Preparándose para el viaje de estudio


Medicamentos, cremas con factor solar, zapatos cómodos y dormir bien son algunos de los consejos para evitar problemas en estas vacaciones.

Para que el viaje de estudio no sea motivo de estrés para los papás y los encargados de los cursos, es importante que alumnos y profesores tomen en cuenta algunas medidas que apuntan a prevenir accidentes y a tratar malestares y enfermedades.

– Antes del viaje, todos los alumnos que tengan problemas de salud o alergias, deben notificarlo y llevar los fármacos necesarios. También se puede incluir el teléfono del médico tratante.

– Asimismo, quienes deben tomar remedios diariamente, tienen que llevarlos y hacerse responsables de consumirlos cómo y cuándo corresponde.

– Portar un botiquín completo, que incluya elementos como termómetro, gasas estériles, tijeras pequeñas, parches adhesivos y curita, alcohol, pinzas y algodón; fármacos como aspirina, paracetamol, analgésicos, espasmolíticos, antihistamínicos, antiácidos, antisépticos y antiinflamatorios. También se recomienda llevar cremas para quemaduras solares y repelente para insectos.

– Siempre llevar crema con protector solar factor 30 o más, principalmente si el destino es un lugar soleado, como el norte del país. Las lesiones por quemaduras solares o la insolación son muy comunes en los viajes de estudio. Una buena medida extra es el uso de sombreros y ropa de manga larga.

– Para los paseos es indispensable usar zapatos cómodos y apropiados para el terreno. Así se evitan lesiones por roce, torceduras y enterrarse algún vidrio o clavo.

– Tener cuidado con lo que se consume, principalmente, con el agua. Es preferible tomar en botella o hervirla antes, de lo contrario podría dar diarrea. También hay que lavar las frutas y verduras antes de comerlas.

Si se visitan lugares a más de 3 mil metros de altura, se puede producir el mal de altura, también conocido como “soroche”. Si la persona lo ha sufrido antes, es posible efectuar un tratamiento medicamentoso para prevenir estos mareos. Pero, si no hay antecedentes, es aconsejable no subir inmediatamente después de comer, beber alcohol o hacer ejercicio, porque aceleran y acentúan el efecto de “apunamiento”.

– Por último, y aunque durante estas actividades los jóvenes tratan de aprovechar al máximo el tiempo, es recomendable dormir al menos ocho horas diarias para reponerse, ya que el sueño no es recuperable más adelante y el cansancio se va acumulando.

Un camping seguro
Al pasar unos días durmiendo en carpa y en contacto con la naturaleza, una de las principales medidas de precaución es hacerlo en un lugar habilitado y despejado de malezas. Así se evita el posible contacto con roedores portadores de virus Hanta, los que son atraídos por comida y basura. Por eso se recomienda lavar los utensilios después de comer, guardarlos en cajas herméticas y las sobras depositarlas en recipientes cerrados o enterrarla al menos, a una profundidad de 50 centímetros.

La basura sólo debe botarse en tanques destinados para esto. Es una norma básica que cuando los visitantes abandonen el sitio no queden indicios de que ellos estuvieron allí.

También se deben evitar lugares húmedos o con mucha vegetación que puedan producir reacciones alérgicas. Asimismo, es importante alejarse de flores que puedan atraer insectos.

Al salir a caminar siempre hay que hacerlo por senderos demarcados, con zapatos cómodos, pantalones y calcetines adecuados para evitar rozaduras y picaduras, y nunca olvidar la crema con factor solar.

Por último, jamás hay que recolectar frutos ni hongos silvestres y, por ningún motivo, comerlos.

Este texto fue elaborado con la colaboración del doctor Arturo Ayala, médico internista de Clínica Alemana

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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