PREVENGAMOS EL VIRUS HANTA


En esta época suelen aumentar los casos de personas infectadas con el virus Hanta. Aprenda a prevenir su contagio y a identificar los síntomas de alerta.

La enfermedad por hantavirus se presenta especialmente entre noviembre y abril y, aunque su letalidad ha bajado sustancialmente, aún sigue cobrando vidas.

“La disminución de casos se ha debido, principalmente, a que existe mayor acceso a centros de salud y unidades de cuidados intensivos y porque se conoce mejor la enfermedad, lo que ha permitido que se diagnostiquen casos de menor gravedad”, explica la Dra. Leticia Yáñez, médico jefe de la Unidad del Paciente Crítico Pediátrico de Clínica Santa María.

El reservorio natural del Hanta son los roedores y su sintomatología clínica depende del área geográfica donde se contraiga. En Asia y Europa, por ejemplo, se presenta con fiebre hemorrágica y compromiso renal; en cambio en América afecta al pulmón, provocando el conocido Síndrome Pulmonar.

Hasta el momento, el único virus que identificado en Chile es el Andes, cuyo principal reservorio es un ratón silvestre, que se distribuye desde la III a XI regiones. “Habita en todos los ambientes, tanto pastizales como rocas, árboles, arbustos y pantanos, aunque es preferentemente rural. Cuando se hacen desratizaciones masivas, ocupa los domicilios libres de ratas caseras. Su árbol preferido en la zona central es el espino y en el sur la quila. No les atraen los cebos preparados para ratones”, señala la especialista.

La infección por Hanta aparece cuando el hombre invade el territorio del roedor o viceversa, lo que sucede cuando se urbanizan áreas rurales, al trabajar en el campo o a raíz de las actividades turísticas.

Los más predispuestos a contraerla son los trabajadores agrícolas, forestales, aserradores y portuarios, desratizadores, escolares de establecimientos rurales o suburbanos, personas que acampan al aire libre, albergues, cabañas o lugares que han permanecido cerrados.

La enfermedad por hantavirus se transmite principalmente por inhalación de partículas virales que se desprenden como resultado de la desecación de secreciones del roedor (orina, fluidos y excretas) y una forma poco común -pero factible- es a través de la mordedura del ratón.

La Dra. Yáñez explica que “el grado de compromiso orgánico depende de la susceptibilidad del huésped, la especie de virus, el tamaño del inóculo viral y la exposición previa al virus”.

– Prevención

El virus Hanta es muy vulnerable al aire libre y a la luz del sol, condiciones en las que sobrevive sólo un par de horas. Por lo tanto, transitar por un terreno abierto en el campo no produce el riesgo de contagio con el virus Hanta.

Para contraer la enfermedad se necesita estar en contacto con una “carga” del virus, la cual se puede acumular en una casa cerrada por más de tres meses.

Una vez que la casa ha sido ventilada, aunque circule uno o dos ratones no se acumulará la cantidad suficiente para enfermar a sus habitantes.

La mejor manera de controlar la población de ratones silvestres son sus depredadores naturales; como el pájaro bailarín, chuncho, cernícalo, garzas, zorros y culebras. Por lo tanto, no los asuste ni elimine cuando note su presencia

En el interior de la casa:
– Guarde todos los alimentos en envases bien cerrados.
– No deje la loza ni utensilios de cocina sucios sobre el lavaplatos. Lave y guarde inmediatamente.
– Limpie periódicamente pisos y superficies de la cocina con una solución desinfectante.

En el exterior de la casa:
– Mantenga el patio limpio de malezas y desperdicios.
– Mantenga la comida de perros o gatos en recipientes tapados.
– Selle los agujeros del exterior de la casa con latas o cemento.
– Mantenga los recipientes de basura bien tapados.

Casas de Veraneo:
– Antes de ocupar las casas que han estado cerradas por varios meses, póngase una mascarilla y ventile la vivienda durante dos horas.
– Al entrar, no sacuda ni barra. Moje y trapee el piso con una solución desinfectante.
– Durante su estadía en la casa, mantenga las medidas de control de ratones antes mencionadas.
– Al cerrar la casa, no deje alimentos que atraigan a los ratones. Se recomienda guardar la ropa de cama en bolsas plásticas para evitar que acumulen polvo.

Si va a acampar o salir de paseo:
– Evite hacerlo en lugares donde se advierta la presencia de ratones silvestres.
– Use carpas con piso.
– No instale la carpa cerca de desperdicios, pilas de madera, arbustos o pastizales secos.
– Mantenga la limpieza y control de los alimentos.
– Elimine la basura en recipientes cerrados o colóquela en una bolsa y entiérrela a cincuenta centímetros de profundidad, lejos de la carpa.

Si detecta la presencia de ratones silvestres, use veneno para ratones mezclado con avena, alpiste o nueces finamente picadas, cuidando que no queden al alcance de los niños o animales domésticos.

Si encuentra ratones silvestres muertos, nidos o excrementos:
– Póngase guantes de goma.
– Rocíe los ratones muertos con una solución desinfectante.
– Recoja el ratón con toalla de papel y póngalo en doble bolsa de basura, luego queme o entierre a cincuenta centímetros de profundidad lejos de la casa.
– Antes de sacarse los guantes, lávelos en la solución desinfectante.
– Después de sacarse los guantes, lávese las manos con jabón.

Solución desinfectante: dos cucharadas soperas de cloro para un litro de agua o dos tapas de Vim grande en tres litros de agua.

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Categoría: Pediatría.




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