QUÉ ES LA ENFERMEDAD CELÍACA?


Condición hereditaria que afecta a las personas que tienen intolerancia al gluten, sustancia que se encuentra en el trigo y otros granos.

La incapacidad para digerir y procesar el gluten puede llevar a la inflamación de los intestinos y deficiencias vitamínicas, debido a la poca absorción de nutrientes y anomalías intestinales.

El gluten se encuentra en muchos alimentos, especialmente en los procesados y horneados como los panes, pasteles, postres que usan espesantes, bebidas alcohólicas (excepto el vino), cereales y pastas. “Esta condición se caracteriza porque el revestimiento del intestino delgado resulta dañado en respuesta a la ingestión de gluten que se encuentran en el trigo, la cebada, el centeno y sus derivados”, asegura el Dr. Sergio Carvajal, gastroenterólogo de Clínica Santa María.

Los intestinos contienen proyecciones (llamadas vellosidades) que normalmente absorben los nutrientes, sin embargo, en quienes padecen de intolerancia al gluten estas vellosidades se aplanan y altera su capacidad para absorber los nutrientes en forma apropiada. Como resultado, los sistemas de otros órganos también terminan afectados. Esta dolencia se puede presentar en cualquier momento de la vida, desde la infancia hasta la vejez.

– ¿Por qué se produce?

Según investigaciones recientes, una de cada 120 personas en el mundo la padece y solo una pequeña fracción de ellas ha sido diagnosticada. Se produce en personas que poseen una susceptibilidad determinada genéticamente, asociada a la interacción con el ambiente, en este caso la ingestión de gluten.

Existen numerosas dolencias y condiciones asociadas con la enfermedad celíaca, como Anemia, Intolerancia a la Lactosa, Dermatitis Herpetiforme, Trastornos Cutáneos, Diabetes Tipo I, Síndrome de Down, Infertilidad inexplicable, Osteoporosis, ciertos tipos de Cáncer Intestinal, entre otros.

La manera en que se manifiesta la enfermedad celíaca es muy amplia, ya que puede ser asintomática o presentar desnutrición grave en algunos pacientes. “Entre estos extremos existen un sinnúmero de manifestaciones, incluso hasta hace un tiempo este mal se diagnosticaba casi exclusivamente en niños con diarrea crónica, retardo del crecimiento o desnutrición, mientras que en la actualidad, el diagnóstico se hace cada vez más en adultos con diversidad de síntomas”, explica el Dr. Carvajal.

Las dolencias asociadas a esta enfermedad varían de una persona a otra y pueden ser o no intestinales. Esta es la razón por la cual el diagnóstico con frecuencia se retrasa. Los síntomas gastrointestinales más conocidos son diarrea, intolerancia a la lactosa, náuseas, pérdida de peso, distensión abdominal y gases.

En tanto, los síntomas no gastrointestinales más recurrentes son Anemia, Osteoporosis, formación de hematomas, retraso en el crecimiento de los niños, hipoglucemia, desnutrición, úlceras bucales, trastornos cutáneos, deficiencia de minerales o vitaminas, depresión y fatiga.

– Tratamiento

La única manera de permitir la recuperación de las vellosidades intestinales, es mantener de por vida una dieta libre de gluten. Los alimentos, bebidas y medicamentos que contienen trigo, centeno, cebada y posiblemente avena, se deben eliminar por completo de la alimentación. La persona que siga una dieta estricta puede llevar una vida larga y saludable, a menos que se haya presentado un daño permanente antes del diagnóstico.

El especialista afirma que “debido a que la causa exacta se desconoce, no hay forma de evitar el desarrollo de esta afección. Sin embargo, el conocimiento de algunos factores de riesgo, como es el caso de un familiar que sufra este trastorno, puede aumentar las probabilidades de obtener un diagnóstico y tratamiento temprano”.

– Complicaciones

Dependiendo del grado del daño intestinal antes del diagnóstico, el mejoramiento en los síntomas puede variar en duración una vez que comienza el tratamiento. La dieta libre de gluten se debe seguir cuidadosa y continuamente.

Cuando esta enfermedad se deja sin tratamiento puede causar complicaciones como infertilidad, aborto, osteoporosis, fracturas, ciertos tipos de cáncer intestinal u otros trastornos autoinmunes.

En la actualidad se dispone de exámenes de sangre que son muy sensibles y específicos para el diagnóstico de esta enfermedad. Por ser tan sencillos y poco molestos, son de gran utilidad cuando existe la sospecha clínica de esta afección, para así tratarla sin tardanza. El diagnóstico definitivo se basa en la biopsia de intestino delgado, que se practica mediante una endoscopía digestiva alta. Este examen es de uso rutinario y muy poco molesto con los avances que se tienen hoy en día.

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Categoría: Glosario Médico.




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