar en alimentos como té, tomates judías, cerezas, piel de pescado o en el agua que habitualmente bebemos. Es importante decir que la concentración del flúor en el agua en España varía según la provincia donde nos encontremos.

Además existe en forma de comprimidos que pueden administrase a los niños para reforzar su esmalte siempre y cuando nos lo aconseje nuestro odontólogo o estomatólogo. Esto es así debido a que si la concentración de flúor que el niño está recibiendo es demasiado alta pueden aparecer problemas de fluorosis dental que se manifiesta desde manchas blanquecinas, marrones a fisuras en varios o todos los dientes dependiendo de la cantidad de dosis ingerida de más y del tiempo en que la tomó. Así, es por ello importante vigilar las dosis, sobre todo a partir de los cinco años donde las primeras muelas permanentes comienzan a remineralizarse.

Esta incorporación adecuada del flúor a la estructura de nuestros dientes nos puede reducir a la mitad el riesgo de tener caries.

Una vez el diente está presente en boca el flúor ejerce su función acumulándose sobre su superficie, para ello es necesario aplicarlo de forma tópica bien en la consulta dental bien en nuestra higiene diaria.

En el gabinete dental los geles o barnices que se aplican tienen una alta concentración y son capaces de disminuir un 20% el riesgo de caries así como de remineralizar inicios de caries.

De aplicación casera se encuentran geles, pastas, seda dental y colutorios fluorados que ejercen un papel preventivo importante. Además hay diversas concentraciones para niños, adultos o personas con alto riesgo de caries.

En las personas que tienen bajo riesgo no es preciso que utilicen colutorios ni geles pero si es conveniente que se cepillen 2-3 veces al día con la pasta fluorada, no obstante es nuestro especialista quien lo debe determinar.

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Categoría: Odontología.




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