Pololeos adolescentes: Relaciones intensas que marcan el inicio del amor


La elaboración de la identidad ligada al compromiso amoroso puede llevar a incrementar aspectos positivos como estabilidad y bienestar interior.

Cuando Andrea se enamoró por primera vez sólo tenía 16 años. Para ella era el amor de su vida y nunca más se iban a separar. Pero eso cambió al entrar a la universidad cuando conoció a su segundo pololo, con el que actualmente está completamente ilusionada. Esto es algo que ocurre con frecuencia en esta etapa de la vida y que por muchas razones es beneficioso para afirmar la identidad de los adolescentes.

Así lo afirma la psicóloga de la Unidad de Adolescencia de Clínica Alemana, Dina Krauskopf, quien explica que durante esta etapa de la juventud emerge la sexualidad y se asume el amor.

“Se trata de relaciones profundas, aunque poco duraderas y es a través de ellas que no sólo se expresan asuntos amorosos, sino también se produce una paulatina expansión de la identidad, incorporando las nuevas experiencias e intereses que cada relación entrega”, sostiene.

Otro aspecto importante es que durante la adolescencia, el proceso de elaboración de la identidad ligado al compromiso amoroso puede llevar también a incrementar los comportamientos protectores como estabilidad y bienestar interior.

“Las relaciones amorosas, además de nutrir afectivamente, llenan un vacío y pueden dar mayor fuerza para seguir adelante, ya que los adolescentes se preguntan ‘quién soy, de dónde vengo y a dónde voy’, por lo que el presente requiere estar pleno de sentido, ya que el futuro es incierto”, explica.

¿Riesgos?
Uno de los riesgos que advierte la especialista es el sufrimiento causado por la ruptura del pololeo, al igual que pasa con los adultos. Su resolución es un doloroso, pero importante aprendizaje. Asimismo, en muchos casos cuando la relación de pareja entre adolescentes es duradera, se tienden a excluir las amistades, junto con otras vivencias de la vida juvenil
Otro potencial conflicto es cómo asume la familia una nueva persona que se introduce con importancia en el mundo de su hija o hijo, ya que puede existir preocupación de cómo enfrentar aspectos de la vida sexual que emergen cuando dos personas adolescentes están muy enamoradas. “Esto no quiere decir que haya que prohibir este tipo de relaciones, ya que puede tener resultados contraproducentes, sino que lo que se debe hacer es cultivar desde la pubertad las capacidades de preservar el autocuidado y de enfrentamiento autoafirmativo”, sostiene.

Los nuevos adolescentes
Vivir el amor en la adolescencia, sin duda, es algo natural y beneficioso para los jóvenes, ya que es el comienzo de una experiencia que puede reflejar cómo serán las relaciones de pareja en el futuro.

Sin embargo, en la actualidad hay otros códigos que se manejan entre los jóvenes, que no necesariamente significa estar enamorado. “Andar enganchado, el ponceo, el amigo con ventaja no son expresiones de amor romántico, sino más bien parte de la libertad exploratoria que buscan los adolescentes hoy en día. Muchas veces tras esas expresiones se encuentran diversas motivaciones tales como impulsos eróticos, capacidad de atraer, deseo de encontrar relaciones más estables, afirmar la popularidad y desafiar las normativas, entre otras cosas”, señala.

La frecuencia de estas conductas puede ser parte de la búsqueda y realización exploratoria o un comportamiento que sustituye los logros en otras áreas del desarrollo adolescente.

En este último caso es conveniente observar cuáles son los factores que están restringiendo este desarrollo y trabajar, a menudo con apoyo profesional, los aspectos no resueltos que se están manifestando en dichas conductas.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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