PREPARACIÓN PARA EL PARTO: EL GRAN DÍA HA LLEGADO


Luego de una larga espera, se acerca el ansiado momento del nacimiento. La madre debe prepararse para el parto y la mejor forma de obtener buenos resultados es mantenerse relajada y en calma.

La llegada de un hijo es uno de los momentos más emocionantes para una madre. Por lo que es normal que en las últimas semanas de gestación y durante el periodo cercano al nacimiento, la futura mamá esté ansiosa por conocer a su guagua y tenerla en brazos.

Según Mónica Guitart, Matrona Jefe del Servicio de Ginecología, Obstetricia y Neonatología de Clínica Santa María, entre las 34 y 36 semanas de gestación se intensifica mucho la necesidad de disfrutar del bebé. “Sin embargo, es importante mantener la calma y la serenidad para poder esperar el tiempo suficiente. Es recomendable disminuir la actividad laboral y tener más reposo, distraerse preparando la cunita y la ropa; en fin, armando un ambiente cálido y acogedor para el momento en que vuelva a la casa con su hijo”.

– El primer bolso de viaje

Cuando la guagua nazca, la estadía de la madre y el hijo en la Clínica será de tres a cuatro días, según el tipo de parto. Por eso, una de las actividades que se deben realizar, alrededor de la semana 37, es preparar un bolso con ropa para ambos.

La vestimenta dependerá de la época del año. En invierno se debe llevar ropa más abrigada. En cambio en verano, el recién nacido puede andar de mangas cortas y estar menos cubierto. Los pies y las manos se enfrían fácilmente, por lo que incluso en verano se deben llevar guantes y calcetines de algodón. La primera muda debe quedar separada y en un lugar especial para que el padre sepa qué entregar para vestir a la guagua.

Según la matrona, es sumamente importante que la ropa del recién nacido se haya lavado previamente con detergente hipoalergénico, ya que el apresto que trae el detergente común puede producir irritación en la delicada piel del bebé; además que la exposición en las tiendas contamina las prendas, generando un riesgo de infección.

Por su parte, la madre sólo debe llevar camisa de dormir y sus útiles de aseo personal, ya que todo lo relativo a la atención misma del parto y post parto será proporcionado por la Clínica.

– ¿Llegó la hora?

El signo más esperado para saber que ha llegado el momento del parto es la percepción de contracciones uterinas que se inician desde la parte más alta del útero y descienden hacia el pubis. Si se presentan a partir de las 38 semanas de manera rítmica y seriada, es decir, que duran alrededor de 30 segundos y se producen -al menos- cada cinco minutos, es posible que haya comenzado el trabajo de parto.

Una vez que aparecen estas contracciones, la futura mamá debe empezar a caminar para ver si se frenan o mantienen en un plazo de una hora. Si perduran, es altamente probable que el momento del nacimiento esté llegando, pero hay que tomarlo con calma, pues restan algunas horas por delante.

Según Mónica Guitart, el trabajo de parto dura entre ocho y 12 horas en una mujer primeriza y entre seis y ocho en una que ya ha tenido hijos. Por lo tanto, hay bastante tiempo para avisar al papá de la guagua, comunicarse con la matrona, arreglar las cosas, quitarse el maquillaje y el barniz de uñas para entrar a la sala AIP o a pabellón, según sea el caso.

“Con frecuencia sucede que la bolsa de líquido amniótico se rompe anticipadamente. No es una situación de emergencia, pero sí amerita evaluación. El hecho de que se rompan las membranas hace que el útero pierda esterilidad y que los gérmenes que se encuentran en la zona genital asciendan hacia él, por lo que se estima que el feto debiera nacer dentro de las próximas 24 horas”, explica la especialista.

– El Parto

Las contracciones aumentan en ritmo e intensidad a medida que avanza el trabajo de parto. Entonces comienza la fase de dilatación del cuello del útero. Al principio es más lenta, hasta que alcanza los cinco centímetros, cuando se acelera y se producen entre cuatro y cinco contracciones cada diez minutos. Una vez que hay diez centímetros de dilatación, puede nacer la guagua.

Lo ideal es que el parto se produzca de la forma más natural posible. Sin embargo, hay situaciones en que esto no puede ocurrir, como cuando la pelvis de la madre es muy pequeña o cuando el feto está en una mala posición. En esos casos, el parto vaginal no puede producirse y se practica una cesárea.

– El milagro de la vida

El parto es una transición en la que se produce un cambio fundamental e irreversible para el bebé. La luz y los sonidos le llegan directamente y deja la protección de la vida intrauterina. Necesita sentirse seguro y contenido y para eso, nada mejor que el contacto con la piel del pecho de su madre. Los latidos del corazón que escuchó durante tanto tiempo, junto a la voz suave de sus padres, lo calmarán.

Este contacto es lo que se denomina apego precoz y es uno de los pilares de atención del recién nacido en Clínica Santa María, ya que también ayuda a establecer una buena comunicación entre el hijo y sus papás.

– Rol del padre

Compartir la experiencia del parto con el padre de la guagua es algo maravilloso. Es por ello que su apoyo y contención afectiva es fundamental. El soporte emocional que proporcionan a la madre y la ayuda que pueden ofrecerle para superar posibles temores es importante, por lo que su presencia durante todo el proceso es muy recomendable.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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